Archivo mensual: diciembre 2011

Descansando

Sigo frecuentando librerías de segunda mano porque ahí me gusta encontrar libros a precios de ganga y de temas/géneros bastante dispares, a veces nunca imaginados, y para mí es una forma de ampliar mi gama de lectura descubriendo cosas desconocidas. Bueno, lo bueno es que a veces tengo suerte y compro libros que me parecen bien interesantes pero lo malo es que luego no tengo tiempo, ni para leer su prefacio, y así solo voy acumulando libros no leídos. Y lo peor es que ya no puedo leer en la oficina porque últimamente apagan la luz durante la hora de descanso, por el tema de ahorro de energía… No tendría problema si mi escritorio estuviera cerca de la ventana, pero la realidad es lo contrario, resultado de lo cual viene a ser este listado de mis libros comprados y no leídos todavía:

Y de paso, algunos DVDs usados que he conseguido y no he tenido tiempo para ver todavía (aunque en este caso no es por la luz apagada en la oficina):

  • Voces inocentes de Luis Mandoki
    La vida de los niños salvadoreños en la época la guerra civil. Ya he visto esta película una vez en el cine pero me interesa verla de nuevo, yo solo o quizá con algunos amigos…
  • REC de Jaume Balagueró
    Otra película que ya he visto en el cine, que aparte del terror contiene ciertas escenas donde se puede observar la forma en que algunos españoles ven a los japoneses, coreanos y chinos, y por eso creo que podría ser también un pequeño material para analizar y buscar un mejor entendimiento mutuo.
  • Threshold de Charles Bowman
    Otra película de terror. Sin comentaros porque no la he visto todavía…

Bueno, ahora estoy en libertad temporal de fin/inicio de año y tendré por fin un poco de tiempo libre. Como siempre, no tengo planes para hacer gran cosa, pero ojalá pueda aprovechar el tiempo para algo útil o interesante y ahí, de repente un poquito de lectura también…

De todas maneras, que pasen un buen comienzo de año…

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Con tinta y papel

Diccionario electrónico, de esos que en su reducido tamaño contienen decenas o hasta centenas de diccionarios y manuales de idiomas, leyes, cocina, protocolos sociales, ciencias naturales y, en fin, de cualquier campo y que, además, permiten diferentes métodos de consultar, a veces imposibles con ediciones impresas de los mismos diccionarios. Debe ser bien conveniente, sobre todo para estudiantes y traductores profesionales, etc. La señorita guía me invita a manosearlo un poco y pruebo, por ejemplo, que al abrir el diccionario de español para viajeros y apretar no sé cuál botón, la maquina pronuncia expresiones como “El menú, por favor”. Pero, son características naturales de los aparatos de este tipo, que la verdad es que a la primera vista no entiendo el porqué de su exhibición en la exposición Eco-Productos 2011 realizada la semana pasada en Tokio… ¿Acaso no parecería una promoción comercial de cualquier producto? ¿Qué tiene que ver eso con el eco?

Bueno, luego de pensar un rato cambio de idea, al darme cuenta de que el dejar de usar los montones de diccionarios tradicionales de papel puede servir para cortar menos árboles y también contaminar menos el ambiente (y es que al hablar del uso y fabricación de papel recuerdo que hay conflictos así, que pueden tener que ver con el tema).

Bueno, pienso ahora que para usar menos papel no solo pueden ser los diccionarios electrónicos, sino muchas otras tecnologías de información… las tabletas tipo iPad o Kindle para leer libros electrónicos, etc, aunque he de confesar que yo todavía no me animo. Hay, concretamente, dos revistas a las que estoy suscrito para recibir sus ediciones impresas mensualmente a pesar de poder leerlas en su totalidad y gratis en sus páginas web. Ojalá pronto aparezca un modelo de tableta que realmente satisfaga mi necesidad y que me guste…

Pero, con la tecnología de información… lo que me deja pensando Hmmmm es el tipo de servicio que está apareciendo en estos últimos años para mandar postales reales de Año Nuevo a amigos virtuales. No dista mucho de los servicios ya existentes de tarjetas electrónicas, pero la diferencia es que aquí las empresas operadoras se encargan de todo para permitir enviar postales a amigos sin saber nada más que su dirección virtual (correo electrónico, cuenta de twitter o facebook, etc): comunicarse virtualmente con el destinatario, pedirle la dirección física (que no se revelará al solicitante de este servicio), imprimir la postal y echarla al buzón. Bueno, las tradicionales postales de Año Nuevo… creo que son especialmente lindas y valiosas cuando llevan mensajes y/o dibujos escritos a mano pero en caso de los nuevos servicios, son netamente tarjetas electrónicas, con la única diferencia de que se encargan de imprimirlas las empresas operadoras en lugar del remitente o destinatario. Algo curioso es que entre los promotores de este servicio figura la propia Compañía de Correos de Japón, que por una parte vende postales de Año Nuevo con donaciones Carbon Offset pero a la vez parece estar incitándonos, digamos, a que usemos más papel, aun para cierto tipo de saludos que en realidad no se sabe por qué deben ser en forma de postales de Correos de Japón (saludos entre los conocidos virtuales que no quieren  pasar a ser amigos reales, etc. / ¿será para la sustentabilidad de la misma Correos de Japón, que obviamente no querrá ver esfumarse una  fuente de ingreso tan importantísima como la venta de sus postales de Año Nuevo…?)…

De todas maneras, para seguir consumiendo cierta cantidad de papel y tinta, creo que de ahora me voy a animar a usar los cartuchos de tinta reciclados, que estuvieron también presentes en la Eco-Productos 2011:

Los cartuchos usados, para cuya recolección se colocan contenedores en las tiendas electrodomésticos.

Se clasifican según el estado,

Algunos cartuchos se convertirán en materia prima de otros productos de plástico,

mientras que otros cartuchos, en buen estado, se vuelven a usar,, pasando por procesos de limpieza, carga de nuevas tintas, control de caliad y empaquetado.

Un pequeño problema es que los cartuchos reciclados suelen no contar con la autorización de las fabricantes de impresoras. Si se avería la máquina luego de haber usado la tinta no autorizada, sus fabricantes no se responsabilizan y la verdad es que no sé adónde puede acudir el usuario… (y por eso mismo yo siempre he usado los cartuchos oficiales pero, bueno, mi impresora es bastante viejita ya y a punto de terminar su vida útil, quizá, por lo que ya no tendré que temer nada, aparte de que ahora siento cierta confianza en la calidad de los cartuchos reciclados. Uy, qué tal efectividad publicitaria de la exposición…).

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Eclipses

Mientras que en la prensa política, económica y social no faltan noticias poco alentadoras, al menos encuentro informaciones interesantes en el campo de ciencia y tecnología. Bueno, mejor no hablar del Bosón de Higgs, Velocidad de la Luz, etc. porque no sé nada de eso, pero al escuchar noticias un poco más “sencillas”, sobre la puesta en funcionamiento del ALMA o sobre la Noche de las Estrellas en México, etc… no sería raro recordar, por ejemplo, que una vez en mi época de primaria o secundaria, la maestra de ciencias naturales nos dio la tarea de observar el eclipse lunar total que justo se iba a producir durante las vacaciones de invierno y entonces, con cuaderno y lápiz, fui dibujando cómo menguaba y volvía a crecer la luna a lo largo de horas…

Bueno, el sábado pasado tuvimos otra oportunidad de volver a observar un lindo eclipse lunar, y esta vez muchos habrán intentado, en vez de dibujar con lápiz y papel, sacarle fotos con sus cámaras digitales o iPhones, como también lo hicieron algunos amigos míos… Y hubiera sido lindo colocar unas fotos mías aquí, pero el hecho es que no salí a mirar la luna, porque simplemente no aguanté el frío. Bueno, aquí dicen que los niños son del viento (para decir que los niños deben jugar correteando fuera aún en los días de frío, suponiéndose que el viento se refiere al viento frío del norte) pero el hecho es que ya no soy tan joven, quizá.

De todas maneras, lo que definitivamente no quiero perderme sería el eclipse anular que se producirá el próximo 21 de mayo de 2012, que se podrá observar muy bien en muchas grandes ciudades, entre ellas Tokio, de Japón. Lo conveniente ahora es que, además de no hacer frío ya en mayo, será por la mañana, antes de la hora de trabajar, para que así, no tengamos que trabajar pensando en otra cosa. Para mí será la primera oportunidad de ver un eclipse solar no parcial en directo, y también sería un atractivo más para quienes piensen visitar Japón para esos días de mayo. Ojalá que no llueva…

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Cómo escribir una carta en japonés

Confieso que nunca he escrito una carta debidamente estructurada en japonés pero por lo menos, de conocimiento, sé algo de su formato y no estaría demás saberlo, y no sé cómo pero esta vez se me ocurre inventar un modelo para presentarlo aquí, a ver:

Preámbulo

Una carta comienza con el preámbulo, que consistirá en tres elementos:

(1) Salutación inicial
(2) Saludo de la temporada
(3) Mostrar interés por la situación o salud del destinatario

La Salutación inicial suele ser una palabra de dos ideogramas chinos, que más que “palabra”, mejor podría llamarse simplemente “signo” o algo así, que no hace otra cosa que marcar el comienzo de una carta y a la vez indicar el tipo de correspondencia (carta normal / respuesta a alguna otra carta en particular / carta para insistir en algún tema ya tocado) y el grado de respeto hacia el destinatario (normal / con mucho respeto), siendo el más común el Haikei, que puse en kanji en mi modelo.

Luego de la Salutación inicial, se menciona algo sobre la temporada, clima, etc., tipo “en estos ajetreados días de diciembre con tantas cosas que hacer…”. Este Saludo de la temporada no es opcional; es un elemento obligatorio en las cartas en japonés.

Para mostrar interés por el destinatario, no habría mayor complicación. Puede ser un simple “¿Cómo le va?” o recurrir a algunas expresiones casi establecidas como “les expreso mi felicitación de que todos ustedes estén bien de salud”, o lo que sea. Quizá sea algo natural, pero el hecho es que aquí, más allá del sentimiento, es también un elemento obligatorio, que necesariamente debe venir después de la Salutación inicial y el Saludo de la temporada, respetando siempre este orden.

Mensaje principal

(4) Conjunción
(5) Mensaje

Aquí pareciera raro indicar hasta la Conjunción para iniciar el mensaje, pero es que los manuales de correspondencia en japonés siempre lo tratan como un elemento aparte para indicar palabras adecuadas tipo “Sate”, “Tokorode”, “Konotabiwa”, etc.. que traducidas al español podrían ser algo como “Ahora”, “Esta vez le escribo para…”, “A propósito”, etc. Bueno, realmente no necesitaría mucha explicación en esta parte.

Sobre el mensaje principal, no habría mucho que explicar pero si es para aclarar algo, es que las palabras o nombres referentes al destinatario y/o los suyos deben siempre aparecer en la mitad superior del papel (y las palabras referentes al remitente en la mitad inferior) para así expresar el respeto hacia el destinatario, porque se supone que en las cartas japonesas se considera que la parte de arriba del papel es más “noble” y la de abajo, más humilde o innoble. O sea que para redactar una carta en japonés, no solo hay que cuidar el significado de las palabras, sino su distribución geométrica dentro del texto colocado en el papel… Pienso que de alguna manera se parece al trabajo de poetas. Y si se habla de expresiones de respeto, no estaría demás mencionar que las palabras mismas se cuidan: para mencionar algo del destinatario o los suyos, siempre se usan palabras respetuosas o de elogio (su señora esposa, su preciosa hija, etc.), mientras para lo referente al remitente, se usan palabras normales o rebajadas (“mi ignorante esposa”, “mi cochino hijo”, etc en casos extremos aunque mucha gente no preferirá usar tal expresión hoy en día).

Cierre del mensaje

(6) Salutación final
(7) Palabra del cierre

La Salutación final no diferiría mucho del final de las cartas en español. Puede ser algo como “Espero que le vaya bien”, “Espero pronto recibir sus noticias”, o lo que sea.

Y la Palabra del cierre suele ser, al igual que la Salutación inicial, una palabra o una combinación de dos ideogramas chinos que no sirven, sino para indicar el fin del mensaje, siendo el más típico el Keigu, que está en kanji en el modelo aunque también existen algunas otras palabras según el nivel de respeto y tipo de carta.

Posfijo

(8) Fecha
(9) Firma del remitente
(10) Nombre y título del destinatario

Aquí me parece curioso el hecho de que el nombre del destinatario no aparezca sino al final de la carta. Más de uno pensará entonces que… el “lector” tendrá que empezar a leer la carta sin saber a quién va dirigida hasta el final. Bueno, en realidad no habría demasiado problema ya que los datos del destinatario aparecerían también en el sobre, pero igual sería interesante averiguar el porqué del formato de las cartas en japonés. Hasta el momento no, pero algún día…

* * * * * *

PostData:

Bueno, esto no es parte de la explicación sobre el formato de la carta sino un postdata a la entrada misma para, hablando de las cartas, comentar que entre las novelas que he leído y que me han gustado hay algunas donde las cartas ocupan un importante lugar, como La Amigdalitis de Tarzán de Alfredo Bryce Echenique y Pantaleón y las visitadoras de Mario Vargas Llosa entre otras. En japonés puedo mencionar una titulada Jûni nin no tegami (o “Cartas de doce personas”, muy literalmente) de Inoue Hisashi, que es una interesante serie de trece cuentos que narran, íntegramente a través de textos epistolares, diferentes historias de vida de doce personajes en muy variadas situaciones. Al parecer no está disponible en español, lamentablemente, pero sí existe una edición en francés, así que sería una recomendación para los amigos francófonos, que si un día se animan a leerla, luego me pueden contar sus impresiones.

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Servicios higiénicos

Servicio”, “sanitario” o simplemente “baño”… puede ser una de las áreas en que Japón aún sigue siendo el país más avanzado del mundo, algo que parece despertar la curiosidad de no pocos extranjeros que da origen a ciertos rumores, fundados o no, y aclaraciones como esta que particularmente no dejé de recordar cuando hace como un mes vi un programa de televisión que presentaba datos de varios ránking mundiales, entre ellos el del uso de papel higiénico, donde Japón ocupaba el tercer lugar después de Rusia y Perú… a pesar del famoso Washlet. Bueno, lo cierto es que, aún viviendo en este país, no todos contamos con la tecnología así avanzada.

Hace dos semanas tuve la oportunidad de acompañar a un amigo latino de mi ONG que por primera vez estaba visitando Japón y tenía un poco de tiempo libre entre sus actividades oficiales. Entonces, junto con algunos otros colegas lo llevamos a pasear por Akihabara y, entre otras cosas, no dejamos de visitar la sección de inodoros de las tiendas de electrodomésticos. Bueno, al amigo le pareció curioso, aparte del Washlet, el aparatito ese llamado Otohime (o “Princesa de Sonido”) que reproduce el ruido de correr el agua, que resulta ser realmente incomprensible para quienes no se incomodan al ser escuchado desde fuera su ruido de hacer las necesidades. Bueno, yo sí podría entender un poco de incomodidad, pero jamás me había imaginado que a alguien se le pudiera ocurrir dejar correr agua durante toda su estancia en el cuarto de baño con el único propósito de disimular el ruido de hacer pipí o popó: increíble derroche de agua pero, por más inverosímil que parezca, dicen que eso era la costumbre normal de muchas mujeres japonesas y por eso se tuvo que inventar un silenciador especial para detener el malgasto. Bueno, ahora veo que en realidad también hay gente de otros países que se preocupa por el asunto, así que no solo son las mujeres japonesas… Una buena nueva para esa gente es que, según este artículo, ahora también existen aparatitos portátiles para no tener que andar siempre buscando los baños equipados con silenciador.

Y otra novedad para mí en estos últimos días, fue mi primer encuentro con un inodoro de compostaje. Ya había oído hablar de tal sistema pero fue recién en mi paseo por el Camino del Pasado donde por primera vez lo encontré y lo usé.

Fue un cuarto de baño instalado para los turistas, y estaba bien limpio y no olía nada.

* * * * * *

Bueno… con este cuento de SSHH, Meu Quaderno entra a su quinto año de existencia, ocasión en que muy modestamente quisiera expresar mi profundo agradecimiento a todos los amigos que me siguen visitando y a la vez mi deseo de continuar con este pequeño espacio.

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