“¡Me estafaron!”

– Me estafaron…

Empieza J.L. a hablarme sobre su caso. A ver, lo escucho y su versión es más o menos así:

Hace una semanas, el ciudadano J.L. solicitó un servicio de conexión a Internet inalámbrica, conveniente para alguien como J.L. que no tenía una línea de teléfono fijo a su nombre. Para utilizar el servicio, se tenía que comprar una diminuta “tarjeta de comunicación”, cuyo precio no era muy barato pero que salía gratis si el usuario se comprometía a seguir con este proveedor durante determinado período (algo de un año o dos, creo que era). Bueno, ante una oferta así, lo primero que nos interesaría sería saber qué sucede si el usuario deja el contrato antes del tiempo prometido. Seguro que habrá alguna multa por incumplimiento del contrato. Pero dice J.L. que el vendedor que hacía su campaña de promoción en una tienda de electrodomésticos le afirmó que en su servicio no había ninguna multa: El usuario podía dejar de utilizar el servicio en cualquier momento y sin nada de multas…. Ah, ¡Qué bien! Entonces podría ser para probarlo un poco y, si no anda bien, dejarlo inmediatamente… y no pasaría nada.

Y así fue.

J.L. compró “gratis” la tarjeta de comunicación y empezó a disfrutar de su Internet inalámbrica, o lo que iba a serlo. Lo que no esperaba era que a veces pudiera entrar a Internet y otras no…. Bueno, la señal no llegaba muy bien a su casa, seguramente, pero no importa… J.L. decide dejar el servicio, y ahí es donde viene lo que no esperaba para nada: El vendedor ahora le exige que pague un monto de dinero, no muy barato… Pero, ¡Oiga! ¿Acaso el mismo señor no le había dicho que no habría ninguna multa?

A ver, analizo los papeles de propaganda y del contrato, que no sé si J.L. leyó muy atentamente, y llego a la conclusión de que efectivamente no hay nada de multas, pero que a la vez J.L. tiene la obligación de pagar ese monto de dinero reclamado o, si no quiere eso, seguir utilizando el servicio. El negocio funcionaba así:

(De aquí, las cifras son ficticias, para simplificar el cálculo)

  • El usuario compra la tarjeta de comunicación, que cuesta un precio (24.000 yenes por ejemplo) y que se pagará en 12 cuotas, por ejemplo. Sea, se pagará 2.000 yenes/mes durante un año.
  • El servicio del proveedor de Internet tiene la tarifa de 3.000 yenes/mes, por ejemplo, pero a los nuevos usuarios se les otorga un descuento de 2.000 yenes durante los primeros 12 meses. Sea, para Internet se pagará 1.000 yenes/mes durante el primer año, y de ahí, 3.000 yenes/mes.

En suma, el usuario pagará 3.000 yenes/mes (2.000 yenes para la compra de la tarjeta y 1.000 yenes para el uso de Internet) durante un año, y luego 3.000 yenes/mes (solo para Internet, ya que la tarjeta ya se terminó de pagar).  O sea que antes y después de un año, no cambia la cantidad de dinero que sale del bolsillo del usuario, por lo que prácticamente pasa desapercibido el precio de la tarjeta…, y esto es lo de “la tarjeta salía gratis” que decía J.L… Sin embargo, hay que darse cuenta de que en realidad la deuda por la compra seguía pagándose normal y no había desaparecido. En caso de que el usuario deje de usar Internet antes de un año, dejará de pagar la tarifa de Internet (1.000 yenes/mes durante el período de descuento) pero aún queda el pago de la tarjeta, que, en fin, nunca fue gratis.  Y aquí, al leer atentamente el contrato, encontramos una cláusula que dice “En caso de que el usuario deje el contrato antes de un año, pagará de una vez la totalidad del monto restante de la deuda”: No es una multa. Simplemente se paga lo que se tenía que pagar, pero los que equívocamente creían que la tarjeta salía gratis, se sienten engañados, seguramente.

Una modalidad de negocio que está de moda en cierto sector.  Nada ilegal pero un tanto engañoso….

5 comentarios

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5 Respuestas a ““¡Me estafaron!”

  1. panshipanshi

    Caracoles! Eso quiere decir que, si uno desiste del plan de internet y debe seguir pagando la tarjetita, la tarjetita es tuya? y serviria esa tarjeta para otros proveedores de internet o para nada?

    :3 ya veo que hay trucos para todo… saludos!!!

  2. Pablo Jiménez

    Panshi:

    Hay un refrán en inglés que lo explica muy bien: “There’s no such a thing as a free lunch”. Los almuerzos gratis no existen, por decirlo de manera metafórica.

    759:

    Saludos y muchísimas gracias por la tarjeta de fin de año. Fue curioso este Año Nuevo, especialmente porque me tocó recordar el primer año del fallecimiento de mi abuelo justo a las 3 am del 1 de enero. Es raro cómo se pueden entremezclar el jolgorio y la pena.

    Un gran saludo.

  3. 759

    Hola Panshipanshi,
    La tarjetita en cuestión… se supone que la has comprado (y no alquilado) y por eso pagas su precio completamente, aunque ya no uses el servicio. Si será compatible con otros proveedores o no, eso no sé que puede que, quizá, ya que para esas cosas hay muchos formatos diferentes..
    Bueno, es un tipo de contrato que es también frecuente con la venta de teléfonos celulares. Compras un aparato aparentemente “gratis” para tener un celular de una compañía…. y un día decides cambiar de operadora de telefonía, y ahí te das cuenta de que el aparato no era gratis en realidad. (Antes, el aparato se regalaba, casi, de verdad y, en cambio, las compañías de telefonía fijaban elevadas tarifas básicas y de las llamadas para así ganar en total, con las multas por cancelación y todo… pero luego llegó un momento en que las autoridades exigieron que no se mezcle el precio del aparato con las tarifas por uso de servicios…. y de ahí es que nace esta nueva forma de contrato, engañoso… Bueno, en fin, hay que leer bien las letras chiquitas.
    Gracias por el comentario. Saludos.

    Hola Pablo Jiménez,
    Muchas gracias también por la tarjeta navideña, que llegó bien..
    Sentimientos raros… De todas maneras, espero que estés bien y gracias también por volver a pasar por aquí.

  4. Hmmm … Eso de la tarjetita … Sí, parece gratis pero hay que leer muy pero muy bien lo que dice, hasta los mismos japoneses no sabemos bien lo que dice😦
    Saludos …

  5. 759

    Hola Nora,
    Siempre hay que leer bien las letras chiquitas porque no se sabe dónde puede haber trampas, legales o ilegales. Incluso hay modalidades de negocio que no violan claramente la ley pero que luego, por ser engañosas, reciben advertencias de las autoridades.
    Saludos.

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