Un domingo por la mañana. Justo a la hora acordada llego a la estación y ya me está esperando JL. Está con su hijo, que me saluda “¡Buenos días!”. Me parece bien que sepa saludar así en español, pero lo que no me parece muy bien es que ese “Buenos días” es la única expresión que sabe del idioma de su papá. (Bueno, no es la “única” expresión en realidad, porque también sabe decir Adiós y Gracias. Son tres únicas expresiones en total, y nada más)
Empezamos a caminar, y JL y su hijo conversan 100% en japonés, el nene con toda naturalidad y JL con acento de sudamericano, mientras que entre JL y yo seguimos hablando todo en español desde el día que nos conocimos, cuando JL aún era soltero. Bueno, no recuerdo cómo llegamos al tema pero JL afirma que habla a su hijo en japonés porque quiere que aprenda dos idiomas. Pero ¿qué? Está equivocado, porque en ese caso, no hace falta que un extranjero le hable en un japonés esforzado, para nada, porque al vivir en un ambiente 99,9 por ciento japonés (viviendo con su mamá y abuela que son japonesas y no hablan ningún otro idioma que el japonés, y yendo al jardín de infancia con todos los maestros y amigos japoneses, etc.) el niño aprende ya a hablar perfectamente el japonés…. Entonces, si JL deseara que su hijo aprendiera dos idiomas, lo que se necesitaría es que JL le hablara el otro idioma, el español. Y entonces, cada vez que JL conversa con su hijo en japonés, lo que está haciendo en realidad no es más que quitarle a su hijo la oportunidad de aprender las palabras y expresiones en español necesarias para hablar de lo que están hablando. Se lo comento y no sé cómo es posible que recién se dé cuenta. Declara que de ahora en adelante hablará a su hijo en español… Bueno, bueno.
Seguimos caminando y a JL se le ocurre enseñarle su hijo la palabra peligroso. Le dice muy artificialmente pe-li-gro-so, y le explica en japonés que “peligroso significa abunai”. Bueno, creo que cuando yo tenía la edad del hijo de JL, no creo que mi papá me enseñara que abunai era el equivalente de la palabra española peligroso, sino que… no sé pero de repente me habrá dicho algo como “Mira que pasan carros, que te pueden atropellar, y te va a doler…”. Y pienso que eso es lo que ahora debe hacer JL con su hijo en español, pero eso no ocurre. Peligroso es abunai, y punto.
En camino nos detenemos un rato a conversar de algo, y el niño quiere que sigamos avanzando. Y ahora a JL se le ocurre enseñar la expresión “Espera un momento”. Muy artificialmente pronuncia Es-pe-ra un mo-men-to, y agrega en japones que eso significa choto matte. El niño ahora intenta imitar lo que JL acaba de decirle: Esupe… ¿Esuperando? No logra decirlo, pero no insistimos. Y para decirle que espere un momento, agrega en japonés “porque estamso conversando”. (Y no sé si cuando yo tenía la edad de este niño, mi padre tuvo que explicarme en español que Chotto matte significaba Espera un momento. Creo que no… De frente me habrá dicho todo en japonés “Porque estamos conversando…“)
Luego entramos a un restaurante de comida latinoamericana, y los adultos (el dueño del local, JL, y yo) hablamos todo en español con toda naturalidad, el niño sigue hablando 100% en japonés, y todos les hablan en japonés porque es un niño japonés, y al niño japonés se le habla en japonés… (aunque es también latino, legal y genéticamente)
Si me dijeran a mí que conversara en español con cualquier amigo japonés (sin ningún conocimiento de español), nunca seré capaz de hacerlo, y más fácil me resultaría intentar enseñarle unas cuantas palabras españolas a un perro… Y es exactamente lo que ocurre con JL ante su hijo japonés.
Bueno, el caso de JL debe ser el más extremo de todos, y también he tenido contacto con casos menos graves pero, en fin, se necesitará bastante esfuerzo de los padres, si se desea que sus hijos sean bilingües. Los artículos que leo en los periódicos y revistas que hablan del tema, siempre dan las mismas recomendaciones: Que no se deben mezclar los idiomas; Que cada uno hable siempre en su idioma (el papá latino en español y la mamá japonesa en japonés, etc) a su hijo y nunca cambiar de idioma; Que el papá latino no debe hablar en japonés a su hijo, y cuando el hijo le habla en japonés, hay que exigirle que repita en español lo que acaba de decir en japonés, para así mantener la comunicación enteramente en español entre hispanohablantes, etc. Que cada uno siempre hable en su idioma con su hijo, pareciera fácil pero no es así. La verdad es que yo hasta ahora no he visto una pareja internacional que cumpla con esta recomendación, por diferentes motivos…
Bueno, el asunto es de cada familia, donde yo, un simple curioso, no estoy para meterme en nada, pero mañana voy a asistir a una Conferencia sobre Bilingüismo e Identidad Cultural, donde se hablará de “La riqueza y el reto de la familia bilingüe en Japón” y “Bilingüismo e identidad cultural para los hispanohablantes en Japón”. Interesante tema que me atrae, a pesar de que no sirve para nada para mi trabajo…
8 comentarios
21 Junio, 2009 a las 6:21 am
Es cierto que los niños bilingües tardan más en hablar, porque ese aprendizaje complejo crea confusión a la hora de la expresión, no así de la comprensión; pero una vez que comienzan a hablar, lo hacen con las dos lenguas a la vez. También tardan más en practicar la corrección lingüística. A pesar de todo, el bilingüismo, aprendido de forma natural, como aprenden los niños, tiene más ventajas que inconvenientes.
Yo pienso que tu amigo JL, no debería usar un lenguaje artificial, sino de la forma más natural igual que debemos hablarles a los bebés.
Un saludo
22 Junio, 2009 a las 10:34 am
Hola 759:
Justamente hace un par de semanas, le indiqué a una muy querida amiga japonesa un sitio con consejos básicos respecto al tema del bilingüismo. Según pude ver en los artículos de ese sitio, hay mucho mito respecto a la enseñanza de dos idiomas:
http://www.nethelp.no/cindy/biling-fam.html
Cosa curiosa: llegué al sitio buscando un interesante manual de C de Tim Love:
http://www2.eng.cam.ac.uk/~tpl/bilingualism.html
Saludos.
22 Junio, 2009 a las 6:45 pm
Hola 759!!
Me alegro de que este mejor.
Tengo una amiga noruega casada con un español, lleva muchos años en España, aquí tuvo a sus hijos, aquí los educó, pero cometió el grave error de no enseñarles el idioma noruego, ahora ya son casi adultos y ni se plantean aprenderlo, la pena es que estos niños jamás pudieron comunicarse directamente con sus abuelos, tios o primos noruegos en ese idioma, lo hacian a través de la traducción simultanea de su madre o con el poco inglés que sabían los abuelos. Pienso que actuando así, su madre les privó de mantener unas relaciones fluidas con su familia noruega, no hubo intencionalidad por su parte, simplemente se sumergió demasiado en la cultura española, ella se adaptó, eso sí, maravillosamente bien a su entorno, pero creo que descuidó sus raices y no las trasmitió a sus hijos. Una pena.
Feliz semana!!
Margo.
22 Junio, 2009 a las 7:08 pm
Es un tema muy interesante, ya que en un futuro nuestra familia se verá en la misma situación.
Yo soy bilingüe. Desde que nací estuve conviviendo en mi casa con dos idiomas (mi padre español y mi madre catalán) y los hablo perfectamente los dos (y eso de que los niños bilingües tardan más en hablar…no sé…yo empecé a los 6 meses). Para mis futuros hijos quiero lo mismo, que crezcan con ambos idiomas, japonés (por parte de su padre) y por mi parte… aquí es donde llegó al gran dilema, ya que lo ideal sería que les hablara en español pero mi idoma materno, aquel con el cual me expreso con más naturalidad, es el catalán.
Bueno, ya se verá… pero una pena que tu amigo no aproveche para que su hijo tenga una mayor riqueza lingüística.
Un abrazo !!
23 Junio, 2009 a las 4:05 am
¡Qué lástima! ¡Qué verdadera lástima! Con la gran fortuna que es tener padres que tengas distintas lenguas maternas y se tomen la “molestia” de hablarte cada uno en la suya. Te haces bilingüe desde la cuna y, lo más importante aún, no pierdes tus raices y puedes comunicarte con fluidez con tus parientes de ambos lados (esto me recuerda inevitablemente al caso de Abuelita que comentaba Nora en su blog).
Yo tengo una prima que se crió en Francia y es perfectamente bilingüe. Cuando se casó y tuvo hijos, se negó en redondo a hablarles en español, tanto es así que fue su marido (que es francés) el que contrató a una niñera española para que sus hijos no se perdieran esa experiencia. Mi prima-segunda Ophélie habla español, su hermano Jordan lo entiende pero es igual de chauvinista que su madre y se niega a hablarlo. Ya le entenderemos los demás, dice.
Y a mí eso me da una rabia ¬¬ No sé si algún día mi novio y yo tendremos hijos, pero a veces bromeamos con que destetaremos al niño con series infantiles en inglés y en japonés (Borja me suele bajar puntualmente un programa infantil japonés, “Pytagoras Switch”, porque lo disfruto como una enana aunque no aprenda nada del idioma), para que aprenda algo.
Espero que tu amigo “vea la luz” y no le prive a su hijo de esa maravillosa oportunidad.
Un saludo.
23 Junio, 2009 a las 11:46 pm
Hola Conruedasyalococo,
Muchas gracias por la visita y comentario. Sobre los niños bilingües, bueno, yo he conocido a algunos amigos bilngües, pero ya de mi edad, y no es que haya visto su proceso de crecimiento como niño bilngües, así que me parece interesante tratar de saber un poco más sobre el tema.
Y en caso de mi amigo, sería lindo que pudiera hablar a su hijo como cualquier papá latino a habla en español a su hijo, pero es imposible ya… Una pena, pero es asunto suyo.
Gracias de nuevo por el comentario. Saludos.
Hola Pablo Jiménez,
Gracias por el los enlaces, y sí me parece que hay muchos mitos y opiniones acerca de la enseñanza de dos idiomas. Algo que ocurre, no solo en casos de trasmisión de idiomas maternas de papás extranjeros, sino enseñanza de inglés a niños en general desde temprana edad.
Gracias por el comentario. Saludos.
Hola Margo,
El caso de esa amiga noruega, en algo se parece al de mi amigo latino. Es asunto de cada familia, y si es que así se sienten bien los propios padres e hijos, no les podemos decir nada, pero aún así.. no sé por qué pero siento cierta pena. Los niños, cuando son chicos no dirán nada y a lo mejor pueden odiar su otra raíz lejana, pero de grande pueden lamentarse de no haber aprendido nada de su otra patria…
Gracias por el comentario. Saludos.
Hola Nuria,
Yo alguna vez he conocido, en una clase de japonés, a una mamá catalana casada con japonés. Tenía una niña que hablaba castellano y japonés pero no catalán. Aquí sé que hay varios grupos de padres hispanos para refuerzo del aprendizaje de castellano de sus hijos, pero no sé si habrá algo para los catalanes… Bueno, habrá que ver, ¿no?
Gracias por el comentario. Saludos.
Hola Leydhen,
Bueno, tus sobrinos al menos tuvo la suerte de que su papá contrató a una niñera española… Y eso no ocurre aquí… Contratar a una niñera aquí es un verdadero lujo, reservado para familias muy adinerada. Y en caso del hijo de mi amigo, no necesita “negarse”, ya que desde el principio no sabe ni entiende nada de castellano.
Y lo de series infantiles en inglés y japonés, eso también ocurre en algunas familias japonesas. Hay padres que por querer que sus hijos no tengan dificultad con el inglés, los crían siempre con programas infantiles y canciones en inglés, los meten en jardín de infancia de educación íntegramente en inglés, etc, y al final logran tener unos niños anglófonos, incapaces de comunicarse en japonés con otros japoneses… Qué tal exceso, ¿no?
Gracias por el comentario. Saludos.
27 Junio, 2009 a las 10:26 am
Un tema interesante pero difícil de comentar en un comentario porque soy una “bilingüe” (entre comillas, jajaja). La forma de pensar que tengo es un poco diferente, aunque pienso también que es necesario el conocimiento de los idiomas de los padres … y otros más
Saludos.
PD: ¿dónde está el comentario de Pablo Jiménez?
27 Junio, 2009 a las 6:16 pm
Hola Nora,
Me interesa mucho saber cómo fue tu caso, que espero algún día me puedas contar.
El comentario de Pablo Jiménez… ¿no se ve? Qué raro.
Saludos, y gracias por comentar.