Recuerdo que mi primer intento de traducir (fragmento de) una obra de Jorge Luis Borges fue hace once años. Enfrenté un párrafo que decía:
Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja.
que tenía que traducir sin recurrir a ningún material de ayuda (diccionarios, internet ni nada) ni tener ningún conocimiento previo. Bueno, habría que decir que no fue nada fácil inventar una versión mínimamente presentable en otro idioma, de un texto así complicado en su forma y su contenido no muy claro… (sin saber quiénes salieron, de dónde y para dónde, de qué pelea se está hablando, y quién es Dahlmann…) pero parece que no lo hice tan mal, porque en esa ocasión sí que aprobé el examen, un tal Examen Oficial del Conocimiento de la Lengua Española (Nivel 2), aunque ya no repetiría el mismo éxito en la siguiente etapa (habría que ver lo que sucedió un año después, con el Nivel 1)…
El día del examen no estaba permitido llevarse el papel de preguntas, pero yo salí de ahí con todas las preguntas (incluido el texto de Borges) memorizadas en mi mente a ver si luego serviría para algo, y por eso fue que ocho o nueve años más tarde, cuando por alguna casualidad leí Ficciones y El Aleph, reconocí al instante el texto que aparecía al final de El Sur, cuento incluido en Ficciones. Bueno, pareciera que no tengo tan mala memoria, pero lo malo es que, concretamente, no entiendo de literatura. Aún habiendo leído el cuento desde el principio, la verdad es que sigo sin entender nada y he de confesar, tristemente, que Borges sigue siendo, junto con Cortázar, uno de los autores que menos entiendo. Menos mal es que Borges escribe cuentos más cortos, por lo que los lectores tan mediocres (como yo) solo necesitan un poquito de paciencia, sin cometer la locura de perder tanto tiempo como para leer las más de 500 páginas de Rayuela sin entender nada…
Bueno, luego de El Aleph y Ficciones, no he vuelto a leer más obras de Borges, pero más tarde encuentro una versión de El Libro de la Almohada, selección y traducción de Jorge Luis Borges y María Kodama, que termino leyendo y esta vez sí que entiendo algo, por tratarse de una obra clásica japonesa que, aunque parcialmente, había leído ya. Si decidí leer este libro, es que además de volver a repasar una de las obras representativas de aquí, me atrajo el hecho de que lo tradujeran alguien Borges y Kodama.
Bueno, el haber intentado traducir un fragmento de la obra de Borges y leído dos libros suyos, y leído además un libro traducido por Borges y Kodama, fue un motivo para asistir a un simposio-conferencia sobre Jorge Luis Borges realizado ayer en Tokio con la participación especial de María Kodama. No entiendo de literatura, pero algo espero haber aprendido…














