25 Octubre, 2009

“Borges y yo”

Recuerdo que mi primer intento de traducir (fragmento de) una obra de Jorge Luis Borges fue hace once años. Enfrenté un párrafo que decía:

Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja.

que tenía que traducir sin recurrir a ningún material de ayuda (diccionarios, internet ni nada) ni tener ningún conocimiento previo. Bueno, habría que decir que no fue nada fácil inventar una versión mínimamente presentable en otro idioma, de un texto así complicado en su forma y su contenido no muy claro… (sin saber quiénes salieron, de dónde y para dónde, de qué pelea se está hablando, y quién es Dahlmann…) pero parece que no lo hice tan mal, porque en esa ocasión sí que aprobé el examen, un tal Examen Oficial del Conocimiento de la Lengua Española (Nivel 2), aunque ya no repetiría el mismo éxito en la siguiente etapa (habría que ver lo que sucedió un año después, con el Nivel 1)…

El día del examen no estaba permitido llevarse el papel de preguntas, pero yo salí de ahí con todas las preguntas (incluido el texto de Borges) memorizadas en mi mente a ver si luego serviría para algo, y por eso fue que ocho o nueve años más tarde, cuando por alguna casualidad leí Ficciones y El Aleph, reconocí al instante el texto que aparecía al final de El Sur, cuento incluido en Ficciones. Bueno, pareciera que no tengo tan mala memoria, pero lo malo es que, concretamente, no entiendo de literatura. Aún habiendo leído el cuento desde el principio, la verdad es que sigo sin entender nada y he de confesar, tristemente, que Borges sigue siendo, junto con Cortázar, uno de los autores que menos entiendo. Menos mal es que Borges escribe cuentos más cortos, por lo que los lectores tan mediocres (como yo) solo necesitan un poquito de paciencia, sin cometer la locura de perder tanto tiempo como para leer las más de 500 páginas de Rayuela sin entender nada…

Bueno, luego de El Aleph y Ficciones, no he vuelto a leer más obras de Borges, pero más tarde encuentro una versión de El Libro de la Almohada, selección y traducción de Jorge Luis Borges y María Kodama, que termino leyendo y esta vez sí que entiendo algo, por tratarse de una obra clásica japonesa que, aunque parcialmente, había leído ya. Si decidí leer este libro, es que además de volver a repasar una de las obras representativas de aquí, me atrajo el hecho de que lo tradujeran alguien Borges y Kodama.

Bueno, el haber intentado traducir un fragmento de la obra de Borges y leído dos libros suyos, y leído además un libro traducido por Borges y Kodama, fue un motivo para asistir a un simposio-conferencia sobre Jorge Luis Borges realizado ayer en Tokio con la participación especial de María Kodama. No entiendo de literatura, pero algo espero haber aprendido…

18 Octubre, 2009

Rhubarb

rhubarb

Ruibarbo” (“rubarbo” o “rheum” según Wikipedia) es una planta originaria de Siberia cultivada en amplias zonas de Europa y Américas y consumida como ingrediente de ensalada, mermelada, torta, etc… O no sé qué dirán los europeos y americanos, pero lo que aquí podemos decir con toda seguridad es que en Japón poca gente conoce esta planta. Si escuchamos su nombre o si encontramos algún producto relacionado, la primera reacción sería de curiosidad, y lo más probable es que antes de consumirlo nos pongamos a investigar un poquito sobre su origen, propiedades, su historia, etc… y, bueno, digamos que muestra de ello es esta entrada, de este servidor que por primera vez en su vida acaba de encontrar la palabra “rhubarb”, cuya existencia en este mundo nunca antes se había imaginado..

Bueno, seguimos con esta pequeña investigación (si “investigación” se pudiera llamar), y nos informamos de que el ruibarbo fue introducido a Japón después del fin de la era Edo, pero su cultivo no se ha difundido mucho hasta el momento. Está presente más o menos en la prefectura de Nagano y Hokkaidô, pero no en otras partes, seguramente por el clima. Antes de consumir, convendría saber que la planta contiene un poquito de senósido de efecto laxativo, quizá no indicado para quienes tienen el sistema digestivo muy sensible, mientras que sus hojas no son para comer, definitivamente, porque contienen ácido oxálico (que, en lugar de alimento, puede ser útil para limpiar artículos de latón y cobre).

En la foto vemos frascos de mermeladas de naranja (izquierda) y ruibarbo (centro), y de ciruelas en vinagre (derecha), todos productos sin aditivos químicos (colorantes, conservantes, aromatizantes, antioxidantes ni blanqueadores) y que me regalaron un día de festival internacional. Bueno, aunque el ruibarbo es algo desconocido para muchos japoneses todavía, sí hay personas que lo han descubierto y de ahí algunas páginas dedicadas a sus recetas (como ésta y ésta, solo para citar dos), así que.. a ver si alguien más se anima a probarlo…

13 Octubre, 2009

Apellidos familiares

Lo que en muchos otros países se llamaría Registro Civil, en Japón se conoce como koseki, algo parecido pero que no recoge datos por personas sino por familias. Ahí, cada “familia” se inscribe más o menos con los siguientes datos:

  • “Dirección” de la familia (Esta “dirección” no tiene que ver con la dirección de domicilio. La familia puede poner aquí cualquier dirección existente, o mudar su koseki a otra dirección en cualquier momento, sin importar su lugar de residencia, aunque, obviamente, lo más conveniente sería que coincidiera con la dirección de domicilio, para no complicar las cosas innecesariamente).
  • Apellido y Nombre de la cabeza [primer miembro] de familia
  • Datos del primer miembro
  • Datos del segundo miembro
  • Datos del tercer miembro
  • Datos del último miembro

Aquí, en la parte de datos de cada miembro, aparecen informaciones como:

  • Nombre (solo “nombre de pila” y sin apellido)
  • Fecha de nacimiento, apellido y nombre de sus padres, y la relación con ellos (“primer hijo varón”, “tercera hija mujer”, etc).
  • Registro de sus hechos civiles (nacimiento, matrimonios, divorcios, adopciones, deceso, etc)

El hecho de que todos los datos sobre cada persona estén aquí juntas hace que una copia de koseki sirva para todo, por lo que, a la hora de hacer algún que otro trámite de asuntos civiles, los japoneses no tienen necesidad de conseguir muchos papeles (partida de nacimiento, certificado de soltería, partida de matrimonio, partida de no sé qué….) sino una sola hoja de koseki nada más, aunque esta facilidad también puede ser aprovechada por personas de mala fe para hacer fechorías.. De todas maneras, típicamente, una persona se registra en el koseki de sus padres al nacer, y se “independiza” de ahí cuando se casa, porque al contraer matrimonio, con su cónyuge crea una nueva familia, que viene a ser una nueva inscripción suya (ya no de sus padres) en el koseki. Si nacen hijos, se agregan nuevos “miembros de familia” al koseki de la pareja…

Y ocurre aquí que al contraer matrimonio, los contrayentes tienen que decidir cuál de los dos será el “primer miembro” de la nueva familia, y entonces el apellido de este “primer miembro” se convierte en el único apellido de toda la familia, lo que trae cierta desventaja a quienes se ven obligados a cambiar de apellido. Hay parejas que para evitar este inconveniente optan por no formalizar su matrimonio (esto no es una solución perfecta porque el “matrimonio de hecho” no goza de todos los derechos del matrimonio formal, y también es que la legislación japonesa discrimina a hijos de padres no casados), y de ahí hay grupos que luchan por modificar el Código Civil para permitir que esposo y esposa puedan conservar sus respectivos apellidos aún después de casarse. (En tal caso, no se sabe cómo va a ser el apellido de los hijos: Algunos proponen que se decida al momento de contraer matrimonio para que todos los hijos de la pareja lleven el mismo apellido, mientras que otros proponen que se decida cada vez que nazca un hijo, con la posibilidad de que los hijos lleven diferentes apellidos.)

Con el Partido Demócrata en el poder, es muy probable que pronto (el año que viene, por ejemplo) se haga realidad dicho cambio en el Código Civil, algo que se viene proponiendo desde 1997 con proyectos de ley presentados en el Congreso prácticamente cada año (sin éxito hasta el momento, debido principalmente a la oposición por parte del ahora opositor Partido Liberal Demócrata). Bueno, los que se oponen al “matrimonio con apellidos no unificados” argumentan, entre otras cosas, que la no unificación de apellidos dentro del matrimonio conduce a la destrucción de las familias. (Sería interesante escuchar la opinión de los amigos en cuyos países de origen se permite que el esposo y la esposa lleven diferentes apellidos. ¿En esos países se habrán destruido las familias o siguen funcionando?)

De todas maneras, si actualmente existen casos de matrimonio de apellidos no unificados aquí, son casos de parejas internacionales. Y es que cuando se casa un japonés con una extranjera, o una japonesa con un extranjero, se inscribe en el koseki una nueva “familia” con un solo miembro (el o la contrayente japonés), porque los extranjeros no se registran en el koseki (porque es un registro de ciudadanos japoneses), por lo que el contrayente japonés es automáticamente la “cabeza de familia” con su apellido conservado, mientras que su pareja extranjera, al no entrar al koseki, tampoco se ve obligada a perder su apellido. El cónyuge japonés tiene la opción de cambiar, por su libre voluntad, su apellido por el de su pareja si así se notifica dentro del plazo de seis meses luego de contraer matrimonio, y el cónyuge extranjero… no sé, creo que dependerá del Código Civil de su país de origen.

Bueno, lo más cierto es que entre muchas otras medidas bien costosas del Partido Demócrata que no se sabe cómo se van a financiar, la modificación del Código Civil debe ser la más fácil de realizar ya que no va a costar casi nada. Sería solo cuestión de que los señores se pusieran de acuerdo, pero, bueno, por el momento vamos a ver qué tal anda el nuevo gobierno.

7 Octubre, 2009

Nombres religiosos

Cuando voy al trabajo cada mañana, paso delante de una iglesia católica, donde a veces aparece un letrero descartable que avisa el horario de funerales. Nada de otro mundo, pero la curiosidad para los transeúntes no católicos sería el nombre del difunto, que aparece así: “Francisco Asô Tarô”, por ejemplo, que vendría a ser su nombre bautismal (“Francisco”) seguido de su apellido y nombre “normal” (“Asô Tarô”, perdonen el ejemplo). Y es que los japoneses cristianos suelen tener, además de su apellido y nombre inscrito en el registro civil, un nombre bautismal, que supongo que nunca se usa sino en los actos religiosos. Sea, un nombre “civil” y otro, cristiano… y por ahí mi curiosidad sería saber cómo es el caso de los cristianos occidentales, porque nunca he preguntado a mis amigos latinos si tienen dos nombres, de caracteres distintos. Bueno, pensando en eso me doy cuenta de que precisamente se trata de lo que se llama “nombre de pila”, que a ver, según el DRAE, es el nombre “que se da a la criatura cuando se bautiza” y “2. por extensión, el nombre que se inscribe en el registro civil”…. Sea que en los países cristianos no se distinguen los dos nombres… No sé, habrá que preguntarlo a algún amigo suficientemente enterado.

Si del bautizo se habla, también me parece interesante algo que a veces encuentro en la literatura: Escenas donde muere un bebé, y sus padres se preocupan de bautizarlo antes que muera, porque si no, no irá al cielo. ¿Sea que un “bautizo póstumo” no podría ser…? Bueno, me parece que ocurre todo lo contrario en Japón, donde todos esos “trámites” se realizan ya después de la muerte. Aquí existe algo comparable con el nombre bautismal cristiano, que se llama “kaimyô” que sería el nombre que se da a una persona que decidió seguir el camino de Buda y guardar la disciplina budista, o algo así.. Teóricamente debe haber sido para budistas practicantes o grandes contribuyentes al budismo, pero en Japón lo más común es que las personas mueran sin practicar nada de budismo y que, luego de su muerte, sus familiares compran un nombre budista para el difunto, pagando una cuantiosa suma de dinero. Existen rangos entre los nombres (como si fueran apellidos largos…), y los nombres de alto rango cuestan una fortuna, obviamente. Y lo particular es que aquí la gran mayoría de los japoneses creen que el kaimyô es el nombre para los muertos, sin saber su verdadero significado, que originalmente debe haber sido para los aún vivos, más bien. Y es que aquí el budismo es…. Bueno, al pensar en esto siempre recuerdo un pasaje de Cien Años de Soledad, que dice: “… Fernanda se escandalizaba de que no entendiera las relaciones del catolicismo con la vida, sino únicamente sus relaciones con la muerte, como si no fuera una religión, sino un prospecto de convencionalismos funerarios.” Porque, cambiando el catolicismo aquí por el budismo, nunca en otra parte he encontrado una descripción tan adecuada para definir la realidad del “budismo japonés”.

1 Octubre, 2009

La nueva influenza

A todos los empleados les pedimos colaboración para prevenir la nueva influenza. Al llegar a la oficina cada mañana, desinféctense las manos con el alcohol colocado en la entrada de la oficina, y hagan gárgaras. En el sanitario, lávense bien las manos siguiendo las instrucciones del afiche junto al lavabo…”

Así anuncia una voz femenina cada mañana antecediendo la música de Rajio Taisô que se pone en mi oficina cada mañana a las 8:15. Y sí, hace un mes (desde el 2 de septiembre) que noto en la entrada de mi oficina la presencia de una botella que contiene un líquido que huele a la sala de consulta del hospital, mientras que al lado del lavabo del sanitario está pegado un afiche que explica cómo lavarse correctamente las manos, desde la palma, dorso, punta de los dedos y uñas, entre dedos, dedo pulgar y hasta la muñeca. En el tablón de anuncios, hay un aviso que define las medidas que tomar en caso de la “nueva influenza” (sea, la AH1N1): El empleado contagiado deberá permanecer en casa durante tres días después de haberse curado, y podrá volver a trabajar recién al cuarto día, aún utilizando la mascarilla durante siete días más. Su superior notificará a la sección de asuntos generales sobre la evolución del caso, desde el contagio hasta la recuperación. En agosto y septiembre se han reportado seis casos, en una oficina donde trabajan…. más de 1000 empleados si no me equivoco.

Estamos ya en octubre, mes en que se viene pronosticando el pico de la propagación de la llamada gripe A en Japón, mientras que los medios de prensa no cesan de informar sobre el número de pacientes (23000 nuevos pacientes en una semana, etc), número de escuelas que están suspendiendo las clases temporalmente (2840 centros, entre secundarias, primarias, jardines y guarderías), plan de vacunación por parte del Gobierno japonés, etc.

Bueno… a pesar de lo que sale en las noticias, yo no he tenido la gripe A, ni ningún amigo/conocido mio ha sido afectado. La verdad, resulta difícil para mí imaginar la situación real, aunque sí supongo que el caso debe ser más serio para las familias con ancianos o con niños en edad escolar, y de todas maneras es bueno que se difunda el conocimiento y hábito de higiene. Bueno, por ahora solo espero que se logre detener la expansión de la enfermedad, y que no vayan a aparecer los temidos virus mutados más violentos…

25 Septiembre, 2009

Haiku en inglés y la escritura japonesa

You might think but this morning’s some fish.

Acaba de escribirlo en la pizarra el maestro de caligrafía japonesa, que antes de comenzar su clase suele contar chistes durante unos 15 minutos, tiempo necesario para que los alumnos preparen su tinta china. Y el chiste de hoy es un supuesto “haiku en inglés”. Un “haiku” aparentemente incomprensible, pero los chicos tratan de adivinar su significado. Yo might thinkYo might think

Yo sigo sin entender nada, pero algunos, no se sabe cómo, poco a poco empiezan a lograr descifrarlo. El maestro aplaude el acierto,

Iumai to
omoedo kesa no
samusa kana

(“Pensaba no mencionarlo, pero qué frío hace esta mañana”)

y procede a dar la explicación:

  • You might” se pronuncia así nomás, aunque con la fonética japonizada: “Iu maito”, que pasaría a significar algo como “no mencionarlo” en japonés.
  • Think but” se traduce al japonés: “omoedo”.
  • This morning’s” se traduce también: “kesa no”.

Por si fuera poca la ocurrencia hasta aquí, a ver lo que viene después:

  • Some” se pronuncia por fonética japonizada: “samu”.
  • Fish” se traduce: “sakana”.

Con la transformación de “some fish” en “samu sakana” (sin significado alguno) que se convierte luego en “samusa kana” (“Qué frío”), toda el aula estalla en risas. Y, bueno, el chiste termina, y a comenzar la caligrafía….

Años más tarde descubro que este “haiku en inglés” no fue un invento de aquel maestro de secundaria, sino un chiste anónimo más o menos conocido, que está bueno para reírse, pero… de aquí, más allá de las risas, hay algo que muchos japoneses no se dan cuenta. Empecemos por repasar las técnicas utilizadas para inventar este haiku,

  1. Pronunciación de las palabras en inglés por fonética japonesa (a veces dejando de lado su significado en inglés).
  2. Traducción por partes de las palabras en inglés (olvídense de su pronunciación original y la gramática inglesa).
  3. Uso de las palabras de tipo (2), para solo representar la pronunciación de la palabra japonesa correspondiente (como ocurre con la palabra “fish” pronunciada “sakana”)
  4. Combinación indiscriminada de (1), (2) y (3) para formar otras palabras.

Y ahora imaginemos qué ocurre si, en la explicación arriba, reemplazamos “inglés” y “palabras en inglés” por “chino” e “ideogramas chinos”. Mi conclusión es de que esto no es cosa de broma, en absoluto; Es la perfecta descripción del uso de kanji en el idioma japonés, en serio.

La escritura japonesa, con su particular forma de leer/escribir kanji, puede ser considerada un gran invento, admirable y sin igual para algunos, eso sí, pero a la vez no deja de ser un tremendo juego de adivinanza, especialmente cuando se trata de nombres de personas, lugares, empresas, etc. De ahí que, si me preguntan cómo se lee, se escribe, o significa tal o cual nombre en japonés, suelo no dar una respuesta….

- (Enseñándome una tarjeta, por ejemplo) ¿Cómo se llama este señor?
- Pues, no sé.
- Pero, aquí está escrito su nombre, o ¿no?
- Sí, está escrito.
- Entonces ¿cómo que no sabes?
- Está escrito, pero no se sabe cómo se lee…

Y es que para descifrar el nombre o dirección en kanji de un japonés desconocido, se necesita la misma capacidad adivinatoria para leer el haiku de “You might think…“, que además, al tratarse de una “traducción” (o “imaginación”, diría yo) muy libre, una misma frase, palabra, o ideograma puede tener diferente interpretación o lectura según cada autor….

21 Septiembre, 2009

Oshisu

- ¿Qué vamos a comer?
- ¿Cómo que “
¿Qué vamos a comer?” recién a esta hora (pasadas las 9:00 de la noche)?  Debiste haber empezado a pensarlo más antes..
- Bueno… ¿qué tal si vamos a comer
oshisu?
- Ah, qué buena idea.

Es un poco tarde para cenar en este caso, porque hay un visitante que luego de cenar y charlar un rato más ya se tiene que ir, antes de la hora del último tren. Y si ese visitante había llegado ahí horas antes…. Bueno, de todas maneras decidimos ir al restaurante de oshisu, que aún no sé qué clase de comida podría ser en este momento.

Salimos y caminamos, intercambiando preguntas y respuestas para adivinar. ¿Oshisu es de Japón o de Latinoamérica? (De Japón). ¿Cuántos por ciento de los japoneses lo habrán comido? (Quizá un 90%). ¿Cuántos por ciento de los visitantes extranjeros aquí lo prueban? (¿Más de 50%?, no se sabe). ¿Habrá locales de oshisu en Latinoamérica también? (Sí). ¿Sus ingredientes son de origen animal o vegetal? (Animal, principalmente). ¿Es picante? (Quizá… en algunos casos), etc.

Sin una conclusión todavía, llegamos ya al restaurante de oshisu. Al entrar, encontramos esta máquina con panel de tacto,

oshisu1

donde indicando cuántas personas somos, sacamos un papelito con un número de orden, y a la vez la máquina calcula el tiempo estimado de nuestra espera. Hay más de 20 personas en la cola y esperamos un buen rato.

El interior del restaurante es un tanto particular. Hay una mesa larguísima que va paralelo a una faja transportadora en movimiento.

oshisu2oshisu3

Las personas se sientan en línea, y además de lo que hacen en la superficie de la mesa, tocan la misteriosa pantalla, al parecer de tacto, colocada frente a cada comensal. No evito pensar que la escena se parece a la de una línea de producción, o de un local de pachinko. En fin, el sistema parece ser de que la faja transporta variados platos de oshisu preparados al azar o por algún plan, y cada comensal puede agarrar los platos que le parezcan ricos. En caso de querer un plato en específico, se puede pedir… Y mi curiosidad sigue: ¿Qué pasa si pedimos un plato pero si algún otro comensal lo agarra antes que llegue a nosotros? O, si tuviéramos la mala suerte de tener un “vecino de línea” con un gusto exactamente mismo que el nuestro, ¿acaso no sería que nuestros platos favoritos nunca llegarían hasta nosotros? Bueno, ya lo veremos. Un parlante colocado en el techo anuncia nuestro número de orden.

Nosotros no nos sentamos en línea. Vamos a una mesa más “normal”, pero, igual, al lado de la faja transportadora que es una verdadera curiosidad

oshisu4

y con la mágica pantalla de tacto para hacer pedidos.

oshisu5

Primero me doy cuenta de que aquí los platos preparados a pedidos van sobre una plataforma con la indicación de “PLATO PEDIDO”,

oshisu6

para diferenciar de los platos “al azar” que van sin la plataforma. Si no terminan de aclararse mis dudas porque no sé si esos platos “a pedido” son para nosotros o si alguna otra persona los pidió también… Es entonces, que suena una alarma y cambia la imagen en la pantalla, que nos está avisando la llegada del plato nuestro.

oshisu7

Bueno, pero… qué ocurre si aún a pesar de este increíble sistema de transporte y telecomunicaciones nos equivocamos, y tomamos o dejamos de tomar unos platos nuestros o ajenos…

Después de un buen rato y con la barriga llena, apretamos el botón de “Cuenta” de la pantalla y… Muy en contra de mi gran expectativa tecnológica-informática, aparece un señor de carne y hueso, que empieza a contar “ichi, ni, san, shi….” (tal como enseña el famoso “Minna no Nihongo”) los platos que tenemos acumulados en la mesa… Y es que aquí todos los platos tienen el mismo precio (equivalente a una lata de Coca Cola, aproximadamente), y basta saber el número de platos para sacar la cuenta. El postre tenía un precio diferente, pero se puede distinguir porque venía en un recipiente diferente.

oshisu8

En fin, aquí se paga lo que se ha consumido. Está todo bien, pero yo me quedo con ganas de ver algún día el sistema de oshisu automatizado más completo. Para sacar la cuenta automáticamente, sería interesante que se implementara un mecanismo para detectar el tipo y número de los platos sacados de la faja y colocados en la mesa del comensal, cosa que se podría realizar quizá utilizando la etiquetas RFID. Bueno, en realidad dicen que los platos de este tipo de locales ya tienen la etiqueta RFID incorporada, para control de calidad, para poder retirar los platos viejos de la faja transportadora (sea, platos que no hayan sido consumidos en determinado tiempo luego de ser preparados y colocados en la faja), y para calcular la cuenta también (en algunos locales donde cada plato tiene diferente precio, se utiliza el lector de RFID en lugar de contar los platos manualmente….). Solo que en este local que visitamos, no se necesitaba tanto.

Y mi última duda de la noche: ¿Qué es oshisu, en fin? Bueno, debe ser osushi, o simplemente sushi, pero es que mis amigos tienen un sobrino de cuatro años que dice oshisu en lugar de osushi….

16 Septiembre, 2009

Mi primera clase de español

O lo que pudiera serlo.

Sin tener mucha idea pero con todo gusto acepto asistir, por la invitación de unos amigos que me dicen que están empezando a enseñar español. Llego al local y resulta ser una clase organizada (si no desorganizada…) por la asociación internacional de la zona.

Para empezar, habla la que parece ser la “jefa”, de que se trata de una clase con la colaboración de amigos latinoamericanos que viven en la zona, y de que va a ser una clase en pequeños grupos. La idea me parece buena, porque además del aprendizaje del idioma, podrá ser una oportunidad para intercambio y amistad entre latinos y japoneses. Bueno. Seguidamente, la jefa pide que se presenten los profesores (son cuatro hablantes nativos, y uno no nativo…), y luego procede a dividir a los alumnos en cuatro grupos, de uno o dos personas, de manera que cada profesor atienda a un grupo. Uno de los profesores insiste en que el chico “no nativo” también enseñe porque realmente sabe y habla muy bien…., pero la jefa rechaza la petición, porque se ha anunciado, a través del boletín de la municipalidad, que va a ser una “clase con profesores nativos” y la gente viene para eso. Por ahí sí que la jefa tiene razón y, en realidad, el propio chico no pretendía enseñar tanto, sino limitarse a ayudar. Bueno, los profesores deciden que el chico va a estar con el grupo de los más principiantes, ayudando a una “profesora” que igualmente es pura principiante, para enseñar.

Terminando de coordinar las cosas, la jefa dice “Así que, empiecen por favor”, y ahí empieza el verdadero problema, porque, en fin, no sabemos cómo y qué enseñar. Una “profesora” nativa y un ayudante no nativo, atendemos a dos alumnos principiantes, el Sr N y la Sra H sin más material que un papel donde aparecen números, del “ichi” (1) al “nijû” (20) , y de ahí, de “sanjû” (30) a “kyûjû” (90), y de “hyaku” hasta “kyûhyaku” (900)…, escritos únicamente en japonés. Pero ¿qué es esto? Parecería un suplemento de un libro de enseñanza del idioma japonés, y no del español… Bueno, a nuestros alumnos la jefa solo les ha entregado esa hoja de números nada más, pero los profesores tienen una carpeta con más hojas, y ahí veo que después de los “números” siguen más hojas de “Lección 1”, “Lección 2”, “Lección 3”, etc, con más palabras y frases en japonés y español, pero sin ninguna explicación…. O sea…, llego a la contundente conclusión de que son fragmentos del libro auxiliar para hispanohablantes del famoso “Minna no Nihongo” (“Japonés para todos”). Pero a quién se le ocurre…

Si existen unas asociaciones internacionales bien organizadas y otras no tanto, la nuestra pertenece sin duda a la segunda categoría. Seguramente se deberá a la falta de personal y presupuesto, y es algo que entiendo bien, pero para organizar clases, no gratuitas, de idiomas me gustaría que pensaran un poquito más para ofrecer algo mejor, para no defraudar a los alumnos y para responder a la voluntad de colaborar de los amigos latinos. Bueno, como un simple visitante curioso, a mí no me corresponde opinar; por ahora solo espero que nuestros alumnos hayan podido aprender algo de números, que logren pronunciar bien el “diez” (la pronunciación más difícil, según el Sr N), y que podamos volver a encontrarnos en la próxima clase…

12 Septiembre, 2009

Concurso de negritos

En tiempos en que aún no se hablaba tanto de los daños del rayo ultravioleta, cáncer de la piel ni nada, tiempos en que los niños correteaban sin protección alguna bajo el sol de verano y si se bronceaban mucho, esa piel oscura era considerada como un signo de niño activo, niño saludable, niño que se divirtió mucho durante las vacaciones…. De ahí venía la idea, quizá.

En ese colegio primario, cada miércoles se organizaba una reunión matinal, donde todos los niños salían al patio y juntos realizaban una actividad colectiva antes de las clases. Y ocurre ahí que en una ocasión, en la primera reunión después de las vacaciones de verano, se anuncia que la actividad de esa mañana es un “Concurso de Negritos”: Cada uno de los 30 salones (5 salones por cada curso) elegirá a su “candidato”, que saldrá adelante y se presentará ante todos los chicos. De ahí, de los candidatos representantes de los salones se elegirá al “más negrito” de cada curso, de acuerdo a la cantidad de aplausos recibidos.

En uno de los salones había un chico que de nacimiento tenía la piel oscura, que permanentemente era motivo de burla por parte de los demás chicos. No se sabe por qué para cada ocasión tenían que hablar [hablar mal] del color de su piel pero era así y, alguna vez, hasta su propio hermano y primo se burlaban de él, diciéndole “¡Extranjero negrito! ¡Extranjero negrito!”. Entonces, está muy demás decir que ese chico odiaba hablar del color de piel, y que no le hacía ninguna gracia el tal “Concurso de Negritos”. Si es que algunos chicos están felices de su piel temporalmente “negrita”, está bien que ellos se diviertan haciendo su concurso o lo que quieran, pero que a mí no me metan, jamás

Sin importar el sentimiento de ese chico, sucede que ni bien se terminó de dar la explicación del evento, los chicos de su salón ya sabían quién iba a ser su candidato. Sin discusión ni conversación, era ya la decisión de todos (menos uno…). El chico “negrito” se resiste, pero uno contra todos, es una batalla perdida. Sus “compañeros”, con la única finalidad de que se haga el ridículo ante los más de 1000 chicos del colegio, lo agarran, lo empujan y lo arrastran hacia adelante para forzarlo a ser el candidato, en lo que pareciera ser la escena de una operación ilegal del Comando Especial Anti Terrorista al momento de capturar y llevarse a un sospechoso subversivo…

Es realmente curioso que, habiendo tanto desprecio hacia la piel oscura natural por una parte, por otra haya quienes se pongan felices de broncearse, o que hasta recurran a salones de bronceo para, a propósito, ponerse “negros” artificialmente… Bueno, si antes no se hablaba de los daños del rayo ultravioleta, tampoco había niños extranjeros en los colegios. Si hoy en día ha cambiado la situación, con la presencia cada vez más frecuente en los colegios de niños de diferentes colores, espero que haya más aceptación y tolerancia hacia lo diferente, y un poco más de cuidado a la hora de organizar eventos escolares también…

9 Septiembre, 2009

En ómnibus

Para llegar a la granja de alpacas, esta vez optamos por participar en una excursión en ómnibus organizada por una agencia de viajes, tras descartar la posibilidad de ir en Shinkansen (demasiado caro, y además, la granja queda a 15km de la estación más cercana, en una zona donde no hay otro medio de transporte que el taxi) o de ir en carro desde Tokio (el alquiler del carro, el peaje de la autopista, la gasolina…, mucho gasto en fin).

omnibus

El ómnibus, con 40 pasajeros (mayormente parejas o grupos de amigos jóvenes), una guía y el chofer, sale de las estación de Tokio a las 8:00 y, tras viajar poco más de dos horas, llegamos a nuestro primer destino del día: El Jardín de Outlet de Nasu, una de las más de 30 gigantescas galerías de outlet repartidas en diferentes zonas de Japón, con tiendas de artículos de marcas recontra caras, que aquí están con un buen descuento por ser outlet, teóricamente, pero cuyos precios “rebajados” aún siguen siendo desorbitantes para nosotros. Realmente no tengo idea de qué clase de personas podrían darse el lujo de comprar ropa, zapatos, accesorios o lo que sea, que con dos, tres o cuatro ítems, ya pueden superar fácilmente el sueldo de un mes de un pobre trabajador japonés….

outlet1

Bueno, aquí los visitantes no necesariamente compran; creo que muchos vienen solo a mirar y pasar tiempo al igual que nosotros. Menos mal es que hay espacio para los no compradores también, y un poco nos divertimos en la sección de animales. Parece que a veces vienen alpacas aquí también, pero hoy día no.

outlet2outlet3outlet4

Luego de pasar dos horas en Outlet, salimos de ahí para por fin llegar a la Granja de Alpacas, donde también pasamos dos horas, y…

Ahora llegamos al tercer destino del día: Un lugar llamado Castillo de Dulces, donde nos dan dos opciones: entrar en baños de aguas termales o pasear por un jardín de flores.

nasuzan

Bueno, es solo para comentar que es realmente impresionante el amor de tantos japoneses hacia baños termales. En caso mío es que si ocasionalmente salgo de viaje con amigos o compañeros de trabajo japoneses, es prácticamente imposible no pasar por algún que otro lugar de baños termales, porque, aún en caso de que el viaje tuviera otro destino u otro objetivo más principal, siempre hay chicos que buscan y encuentran un centro de onsen que se pueda visitar de paso… (Bueno, en esto se podría decir que yo no soy muy típico de aquí, ya que soy capaz de vivir solo con la ducha y sin meterme en la bañera. Soy incluso capaz de visitar un balneario  muy famoso y regresar de ahí sin bañarme, si es que el agua es demasiado caliente para mí… ¿Será que tengo la “piel de gato”?). En todo caso, me parece bien típico que un tour en ómnibus incluya una visita a un baño termal.

Salimos de Nasu a las 17:30, y llegamos a Tokio a las 20:40, con 40 minutos de retraso debido al tráfico del último domingo de agosto. Un domingo fuera de la rutina…, creo que no está mal participar a veces en un viaje organizado, en ómnibus.