11 Abril, 2009...10:43 pm

Náufragos

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Recuerdo que fue hace poco más de 15 años y en un periódico editado aquí en portugués, donde por primera vez leí algo sobre la película ¡Viven!, que narra la historia de un accidente aéreo ocurrido en los Andes en 1972 y cuyos sobrevivientes incurrieron en antropofagismo para vivir hasta ser rescatados… Aunque no fui al cine en esa ocasión, el tema no dejó de llamarme la atención, y ahora sí, espero un día poder ir a ver esta otra película, un documental sobre lo ocurrido, que incluye entrevistas con los propios sobrevivientes del accidente y de cuyo estreno, hoy mismo en Tokio, me entero por un periódico editado aquí, ahora en español.

Un día estaba conversando con unos amigos, y nos pusimos a pensar en esto: ¿Si estuvieras en la misma situación, tú comerías la carne de tus amigos muertos?, interrogante al que no tenemos una respuesta muy clara… En caso mío creo que no sabré qué decir, mientras no esté en esa circunstancia… (a ver si alguien tiene su respuesta ya…) pero, bueno, si me fijo en un hecho, es que al menos no se trató de una matanza o asesinato para tomar carne, sino que solo se aprovechó una parte del cuerpo ya muerto por causas ajenas a la voluntad de los aún vivos, práctica que no sé si algo tiene en común con transplante de órganos, que es aceptado por alguna gente y admitido legalmente en algunos países, incluido Japón. Por ahí una tonta curiosidad mía sería saber la opinión de los vegetarianos… Vegetarianismo y antropofagismo parecieran dos prácticas extremamente opuestas, pero es que tengo algunos amigos vegetarianos que afirman serlo para no matar ni hacer sufrir a los animales (y para eso dejan de comer no solo carne, sino cualquier producto de origen animal, ya sean huevos, leche, aceite, etc, al considerar que para conseguir estos productos, si bien no matan, sí maltratan a animales en algunos casos), y entonces se me ocurre pensar que ese tipo (y no otro) de vegetarianos podrían actuar de la misma manera que los no vegetarianos en circunstancias como las que pasaron los sobrevivientes del accidente.

No sé pero, en fin, habrá que ver también las diferentes formas de afrontar la muerte y tratar los restos mortales. Para alguna gente puede ser que una vez muerta la persona, el cuerpo sin alma se convierta en meros compuestos proteicos carentes de cualquier importancia espiritual, mientras que para otros el cuerpo sigue perteneciendo a la persona difunta y en espera de una futura resurrección… y otros pueden pensar de diferente manera: “Si le cortamos la pierna al difunto, él no podrá caminar en el más allá”, “Si le sacamos los ojos, no podrá ver en el más allá”, etc. Y en Japón parece que hay una idea de que el cuerpo es un regalo especial de padres a hijo, y que nadie (incluso el propio hijo) tiene derecho a dañarlo (y también es que, tras la muerte, muchos familiares desean que el difunto pueda llegar en perfecto estado, bien limpio y presentable, al más allá, siendo esto uno de los impedimentos para transplante de órganos en Japón, aún en caso de que el propio difunto haya expresado su voluntad de ser donante).  La verdad es que hay tantas ideas, creencias, y costumbres…

Si de la muerte, vida y transplante de órganos se habla, me acuerdo de “21 gramos” (que sí he visto) por ejemplo, y si de la forma de tratar los restos mortales en Japón, creo que estaría demás mencionar el título de una película, pero para hablar del milagro en los Andes, bueno, tendré que ver la película antes…

10 comentarios

  • Hola 759!!
    Respecto a lo que pasó en los Andes, supongo que se trató simplemente del fortísimo instinto de supervivencia que prevalece en nuestro interior, ese instinto que puede llegar a hacer que dejes a un lado cualquier creencia, religiosa o no, e incluso aquello que entendemos por ética. Lógicamente, ninguno de nosotros puede decir si hubiera hecho lo mismo o no, ya que deberíamos encontrarnos en similar situación para opinar. Quizás nos sorprenderiamos a nosotros mismos. Desde luego lo que yo no haría jamás es juzgar a esas personas, independiente de cuales sean mis reglas éticas o morales, no tenemos licencia para hacerlo.
    Y supongo que si le pasase a un grupo de vegetarianos, como humanos que son, también afloraría el instinto de supervivencia, así que, tal vez, hubieran actuado igual.
    Yo no creo que el estado en que quede el cuerpo después de muerto influya para nada en la evolución del alma, si es que eso existe, claro. Imagínate sino, a toda esa gente que por diversos motivos tienen amputado algún miembro de su cuerpo o les falta algún órgano, ¿acaso eso los convertiría en “almas de segunda clase”? ¿tal vez no tendrán el mismo recibimiento cuando lleguen al más allá?
    Es absurdo pensar que es así. Lo carnal es una cosa y lo espiritual otra bien diferente.
    Pienso que debió ser muy angustiante tener que comer parte de sus amigos difuntos, pero más angustiante debió ser tener la certeza, así como iban pasando los días, de que nadíe los encontraria jamás porque, posiblemente, ya nadie los buscaba.
    Un abrazo.
    Margo.

  • Hola Margo,
    Ciertamente creo que para sobrevivir en circunstancias extremas uno podría actuar fuera de toda lógica, juicio, razonamientos, etc…así que esto no es para juzgar nada a nadie; no fue más que un pensamiento personal mío. En todo caso, es bien complicado el tema del “más allá”, ¿no? Es que cada uno tiene o no tiene su idea, sin que nadie haya comprobado nada…(o al menos, yo nunca he visto el mundo después de la muerte con mis propios ojos).
    Muchas gracias por comentario. Saludos.

  • Creo que, una vez superada la inicial renuencia, yo hubiera comida también de esa carne muerta. Lo primero es sobrevivir y, la verdad, si hubiese sido yo el cadáver y asumiendo que pueda existir el alma y la vida después de la muerte (soy atea, prefiero pensar en la buena voluntad del hombre AQUI que esperar por una recompensa en un hipotético ALLÁ), preferiría que mis amigos se alimentasen de mis despojos antes que morir por inanición.

    Afortunadamente en España no hay los mismo tabues respecto a la “integridad” del cuerpo. De hecho, y salvo mención expresa de la familia, toda persona recién fallecida que presente las debidas condiciones es donante de órganos. Creo que no hay nada más grande que ser capaz de salvarle la vida a otra persona después de tu muerte.

    Respeto a los vegetarianos como a otra opción a la hora de alimentarse (siempre que sean adultos, con los niños no se juega). Pero sigue haciéndome gracia que se nieguen consumir productos de origen animal por ahorrarles sufrimiento, pero no sientan la misma empatía por las plantas que se comen. Y es que ellas también son seres vivos y se ha documentado ya que pueden experimentar un estado similar al de nuestro “dolor” y “stress”. Será que como no gritan y no ponen ojitos tiernos es más “ético” matarlos para comerlos.

  • Y yo espero y deseo que tardes muuuuuuuuchos años en ver ese mundo del más allá con tus propios ojos!!!
    Margo.

  • Hola Leydhen,
    Es cierto que las plantas también son seres vivos, aunque no sé si sienten dolores o no. Me parece bien complicado el asunto. Y por ahí también habría que recordar que hay personas que están dispuestas a morir por su fe, por ejemplo, rechazando cierto tipo de tratamiento médico que puede salvar su vida pero que va en contra de la enseñanza de su religión etc… Bueno, yo mismo no soy muy religioso, pero.. cada uno con su libertad de credo, ¿no?
    Gracias por el comentario. Saludos.

    Hola Margo,
    Eso esperaré para todos.
    Saludos.

  • Sobre lo ocurrido en los Andes en el 72, he visto la película y he vista, hace muy poco, un documental en televisión sobre los hechos, narrados por los supervivientes. Durante dicho documental ellos trataron de evitar el tema de la antropofagia. Es un tema delicado.
    Sobre si yo lo haría o no, pues no lo sé. Hay que vivir ese momento. Es como cuando digo que nunca comería insectos…a no ser que el hambre sea terrible. La cuestión es la supervivencia.
    Y me ha parecido curioso que alguno de tus conocidos vegetarianos no pruebe el aceite. Supongo que serán aceites de origen animal, no? Una vez pude ver casos más extremos de vegetarianos, los cuales no comían plantas; sólo los frutos ya caidos del árbol o de la mata.
    Un abrazo !!

  • Me olvidé comentar: sobre el tema de los transplantes, España es uno de los países del mundo donde se transplantan más órganos. Concretamente hace unos días se batió el record al hacerse 32 transplantes en un sólo día.
    Un abrazo de nuevo !!

  • Hola Nuria,
    Yo he comido insectos (cierto tipo de langostas, creo) en zonas rurales de Nagano, donde al parecer existe la costumbre de comer esos bichos… y la verdad es que no fue una experiencia tan horrorosa…. Más bien parecían cierto tipo de pescados.
    En cuanto al transplante de órganos, parece que en España ocurre lo contrario que en Japón. Esa cifra que citas sería dato para un mes, y no para un día en Japón.
    En todo caso, esperemos que nadie más tenga que experimentar ese momento vivido por los chicos uruguayos en los Andes…
    Gracias por el comentario. Saludos.

  • Hmmm … la película no la ví y por el momento no pienso verla.
    Y sobre eso de no comer productos de origen animal … conozco a una hispanohablante que no come carne porque dice que le da lástima que se maten a los animales, y solo come salmón y atún, además de verduras. Le pregunté si el salmón no le daba lástima, y me dijo que lo comía porque tenía que vivir y porque … le gustaba. No lo entiendo …
    Saludos ;)

  • Hola Nora,
    Que come el salmón porque tiene que vivir y porque le gusta… Supongo que su idea es comer menos carne/pescado posible, pero para vivir sigue comiendo un mínimo de esos productos… Y para ese “mínimo” habrá elegido el salmón, porque le gusta, ¿o no? Bueno, el tema me parece bien difícil.
    Gracias por el comentario. Saludos.


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