Archivo diario: 11 abril, 2009

Náufragos

Recuerdo que fue hace poco más de 15 años y en un periódico editado aquí en portugués, donde por primera vez leí algo sobre la película ¡Viven!, que narra la historia de un accidente aéreo ocurrido en los Andes en 1972 y cuyos sobrevivientes incurrieron en antropofagismo para vivir hasta ser rescatados… Aunque no fui al cine en esa ocasión, el tema no dejó de llamarme la atención, y ahora sí, espero un día poder ir a ver esta otra película, un documental sobre lo ocurrido, que incluye entrevistas con los propios sobrevivientes del accidente y de cuyo estreno, hoy mismo en Tokio, me entero por un periódico editado aquí, ahora en español.

Un día estaba conversando con unos amigos, y nos pusimos a pensar en esto: ¿Si estuvieras en la misma situación, tú comerías la carne de tus amigos muertos?, interrogante al que no tenemos una respuesta muy clara… En caso mío creo que no sabré qué decir, mientras no esté en esa circunstancia… (a ver si alguien tiene su respuesta ya…) pero, bueno, si me fijo en un hecho, es que al menos no se trató de una matanza o asesinato para tomar carne, sino que solo se aprovechó una parte del cuerpo ya muerto por causas ajenas a la voluntad de los aún vivos, práctica que no sé si algo tiene en común con transplante de órganos, que es aceptado por alguna gente y admitido legalmente en algunos países, incluido Japón. Por ahí una tonta curiosidad mía sería saber la opinión de los vegetarianos… Vegetarianismo y antropofagismo parecieran dos prácticas extremamente opuestas, pero es que tengo algunos amigos vegetarianos que afirman serlo para no matar ni hacer sufrir a los animales (y para eso dejan de comer no solo carne, sino cualquier producto de origen animal, ya sean huevos, leche, aceite, etc, al considerar que para conseguir estos productos, si bien no matan, sí maltratan a animales en algunos casos), y entonces se me ocurre pensar que ese tipo (y no otro) de vegetarianos podrían actuar de la misma manera que los no vegetarianos en circunstancias como las que pasaron los sobrevivientes del accidente.

No sé pero, en fin, habrá que ver también las diferentes formas de afrontar la muerte y tratar los restos mortales. Para alguna gente puede ser que una vez muerta la persona, el cuerpo sin alma se convierta en meros compuestos proteicos carentes de cualquier importancia espiritual, mientras que para otros el cuerpo sigue perteneciendo a la persona difunta y en espera de una futura resurrección… y otros pueden pensar de diferente manera: “Si le cortamos la pierna al difunto, él no podrá caminar en el más allá”, “Si le sacamos los ojos, no podrá ver en el más allá”, etc. Y en Japón parece que hay una idea de que el cuerpo es un regalo especial de padres a hijo, y que nadie (incluso el propio hijo) tiene derecho a dañarlo (y también es que, tras la muerte, muchos familiares desean que el difunto pueda llegar en perfecto estado, bien limpio y presentable, al más allá, siendo esto uno de los impedimentos para transplante de órganos en Japón, aún en caso de que el propio difunto haya expresado su voluntad de ser donante).  La verdad es que hay tantas ideas, creencias, y costumbres…

Si de la muerte, vida y transplante de órganos se habla, me acuerdo de “21 gramos” (que sí he visto) por ejemplo, y si de la forma de tratar los restos mortales en Japón, creo que estaría demás mencionar el título de una película, pero para hablar del milagro en los Andes, bueno, tendré que ver la película antes…

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