3 Diciembre, 2008...11:37 pm

Hojas coloradas

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Para subir al funicular tendríamos que esperar una hora, o para subir al telesilla, 45 minutos. En vez de esperar tanto tiempo, si vamos caminando ya, la verdad es que llegaremos más temprano, seguro… Pero, bueno, esta vez optamos por comprar el boleto de ida y vuelta del telesilla. Son las 14:30, y quizá sea un poquito tarde para empezar a subir a una montaña, pero aún a esta hora hay increíble cantidad de gente, que no sé si ha planificado para llegar a esta hora, o si vino sin más, improvisado, como nosotros. Todo empezó con una llamada telefónica, a la hora de almuerzo, de parte de mi amigo, al que, en vista del lindo tiempo, se le ocurre dar un paseo para disfrutar de la naturaleza, y así me invita, cosa que con todo gusto acepto. Y de ahí, sin más, agarramos el tren y llegamos hasta aquí, el punto de partido de las muchas rutas para subir al Monte Takao.

Aún haciendo cola, ya podemos ver el paisaje, de varios colores típicos de esta temporada. La pena es que no logro captar fotos muy lindas, por posición del sol, por la distancia, o por la (in)habilidad del fotógrafo. Pero, en fin, lo importante es disfrutar del momento.

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Por fin llega el turno, y subimos al telesilla… Hace tiempo que no subo a este medio de transporte, desde la última vez que lo hice en el Fin del Mundo. Y la verdad es que me gusta, esta sensación de libertad en el espacio abierto, cuando en el funicular hubiera sido otra aglomeración. Supongo también que a la hora de bajar, mirando hacia abajo, el paisaje será aún más espectacular.

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Tras llegar a la estación de arriba, primero pensamos en el regreso. Unos señores están repartiendo papelitos con números, y gritando “Hagan cola los visitantes que tienen el número 10 Azul…”. Bueno, decidimos primero sacar el número y luego empezar a caminar, para volver aquí antes de la hora de hacer la cola para el telesilla de regreso. Tendríamos una hora libre, más o menos.

Al lado del camino para subir, bien arreglado, hay restaurantes, puestos de venta de artesanías, árboles que datan de hace 450 años, miradores, un jardín de monos, etc. Yo alguna vez creo haber entrado a mirar los mono, pera hace bastante tiempo y no recuerdo cómo fue. Y ahora se me ocurre pensar que con la cantidad de visitantes cada vez más internacionales, los simios también estarán aprendiendo algo de inglés, chino, español, etc.. Y es que sí, entre la multitud de gente, también hay extranjeros que no son pocos y que irán en aumento, ahora que el Takao fue reconocido como destino turístico de tres estrellas por la Guía Michelin, aunque también puede ser que los monos… de repente sigan siendo monolingües.

En todo caso, la verdad es que no caminamos mucho. En vez de ir hasta la cima, nos sentamos en un banco que encontramos en un mirador y descansamos un rato tomando té y picarones, y mirando el paisaje (que no está de lo más lindo pero nada feo) y observando también a los demás, que al lado nuestro, llegan unos tras otros, charlan y toman fotos y se van.

Cuando hay tanta gente, también hay accidentes, heridos o enfermos. En ese caso, el socorro llega en moto, que con la camilla llevará al enfermo hasta la estación de abajo, y de ahí será trabajo de la ambulancia común.  Bueno, yo por suerte no he tenido esa experiencia, pero curiosidad no me falta.

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Bueno, como no tenemos demasiado tiempo, mejor volvemos a la estación de telesilla, y esperamos nuestro turno… Lo que sí da pena es que en esta época, a pocas semanas del solsticio de invierno, la tarde cae bien temprano y viene una oscuridad total, con que en la bajada no disfrutamos del espectacular paisaje esperado…

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Al llegar a la estación de tren de regreso, luego de bajar del telesilla, nos encontramos con que la entrada a la estación estaba restringida y hasta se había movilizado un cuerpo de policía para controlar a la gente…. Bueno, la próxima vez (sea, el próximo otoño) trataremos de venir un poco más temprano, para llegar arriba antes del mediodía, y a lo mejor un día de semana.

En fin, fue un paseo bien rápido y en horario no muy óptimo pero igual la pasamos bien, y para apreciar mejor las hojas coloradas, aquí colocaré unas fotos que he tomado en otra parte….

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7 comentarios

  • Oh, el momiji!!!! Me encanta, me encantaa… No sé cuántas fotos he tomado ya este otoño de los árboles en el Retiro, sólo para captar el tono rojizo de sus hojas. A ver si me acuerdo algún día de postearlas.

    Por cierto, que te debo un post sólo para lucir el ginkgo de el Parque de la Fuente del Berro. El problema es que… saqué muchísimas fotos y no consigo decidirme por ninguna @^_______^@

    Sólo decir que yo hubiera subido caminando. Con el vértigo que tengo o me tomo algo para ir medio grogui o me pasaría muy mal momento en el funicular.

    Besos!!!!

  • ¡Qué bonito se pone el monte Takao! ¡Y qué concurrido también!

    Cuando fuimos el año pasado nos sorprendimos mucho al ver tantísima gente. Tanta que la bajada decidimos hacerla andando, pensando que no se tardaría tanto como la cola que había. Y no, tardar no tardamos mucho, ¡pero mis pobres rodillas sufrieron en algunas de esas empinadísimas cuestas!

    Ah, y casualmente, cuando nosotros estuvimos también vimos una ambulancia-moto. Ahora que… Tengo dudas de si fue con la momiji o si fue la vez anterior que fuimos… Hm… Mi memoria está fatal. ;)

    ¡Un abrazo!

  • Hola Leydhen,
    Al igual que tú, yo también suelo tomar cantidad de fotos, y de ahí elegir unas cuantas (las más bonitas o más presentables). Bueno, esperaré tus fotos de momiji y ginkgo, pero con paciencia y sin prisa.
    Con el telesillas, la primera vez (en tiempos inmemoriales) quizá tuve un poquito de miedo, pero ya me acostumbré…
    Saludos, y gracias por comentar.

    Hola Aran,
    Así que también has visitado el Monte Takao. El día que fui, fue realmente impresionante la cantidad de gente, que no quiso desaprovechar este lindo día libre en plena temporada de kôyô.
    Bueno, yo no hubiera dudado en caminar (subida y bajada) si hubiera ido solo, pero esta vez, con amigos, fue una ocasión para hacer algo diferente, que igual me gustó.
    Saludos, y gracias por comentar.

  • Hola 759!!
    Precioso lugar!!! Desgraciadamente nunca he estado en Japón, por lo que no conozco tampoco el Monte Takao y, es posible que nunca llegue a viajar hasta allí, así que, gracias por tan interesante crónica y por las fotos tan bonitas que has puesto. Por cierto, si algún día los monos del Monte empiezan a entender varios idiomas, seguro que saldreis en todos los noticieros del mundo!!
    Y, por último, descansaste tomándote un té y unos “picarones”, ¿que son los picarones?
    Me alegro mucho de que te lo pasaras tan bien.
    Un saludo desde mi isla.
    Margo.

  • Hola Margo,
    El Monte Takao es una montaña de solo 600 metros, pero por su naturaleza y por quedar más o menos cerca, es un popular sitio para pasear, que ojalá un día pudieras visitar. Y los picarones… es un tipo de postre, que compré en camino (antes de llegar a Takao), en un restaurante de comida peruana:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Picarones (Al final sale un enlace a la receta [nota 1], que podrías probar…)
    Saludos y gracias por el comentario.

  • ¡¡Preciosas fotos!! Lamentablemente no conozco el Monte Takao (y eso que está cerca). Espero poder ir el año que viene.
    Saludos y cuidáte que hay mucha gente con gripe :(
    (yo todavía no estoy del todo bien, por suerte no es influenza)

  • Hola Nora,
    El año que viene espero puedas ir al Takao. Está bien cerca y puede ser un buen paseo.
    Saludos y cuidáte. (Bueno, yo no tengo gripe, por suerte, pero bien cansado…)


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