La “primera visita”

Muy demás está aclarar que aquí al comenzar un nuevo año mucha gente realiza su “primera visita” a algún templo budista o santuario shintoísta. Algunos pasan por el santuario de su barrio, pequeño y nada conocido, mientras que otros, a grandes santuarios/templos conocidos a nivel nacional y visitados por millones de personas solo durante los primeros tres días del año.

En mi caso recuerdo que, cuando era pequeño y aún no entendía nada, mis padres me llevaron unas veces a esos famosos lugares, bien temprano (horas antes del amanecer…) del primer día del año. Luego viene una época en que, estando en cuarto-sexto de primaria, creo, pasé a participar en una excursión de chicos para subir al Monte Takao a horas igualmente tempranas para observar la “primera salida del sol” desde una altura. No guardo más recuerdos de mis primeras “primeras visitas”, que dejaron de existir durante mucho tiempo, hasta que, ya habiendo terminado los estudios y entrado a trabajar, empecé de vez en cuando a hacer tales visitas, a veces solo y otras, con amigos. No soy budista ni shintoísta y, para agravar el asunto, no soy capaz de rezar/orar, jamás, ni pedir nada a dioses/budas en que no creo, por lo que mis “visitas” son de carácter  0% espiritual y 100% turístico-informativo y/o simplemente un pretexto para reunirme con amigos a salir a pasear, con que, bueno, espero no estar ofendiendo a los creyentes y de todas maneas creo que es un pequeño esparcimiento de Año Nuevo.

Bueno, terminando ya el preámbulo, la historia de este año comienza a tramarse en la noche previa, a esas horas en que no pocos japoneses habrían terminado ya los preparativos de Año Nuevo y ahora estaban esperando impacientemente, por ejemplo, el turno de la cantante Uemura Kana con su emocionante canción “La Diosa del Retrete” (léase también el artículo que aparece en las páginas 82-83 de esta revista) en el programa musical “Kôhaku Utagassen” de popularidad nacional del canal semiestatal NHK, cuando de súbito me doy cuenta de que hay un mensaje nuevo en mi computadora: Alguien me preguntaba mis planes para el día siguiente y, de ser posible, me pedía que fuera su “guía”, para presentarle algunos lugares interesantes, algún templo, etc. Sin ningún obstáculo, la solicitud queda aceptada y solo hay que decidir qué lugar presentarle, y es ahí donde, teniendo en cuenta la devoción budista y el interés por temas de espiritualidad de mi solicitante, se me ocurre proponerle realizar una pequeña peregrinación para visitar a los “Siete Dioses de la Fortuna”. En todas partes de Japón existen numerosos barrios o localidades que fijan un itinerario para visitar siete templos/santuarios, cada uno con uno de los “siete dioses” venerado en su recinto, en una buena caminata de un día. Busco una ruta, más o menos fácil de recorrer, no demasiado lejos, e interesante.

De las tantas opciones, elijo una, para dar un paseo por la antigua ciudad de Kamakura. Qué suerte que mi solicitante, viviendo en la prefectura de Kanagawa, aún no había visitado dicha ciudad…  Con entusiasmo queda aceptada mi propuesta y…

2 comentarios

Archivado bajo costumbres, creencias, japón

2 Respuestas a “La “primera visita”

  1. La ruta que hice fue la de Kamakura y me gustó mucho. Ah … también hice con una amiga la ruta de Fukagawa pero fue en una época no apropiada para el recorrido, por eso resultó bastante aburrido.
    A ver si ponés algunas fotos …
    Un cordial saludo.

  2. 759

    Hola Nora,
    La ruta de Fukagawa… bueno, ya veremos si voy para allá algún día, en la época adecuada.
    Saludos.

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