Los idiomas que [no] aprendí (2)

Sabemos muy bien que ustedes, una vez terminado el examen de fin de curso, van a olvidar todo lo aprendido en esta aula. Es natural y está bien, así que yo no les voy a exigir demasiado, sino solamente una cosa: quisiera pedirles que por lo menos supieran, en memoria de haber asistido a mis clases, contar hasta 20.”

Fueron las primeras palabras de la profesora, en la primera clase de francés a la que asistí en mi vida, al comenzar el tercer (último) curso de secundaria superior (o “bachillerato” para algunos). No pareciera ser un mensaje muy alentador para quienes quisieran estudiar realmente bien, pero a la vez habría que aclarar que fue una actitud muy acertada ante la mayoría de los estudiantes que no pensaban ni necesitaban aprender ningún idioma con tanta seriedad.

El francés era simplemente una de las muchas asignaturas optativas, de las que los estudiantes del último curso tenían que elegir un determinado número de materias, a veces por voluntad totalmente libre y otras, por necesidad según la carrera a seguir en el futuro. Puede que muchos hubieran elegido el francés como una especie de pasatiempo o relax, luego de haber tomado las materias realmente necesarias.

Mi caso no fue una excepción. Yo, para seguir la carrera de ciencias naturales/ingeniería, ya tenía que elegir ciertas materias de matemáticas, física y química, tras lo cual me quedaban solo dos materias para mi libre elección. De ahí decidí tomar, por mi curiosidad por los idiomas, una de inglés y otra de un segundo idioma extranjero, que podía ser alemán o francés. Entre alemán y francés, la verdad es que no tenía un gran motivo para elegir un idioma ni el otro, y terminé optando por el francés…, únicamente imitando la decisión de un amigote de entonces, quien tampoco tuvo una explicación muy elogiable sobre su elección: solo quiso evitar hacer competencia con un chico bien aplicado que había en la promoción. Bueno, ese aplicado chico iba a seguir la carrera de medicina y era previsible que eligiera estudiar alemán (y es que aquí los estudiantes de medicina suelen estudiar alemán), lo que significaría, según mi amigote, que en las clases de alemán sería más difícil sacar buenas notas, por la competencia con rivales más fuertes.

Fuera cual fuera el motivo, yo tenía buenas ganas de estudiar el idioma que una vez elegí, y podría decir que estudié bien durante un año… obteniendo siempre las notas de “9” o “10” (de la escala de “3” a “10”, siendo el 10 el máximo) y, tras pasar a al universidad, seguí asistiendo a las clases de francés durante dos años más. Bueno, en las universidades japonesas es obligatorio aprender un segundo idioma extranjero, y yo en mi carrera podía elegir de alemán, francés o ruso, pero obviamente elegí, con un año de ventaja, elegí el francés.

Y, tras haber asistido a las clases de “segundo idioma extranjero” de la universidad dos veces a la semana durante dos años, donde teóricamente aprendí algo de gramática, conversación y lectura (llegando a leer algo de “Dioses de la Ecología” del tal René Dubos y una extensa entrevista titulada “El Secreto Japonés” de L’Express con el tal Robert Guillain) siempre con profesores japoneses y sin contacto alguno con ningún francófono…, la verdad es que no sé qué es lo que falló, pero las clases en la universidad resultaron ser más aburridas que en el bachillerato y el hecho es que hasta el momento, el francés no me ha servido sino para pasar el examen de fin de curso. Ahora no soy capaz de sostener ni la mínima conversación en francés ni… contar hasta 20. En fin, un fracaso.

Bueno, el francés nunca iba a ser mi especialidad. Tan solo fue un “segundo idioma extranjero” durante cierta etapa de estudios y quizá está bien así, pero en tal caso, de repente hubiera podido aprender alguna otra cosa para aprovechar el tiempo de la mejor manera, o no sé. ¿Será un problema del sistema educativo japonés?

Son cosas que no dejo de recordar al leer el artículo titulado “La nueva universidad japonesa” que aparece en la página 18 de esta revista.

7 comentarios

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7 Respuestas a “Los idiomas que [no] aprendí (2)

  1. panshipanshi

    759
    No sabia que habias estudiado francés! vaya!
    Y entonces, le encuentras similitudes con el español? Yo considero que se parecen mucho en ciertas estructuras y que quizá te pudo haber ayudado eh? pues redactas muy bien!
    Siempre me gustaron los idiomas al igual que tú. Cuando niña, quería estudiar latín y comencé a “coleccionar” palabras en latín que los occidentales ocupamos en el diario vivir. También otras que aparecían en los emblemas de las universidades. Pero en fin, no se mucho… poco me acuerdo.
    Tengo la esperanza de que las cosas que uno aprende no se olvidan, sino que siguen allí, en algún lugar de la cabeza, y en algún minuto pueden salir.

    Bueno, espero que tengas un super fin de semana, aunque sea un poco mas tarde en japón.

    Saludos!

    Panshi

  2. De mí se puede decir que he estudiado inglés (sólo en el instituto) y francés (llegué a tercero en la Escuela Oficial de Idiomas y estuve en el país dos meses, que fue lo que realmente hizo de mí una “pseudofrancófona”, porque la necesidad aprieta más que el estudio :p ). Sin embargo… veo series en inglés con sus subtítulos (también en inglés) y alguna me he tragado “a pelo” con mayor o menor fortuna. Del francés, que en su momento llegué hasta a soñar en ese idioma y a hablarlo con muchísima fluidez, no ha quedado apenas nada. Tanto es así que he recuperado mis viejos libros de frnaces, con la intención de volver a estudiarlos un poco y ver si es cierto el dicho ese de “quien tuvo retuvo”.

    Y, no debería decirte esto, porque no sé si llegará o no a buen puerto o a quedarse en nada pero… He impreso un manuela de “Japonés para hispanohablantes” y, si supero el trauma del katakana y el hiragana (que ya voy mayor y muy vaga y aprenderme los dos alfabetos así a pelo como que se me hace un mundo) hasta es posible que te pueda escribir en tu idioma el “hola” y el “adios”. Los kanjis para otra ocasión :p Es que ya me daba vergüenza que tú te expreses tan bien en español y que yo sea incapaz de darte los buenos días.

    Un saludo (y espera carta mía, que ya compré los sellos y sólo me queda escribirla, que te debo un par de ellas).

  3. 759

    Hola Panshipanshi,
    Digamos que había asistido a clases de francés, y se podría decir que similitudes hay, de alguna manera aunque el francés resulta ser mucho más complicado, en todos los aspectos, gramática, pronunciación, conjugación de verbos, vocabulario, etc.
    La colección de palabras en latín, creo que los niños japoneses podrían hacer lo mismo… solo que con los kanji raros en lugar del latín. Quizá no inmediatamente, pero algún día podría servir.
    Gracias por el comentario. Saludos.

    Hola Leydhen,
    Dos meses en Francia, bueno, si yo hubiera tenido tal experiencia, el resultado hubiera sido diferente, o de repente tendría ahora un cuaderno en francés…, aunque la realidad es muy diferente, ya que nunca tuve contacto con francófonos. Y así era un “segundo idioma extranjero” en el sistema educativo superior de Japón.
    Respecto al manual de japonés… Si es un libro didáctico publicado en Japón, creo que lo he visto en las librerías. Me interesaría tenerlo y me podría servir para saber explicar algunas cosas de la gramática. De todas maneras, espero suerte en tu aprendizaje, que sigas sin prisa ni presión.
    Gracias por el comentario. Saludos.

  4. No sabía que habías estudiado el francés. No sé, pero pienso que el actual sistema educativo japonés tiene sus problemas, no está mal del todo pero tiene sus problemas.
    A mí me gustaría aprender el inglés, pero bien🙂
    Un saludo.

  5. 759

    Hola Nora,
    Yo había asistido a las clases de francés, pero quizá no de la mejor manera…
    Bueno, el sistema educativo va cambiando y no sé cómo es actualmente porque ya hay tantas cosas que no existían en mi época, introducción de inglés en la primara, por ejemplo, y presencia de no pocos chicos extranjeros en cualquier colegio, etc.
    De todas maneas, suerte con tu aprendizaje de inglés…
    Saludos.

  6. A veces está el tema del primer profesor, si es bien didáctico, si logra hacer que te enganches al idioma, aun claro, uno es el responsable principal del aprendizaje.

  7. 759

    Hola Julián,
    En fin, mi primera profesora no enseñó tan mal pero luego yo no tuve tanta perseverancia ni necesidad. Bueno….
    Gracias por el comentario.
    Saludos.

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