Sabido es que Japón es un país de sellos personales, donde pesa más un sello barato de producción en masa (que cualquiera puede comprar al precio de una lata de Coca Cola) que una firma de puño y letra… pero, bueno, en lugar de volver a comentar lo ya comentado, ahora sacaremos la piedrecita que tenemos desde hace mucho tiempo para tallar y elaborar un sello original, siguiendo el proceso y resultado que algunos disfrutan como un pasatiempo cultural y tradicional.
Típicamente, un sello original puede ser de nombres, dibujos o algún símbolo con que, además de marcar la identidad del autor, se da un toque artístico a cartas personales, libros o cuadros, etc., y eso sería muy lindo e interesante pero esta vez, al ser el primer intento, dejaremos el arte y trataremos de hacer algo más simple y práctico, con este diseño:
Según la instrucción que acompañaba la piedrecita, hay un método para pasar el diseño a la superficie de la piedra a tallar (sacar una fotocopia del diseño original, apretarla a la superficie a trabajar y pintar el anverso del papel con un rotulador amarillo de tinta permanente). Lo intentamos pero no funcionó.
Y es que hay algunas combinaciones (modelo de fotocopiadora y rotulador) que funcionan y otras que no. Así que, bueno, recurrimos a un método mucho más manual,
Y ahora a tallar, poco a poco.
Y aquí el resultado, ¿qué tal?
Bueno, si algún día les llega una carta desde Japón con esta indicación de AIR MAIL, ya saben de quién es el trabajo…








