Archivo diario: 15 julio, 2009

Elecciones

El día de las elecciones…

Poco antes de salir de casa, me doy cuenta de que esta vez el centro de votación no es el auditorio del colegio primario de la zona. Va a ser una sala de reunión de un bloque de apartamentos contiguo. El motivo del cambio: En el colegio se están realizando obras, para refuerzo antisísmico.

Bueno, agarro el aviso (y a la vez entrada) de las elecciones y salgo. Primero paso por el colegio a ver cómo van las obras y tomar unas fotos por si acaso, y luego me dirijo al lugar de votación, donde, casi llegando, ocurre que no tengo el aviso, que seguro que se me habrá caído del bolsillo al sacar y guardar la cámara… Regreso el mismo camino y, en efecto, lo encuentro en el suelo. Menos mal.

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Por segunda vez llego al centro de votación, y entro. Entrego mi papel al primer recepcionista, que lee el código de barras, y verifica en la pantalla de la computadora que mis datos están registrados debidamente y que aún no he votado. Pasa el papel al otro señor, que está a su costado, y este segundo señor me da la papeleta para votar. O sea que aquí, ese aviso (un simple papel con nombre y dirección del elector, un código de barras, e informaciones sobre el horario y lugar de votación) es el único documento que identifica al elector. Aquí no es necesario presentar el Documento Nacional de Identidad (claro, ya que para ciudadanos de este país no existe tal documento). En ocasiones anteriores creo que al menos me preguntaban “Buenos días. Usted es el Sr. Xxx, ¿verdad?”, pero esta vez nada. Si alguien hubiera recogido mi papel en la calle, sin ningún problema hubiera podido votar dos veces (en caso de desear hacerlo), y es que aquí tampoco se utiliza la famosa tinta indeleble con que, en algunos países, los electores se tiñen un dedo al votar. (Y esa tinta indelebles es un problema cuando hay elecciones en esos países y sus autoridades organizan votaciones para sus ciudadanos residentes en Japón, porque… para la ocasión alquilan un local, aulas de alguna universidad por ejemplo, cuyos dueños  se pueden poner de mal humor por encontrar al día siguiente la pared de su cuarto de baño llena de manchas indelebles, mientras que los votantes, por su parte, no saben cómo ir a trabajar con un dedo negro. En su país de origen no tendrán problemas ya que todos saben de qué se trata, pero en Japón no…    Bueno, ese aspecto, al menos, se podría decir que las elecciones en Japón son más limpias que en algunos otros países)

Como sea, yo paso por la mesa habilitada para rellenar la papeleta. En la mesa, dividida con simples mamparas metálicas en cinco espacios, está colocado un listado de candidatos y lápices. En la papeleta está impreso el nombre de las elecciones (“Elecciones de Diputados de la Asamblea Metropolitana de Tokio”) y un espacioso cuadro, donde el elector escribe el nombre de su candidato de preferencia. (En algunos países puede ser que en la misma papeleta esté impresa la lista de candidatos, para que el elector solo marque su candidato con una cruz, pero aquí no. El propio votante escribe el nombre de su candidato). Luego de rellenar la papeleta y depositarla en la ánfora, ya está todo y me voy no más.

Por último, aquí el voto no es obligatorio, y la tasa de participación no suele ser muy alta (esta vez fue MUY alta: 54.49%). Para que haya más participación, existen modalidades como “Voto anticipado” (que permite al elector emitir su voto antes de la fecha oficial de votación por el motivo que sea…  Se aceptan motivos no muy serios también, tipo “porque el día oficial quiero ir a la playa”, etc).  Bueno, yo aún no he recurrido a ese sistema, pero podría probarlo algunas vez… (el próximo 30 de agosto, por ejemplo, para las elecciones a la Cámara Baja).

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