Archivo mensual: diciembre 2009

Escenas de fin de año

Luego de disfrutar de un paisaje rural-natural, ahora vamos a ver otro paisaje, más urbano y que quizá algunos habrán querido ver:



Estaría demás aclarar que son escenas ya atrasadas (sí, muy atrasadas ya) de la penúltima semana del año en Japón y, bueno, para seguir compartiendo más fotos, no quería dejar de publicar esta foto,


que para mí representaría mucho mejor la escena de vida de los japoneses en el mes de diciembre. Vemos ahí a un señor que está pegando papel nuevo al marco de una puerta corrediza shôji previamente sacada de su sitio y limpiada, en lo que debe ser parte de la famosa “gran limpieza” de fin de año. Y sí, aunque no sé cómo sería para amigos españoles y latinoamericanos, para mí el “fin de año” sigue siendo, más que nada, sinónimo de limpieza (y muchas otras tareas más…) hasta el 31 de diciembre, aunque en realidad yo, bastante perezoso y desordenado, nunca cumplo muy bien con estas obligaciones (y por eso me siento como un criminal).

Bueno, los que estén ya de “vacaciones” propiamente dichas, espero que la pasen muy bien, y los que no, bueno, esperemos poder terminar bien y pronto las cosas que aún quedan por hacer antes de descansar. Y ahora… , bueno, vamos a ver si yo voy a avanzar un poco con mis tareas…

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Fotos de otoño

Un día de otoño, no contengo las ganas de salir a pasear, al ver lo lindo que está el día y justo en plena temporada para apreciar las hojas coloradas de los árboles. Esta vez no iré al popular Monte Takao como el año pasado, sino a un lugar menos conocido, que muchos no habrán oído mencionar pero que resulta bastante lindo, a ver…

No queda demasiado lejos del centro de Tokio (a menos de una hora en tren) y nada de montañas, pero donde se conserva un pedazo del paisaje rural de antaño de esta zona de Musashino (oeste de Tokio y sur de Saitama), más caracterizado por sus bosques mixtos. Bueno, el templo zen Heirinji, fundado hace seis siglos ocupa una área de 435,600 metros cuadrados, con sus bosques mixtos reconocidos como monumento natural de la nación y rutas de paseo, además de las instalaciones propias de un templo budista, como portones, oratorios, campanarios, cementerios, etc.

Para mí no es la primera vez que visito este templo. La primera vez fui en otoño, hace años y por casualidad (participando en un paseo organizado, sin saber nada del templo), y la segunda vez en invierno con unos amigos…. Sea que es la tercera vez (y segunda vez en otoño) que voy. Bueno, quizá tendría que ir en otras épocas del año también, pero como el paisaje es bien lindo, no me aburro caminando por ahí, sin importar la repetición.

Bueno, ésta es una entrada bastante atrasada, sobre un paseo que hice hace exactamente un mes. Con la actual ola de frió y con el solsticio invernal que fue ayer, y con las iluminaciones de la penúltima semana del año que brillan en las calles, ya no sería la hora de hablar del paisaje de otoño, pero es que tampoco quería dejar de publicar estas fotos coloradas…

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Situaciones

… reales en que no me siento muy cómodo:

  • Llegar a la estación de tren sin mirar la hora, y presenciar que justo delante mío se cierran las puertas y sale el tren que quería tomar, lo cual significaría que sería el máximo mi tiempo de espera para el siguiente tren.
  • (Tras subir al tren y viajar un largo rato), llegar a la estación final y recién ahí darme cuenta de que había tomado el tren para la dirección contraria, con que termino haciendo un completo e inútil recorrido de ida y vuelta por la línea en cuestión.
  • No sé cómo se me ocurre tomar una taza de leche, después de infinidad de tiempo sin hacerlo,. Echo leche a la taza, y le hago chin durante un minuto y…. recién al tomar el primer sorbo siento su olor y sabor convertido en un horror que no debe pertenecer a este mundo. Reviso el envase de lo que se suponía ser leche y encuentro ahí una fecha de vencimiento de tres semanas atrás….
  • Días después de terminar la campaña de caminata (de “un millón de pasos en tres meses”), decido entregar mi ficha de resultado para ganar el premio, que sin embargo se me va de la mano porque ya había pasado la fecha límite para mandar la ficha.
  • A mi ratón se le ocurre rebelarse y entrar en paro indefinido, para obligarme a apagar y volver a encender la computadora y así perder tremendo tiempo cuando justo tengo mucha prisa.. Cosa que siempre sucede cuando, antes de salir para ir al trabajo, se me ocurre revisar rapidito alguna información y únicamente para eso enciendo la computadora….
  • Ir al baño en la oficina y encontrar ahí a la señora de limpieza. En tal caso, yo preferiría esperar hasta que termine la limpieza o ir a otro baño, pero la señora, muy amablemente me invita a que pase… No sé si algún varón se sentirá cómodo haciendo sus necesidades delante de una señora desconocida.

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El hombre insectívoro del Japón

El día que lo llevé a la oficina, era previsible la reacción de mis compañeros de trabajo: De curiosidad y suspicacia por eso que no se sabe de dónde y para qué trae ese raro chico. Y esta vez, demás, hubo una curiosidad mayor: ¿Quién se atrevería a tomarlo? “Oye, ¿por qué no lo tomas de una vez?” “Pues, tómalo tú si quieres….” “¿Yo? ¡No, gracias!” Bueno, realmente fue interesante ese contraste, entre la reacción de mis compañeros japoneses y la de amigos “compatriotas” de eso. Y es que eso que para mí es un objeto de curiosidad, para guardar y no para consumir, resulta ser de lo más cotidiano del mundo y, si se lo enseño, con absoluta naturalidad me piden que se lo regalara, n para guardarlo, sino para consumirlo de una vez. Bueno, espero que los amigos mexicanos sigan disfrutando de su sabor, pero yo guardaré en mi colección de curiosidades esta botellita de Mezcal con su gusano:

La reacción, no de demasiada aceptación, por parte de mis amigos se deberá a la presencia del gusano, muy posiblemente, ya que no estamos muy acostumbramos a comer tal cosa, pero, bueno, la verdad es que también creo haber escuchado hablar del gusano de avispa, que es rico, dulce, etc.. en Japón. O sea que en Japón también existe la costumbre de comer gusanos en algunas regiones, aunque yo nunca había tenido la oportunidad de probar nada…. Hasta ese momento.

Mi “Gusano Rojo”, tuve que retirarlo de mi escritorio un día, porque un día se dio la orden de no colocar nada en la oficina, sino cosas relacionadas al trabajo. Y parecía que nos olvidaríamos del asunto, para siempre. Bueno, del gusano nos olvidamos, sí, pero algo ocurre años después…

Un día de otoño visitamos a ese chico, que había renunciado luego de trabajar durante unos años con nosotros y cuya familia administraba una finca de manzanas en la zona rural de Nagano (prefectura que fuera sede de los Juegos Olímpicos de invierno de 1998). Ese año le habíamos “comprado” un manzano, y decidimos visitarlo ese día para recoleccionar los frutos con nuestras propias manos y a la vez volver a encontrarnos con nuestro ex compañero, pero, digamos, no necesariamente para comer eso. Algo que muchos deben haber oído mencionar, quizá, pero sin haberlo probado de verdad, como ocurre en caso mío, y por eso fue una cena de curiosidad. Puedo decir que no fue tan feo, ni nada asqueroso, no, y más bien me pareció un plato bastante normal; solo que no lo habíamos probado y punto. Al darnos cuenta de lo que era, un poco de sorpresa llevamos, pero no demasiado rechazo, y lo probamos. A la primera vista, se parecía a cierta especie de crustáceos o pescaditos pequeños, y su sabor… bueno, no lo recuerdo muy bien, pero creo que era normal y más dependía de la manera de condimentarlo. Fue la famosa langosta de tierra, cuya foto se puede ver en Wikipedia en japonés..

Y así fue mi primera, única e interesante experiencia de entomofagia. A ver ¿quién más habrá comido insectos?

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Two

Este año se están realizando muchas actividades conmemorativas, por los 110 años de la migración japonesa al Perú y a Bolivia, y por los 400 años de amistad entre Japón y México, etc., y, a escala un poco (o bastante) menor, también podríamos mencionar que estamos celebrando los 20 años de una ONG de cooperación internacional con que estoy colaborando desde hace tres años. Aniversarios que deben ser muy importantes para recordar la historia, vida y trabajo de tantas personas, y para seguir trabajando sobre las bases construidas hasta el momento…

Y al lado de los aniversarios así significativos, muy modesta y personalmente vuelvo a recordar el otro aniversario, muy chiquito, que es de este meu quaderno que acaba de cumplir dos años y cuatro días de vida, aunque pareciera un chiste celebrar el aniversario de un blog personal como éste, que a diferencia de una ONG, por ejemplo, no necesita lograr nada para su continuidad, sino tan solo escribir y/o responder cuando se pueda. Bueno, es un pequeño espacio que no pretende cambiar la sociedad ni nada pero que al menos me permite compartir algo con amigos de diferentes lados, y de eso estoy contento, así que trataré de seguir escribiendo y también mejorando ciertas cosas cuando pueda.

Muchas gracias a todos.

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