Archivo mensual: julio 2010

Feliz fin de semana

Un sábado… no tan cualquiera.

Es la época de festivales de verano en muchos barrios, y es así también en mi barrio y en la localidad donde yo trabajo. Lo notaba ya en los anuncios pegados en las calles y también por los preparativos que vi anoche al regresar del trabajo. No soy demasiado fanático de estas cosas, pero esta vez me interesaba ir a ver algo para luego hacer un pequeño reportaje o lo que sea.

Pensando en eso, me doy cuenta, por la tira cómica del periódico de esta mañana, de que esta misma noche se celebra también uno los festivales de fuegos artificiales más espectaculares de Tokio. Algunas veces lo he visto en vivo y sería lindo ir a verlo de nuevo e intentar sacar unas cuantas fotos.

Pero, hoy he decidido no salir, a ninguna parte.

Porque estoy trabajando.

Porque tengo que terminar de editar un documento, que debe ser revisado por mis compañeros de trabajo el lunes. Y ese documento, en realidad lo debí haber terminado hace semanas pero por mi insalvable incapacidad profesional llevo este irrecuperable atraso… y, bueno, llega otro fin de semana que no será para descansar, sino para trabajar en casa. Si acudiera a la oficina a hacer esto, me pagarían este día inhábil trabajado o me darían derecho a descansar un día hábil, y eso sería la manera adecuada pero esas cosas ya no me interesan a estas alturas… Lo único que necesito es terminar esta tarea antes de que mis jefes dejen de aguantarme.

No sé cómo se llamaría esto…. Si alguien se queda trabajando en la oficina hasta muy tarde sin registrar sus horas trabajadas (para evitar no sé qué trámites para acatar las Normas Laborales, etc. o simplemente porque su empleador no quiere pagar las horas extras), esta conocida práctica tiene el nombre de “sâbisu zangyô” (u “horas extras trabajadas de cortesía”… “cortesía de parte del trabajador, obviamente), pero si uno lleva su trabajo a casa, bueno, eso no tiene nombre.

Y, bueno, … si lograra terminar de editar el documento en cuestión, en fin la cosa no cambia nada, porque están los siguientes documentos, igualmente atrasados…. Y así sigue mi vida donde “aferrarse al puesto de trabajo es lo todo”… ¿Así seguirá para siempre?

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Verano, verano

Justo coincidiendo, por casualidad, con el Día del Mar (tercer lunes de julio) se ha anunciado el fin de la temorada de lluvias y con eso se podría decir que ahora estamos en pleno verano. Bueno, lo de “fin de la temporada de lluvias” no significa que ya no llueva, sino más bien que ha cambiado la característica de las lluvias: mientras que en la “temporada de lluvias” siguen días nublados y puede estar lloviendo todo el día, en “verano” es que durante el día hace sol y por la tarde, muy frecuente y muy repentinamente, empieza a llover violentamente, con tormentas eléctricas… Y esas popularmente denominadas “lluvias torrenciales guerrilleras”, en poco tiempo dejan tremendamente inuncadas a las ciudades emboscadas, con las calles convertidas en ríos o mares, casi. Bueno, yo por suerte no he sido afectado por las inundaciones, todavía, pero sí hubo un apagón una noche, hace unas semanas, y en estos días tengo miedo de encender mi computadora, por la mala experiencia que tuve el año antepasado. Bueno, si un día fallece mi actual computadora, creo que su sucesora debería ser una laptop, para poder trabajar sin preocuparme del corte de luz que en cualquer momento se puede roducir. Una “inestabilidad energética” e inundaciones… la verdad es que no parecen ser asuntos muy típicos del supuesto “primer mundo”, ¿no?

Como sea, estamos en pleno verano. Bueno, según el antiguo calendario, estamos pasando ahora la temporada de “Calor Mayor”, y eso sí que me parece muy cierto, ya que en todo el país se están registrando temperaturas que ya no se sabría si se refieren a la temperatura ambiental o la corporal, con más de 75 muertos por himertermia en una semana… Bueno, yo por suerte no estoy entre los muertos, todavía, pero no sé hasta cuándo soportaré este insoportable calor que se mantiene así día y noche, con esas noches denominadas “noches tropicales”…

Y, bueno, esta misma noche, bien calurosa, en realidad quería escribir sobre otra cosa, quizá algo sobre festivales de verano de aquí, pero termino camibando de idea y optando por algo más fácil, que se puede escribir más rapidito….. Y es que está tronando ahora también y no quiero tener mi computadora encendida por mucho tiempo. Ay ay ay…

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Gatos

Porque aquí existen numerosas expresiones…

  • Mano de gato (neko no te): Cuando uno está ocupado, puede querer que alguien le dé la mano. Y cuando uno está muuuy ocupado, puede querer que hasta el gato le dé la mano, aun a sabiendas de que no va a servir para mucho. Es una expresión para decir lo ocupado que uno está, pero aquí el gato representa a los inútiles…
  • Lengua de gato (nekojita): Dicen que el gato no soporta comida muy caliente, y de ahí se dice de las personas que no pueden comer o beber cosas muy calientes.
  • Ojos de gato (neko no me): Las pupilas de gato se dilatan/contraen constantemente, siempre adaptándose a la oscuridad/claridad del ambiente. De ahí la expresión “ojo de gato” se usa como sinónimo de cosas cambiantes, poco estables, como las declaraciones de algunos señores del Partido Demócrata, el sistema administrativo de Japón en ciertos campos: lo de gratuidad de autopistas, la subvención infantil, por ejemplo.
  • Espalda de gato (nekoze): La espalda encorvada… Bueno, aquí no tenemos mucho que decir…
  • Caca de gato (nekobaba): El gato, cuando hace sus necesidades, oculta o cubre con tierra su caca, y de ahí anda como si nada… De ahí, el “caca de gato” pasa a significar el comportamiento de “ocultar algo hecho malo y andar fresquito”, muy especialmente los casos de apropiación ilícita de dinero que no te pertenece, u objetos encontrados en la calle (aquí lo correcto, en caso de encontrar algo, una billetera por ejemplo, en la calle, llevarlo al puesto de policía. En caso de no aparecer su legitimo dueño dentro de un determinado plazo, ahí sí, el objeto pasa a ser tuyo).
    Bueno, aquí hubo una vez una estrella de lucha libre que se hacía llamar “Giant Baba”, y yo no pude contener la risa cuando supe el significado de “baba” en “nekobaba”.
  • Moneda de oro para el gato (neko ni koban): Bueno, además de no ayudarnos para mucho, el gato tampoco entiende el valor del dinero, como también ocurre con la perla para el chancho…
    Habiendo tal expresión, resulta bien gracioso el que el famoso “gato de la suerte” esté agarrando siempre una moneda de oro.
  • Si crías un perro durante tres días, recordará el favor recibido durante tres años, pero si crías un gato durante tres años, éste lo olvidará todo en tres días: Es lo que escuché en alguna parte. ¿Será cierto?

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El Sello

Si bien el (trámite de) divorcio en Japón es de lo más fácil, la experiencia no debe ser de lo más agradable, tanto para la pareja como para el pobre amigo que fue elegido para rellenar el espacio de “testigo” en el papel de divorcio. No resulta nada agradable poner en tal papel el nombre y dirección, ni mucho menos el sello personal (inkan o hanko) que es una auténtica tontería…

Bueno, si es que el sello en este país suele hacer las veces de la firma en muchos otros países, no sería para decir que toda esta costumbre sea una tontería pero, al menos, se podría calificar de tontería el exigir el sello en ocasiones donde no existe tal necesidad o de la manera en que el tal sello no sirve para nada, ni para identificar a la persona ni para prevenir falsificación. Es que en el papel de divorcio se acepta cualquier sello, que puede ser uno barato de producción en masa, que cualquier persona puede comprar en cualquier papelería, por ejemplo. En tal caso es que si necesitamos, por ejemplo, que alguna otra persona ponga su sello, no existe ningún impedimento para que, en lugar de pedir a esa otra persona, vayamos directo a la papelería (o la tienda de todo a 100 yenes) más cercana y a comprar el sello del apellido que se necesitamos y usarlo sin la autorización de la persona de ese apellido. Y a la hora de entregar nuestro documento, el funcionario del municipio no examina la autenticidad ni nada de tal sello… Lo único que le interesa es el mero hecho de que esté el sello.

Bueno, aquí habría que aclarar que para contratos muy importantes, ahí si se exige un sello de autenticidad certificada, del mismo modo que en otros países se registraría y certificaría la firma de las personas…. eso sí, pero lo que sucede es que los municipios aquí son muy amantes de sellos y a veces exigen sellos sin ponerse a pensar en su (in)necesidad… Y de ahí dicen que pasan cosas así:

Ciudadano: Ay, me olvidé de traer mi sello…
Funcionario: Bueno, señor… si no tiene tiempo para volver a su casa a buscar su sello y venir aquí otra vez, puede comprar uno barato en la papelería que está al lado nomás de este municipio.

Bueno, es lo que dicen que pasa, pero no sé, porque yo por suerte no he encontrado tales funcionarios. Lo que sí puedo decir que me pasó a mí, fue esto que ocurrió cuando estaba concertando, casi, un contrato con una vendedora de seguros. La mujer me propone la fecha para la próxima conversación y me pide que ese no me olvide de traer mi sello… y me dijo así:

- O si desea, yo compraré un sello de su apellido y se lo regalaré con su estuche. Así, la próxima vez usted puede venir nomás sin nada y podremos cerrar el contrato sin falta… Y le cuento también que no pocos clientes míos dejan sus sellos en mis manos, para así no tener que estar ellos mismos guardando bien sus sellos… ¿qué le parece?

Contundentemente rechacé la oferta, y solo espero que sean una pequeña minoría las personas como esta vendedora que realmente no entiende la importancia del sello/firma….

En fin, a veces no veo sentido en el uso del sello personal en lugar de firma, pero aparte de esa parte (de su dudosa función como comprobante de algo), al menos está bien su uso práctico (siempre uso, por ejemplo, el sello de “AIR MAIL” cuando mando una carta por correo aéreo) o como obra de arte…. Aquí tengo esta piedrecita

que es para tallar y hacer un sello original, se vendía por ahí nomás, al precio de 100 yenes. Aún no sé qué clase de sello voy a hacer con este material, pero ya lo pensaré, cuando tenga un poco de tiempo..

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Bichos en nuestra vida diaria

A ver, con cuántos bichos convivimos…

  • Boca de sapo (gamaguchi): A la boca de sapo se echan monedas… Podría parecer algo familiar para los hispanohablantes pero esta vez no hablamos de un juego. La boca de sapo en Japón es un tipo de monedero cuya forma ciertamente tiene un parecido a la boca del anfibio.
  • Renacuajo (otamajakushi): Bueno, creía que el nombre de este cucharón o cazo metálico de forma semiesférica con mango se tomó del de este bicho, por lo parecidos que son en sus formas obviamente… pero ahora, al investigar un poco, me entero de que el caso fue al revés: Primero existió el nombre del cazo y luego pasó a llamarse con el mismo nombre al renacuajo. Y otro descubrimiento más, es que su nombre original era “otagajakushi” (“Cazo de Taga”, o así se llamaba el “cazo de suerte” que vendía el Gran Santuario de Taga), palabra que con el paso del tiempo se transformó en “otamajakushi”. (Yo simplemente creía que se llamó “otama” [bola o esfera] por su forma, pero no era así…).
  • Cría de tortuga (kamenoko): Es un tipo de cepillo hecho de fibras de palma y utilizado para limpiar artículos metálicos, cerámicas, o zapatillas de lona. Bueno, su nombre más general es “tawashi”, y “cría de tortuga” es una marca registrada de su inventor pero es bien conocida…
  • Cabeza de dragón (ryûzu): Se llama así la corona del reloj de pulsera. Bueno, para hablar de la “cabeza de dragón”, también existe una conocida cascada que se llama así. Está en el área de Nikkô y se ve así,
  • Boca de serpiente (jaguchi): Boca de cañería de agua con llave, o lo que se llamaría “grifo” en España. Bueno, aquí resulta interesante saber el significado de la palabra, no solo en japonés sino en español: Se supone que la acepción de “grifo” como llave de agua es una extensión, basada en el hecho de que en esa parte de la fontanería se solía colocar un adorno de “animal fabuloso” (sea, “grifo” en su acepción original)… En japonés, al pronunciar la palabra ni se nos ocurre pensar en lo que podría significar, pero no sé quién inventó ese nombre….
  • Ojo de serpiente (janome): Es un tipo de paraguas japonés. La palabra misma se refiere a ese diseño con círculo que parece el “ojo de serpiente” y de ahí pasa a designar a los paraguas japoneses con ese diseño, pero su uso se extiende más tarde y, ahora el “ojo de serpiente” puede significar simplemente “paraguas japoneses delgados hechos de bambú y papel” (sin importar su diseño ya). Como sea, en este sitio puede ver la estructura de los “ojos de serpiente”, bien diferentes de los paraguas occidentales.

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