Un sábado… no tan cualquiera.
Es la época de festivales de verano en muchos barrios, y es así también en mi barrio y en la localidad donde yo trabajo. Lo notaba ya en los anuncios pegados en las calles y también por los preparativos que vi anoche al regresar del trabajo. No soy demasiado fanático de estas cosas, pero esta vez me interesaba ir a ver algo para luego hacer un pequeño reportaje o lo que sea.
Pensando en eso, me doy cuenta, por la tira cómica del periódico de esta mañana, de que esta misma noche se celebra también uno los festivales de fuegos artificiales más espectaculares de Tokio. Algunas veces lo he visto en vivo y sería lindo ir a verlo de nuevo e intentar sacar unas cuantas fotos.
Pero, hoy he decidido no salir, a ninguna parte.
Porque estoy trabajando.
Porque tengo que terminar de editar un documento, que debe ser revisado por mis compañeros de trabajo el lunes. Y ese documento, en realidad lo debí haber terminado hace semanas pero por mi insalvable incapacidad profesional llevo este irrecuperable atraso… y, bueno, llega otro fin de semana que no será para descansar, sino para trabajar en casa. Si acudiera a la oficina a hacer esto, me pagarían este día inhábil trabajado o me darían derecho a descansar un día hábil, y eso sería la manera adecuada pero esas cosas ya no me interesan a estas alturas… Lo único que necesito es terminar esta tarea antes de que mis jefes dejen de aguantarme.
No sé cómo se llamaría esto…. Si alguien se queda trabajando en la oficina hasta muy tarde sin registrar sus horas trabajadas (para evitar no sé qué trámites para acatar las Normas Laborales, etc. o simplemente porque su empleador no quiere pagar las horas extras), esta conocida práctica tiene el nombre de “sâbisu zangyô” (u “horas extras trabajadas de cortesía”… “cortesía de parte del trabajador, obviamente), pero si uno lleva su trabajo a casa, bueno, eso no tiene nombre.
Y, bueno, … si lograra terminar de editar el documento en cuestión, en fin la cosa no cambia nada, porque están los siguientes documentos, igualmente atrasados…. Y así sigue mi vida donde “aferrarse al puesto de trabajo es lo todo”… ¿Así seguirá para siempre?

