1 Noviembre, 2008...12:04 am

Colonia del Sacramento

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Nos levantamos bien temprano, a las 5:30. Tras el desayuno NL me da mucha instrucción, para no perderme antes de llegar a la parada de ómnibus, para tomar el ómnibus correcto, y cómo va a ser la terminal de Tres Cruces, etc. Y es que hoy voy a viajar solo.

A las 6:45 salgo, llego a la parada y subo al ómnibus número 300 tal como me había indicado NL, pero lo que no sabía era la tarifa. Le doy un billete al cobrador y me pregunta: ¿Qué quiere usted hacer con esto? Creí que sería suficiente pero parece que faltaba, así que le digo que, como por primera vez viajaba solo, no sabía cuánto tenía que pagar. Pago lo que me dice, y a la vez le pido que me avise al llegar a Tres Cruces, donde tengo que bajar.

Tres Cruces es uno de los tres grandes shopping que hay en Montevideo, en cuya planta baja está la terminal de ómnibus. Cerca del edificio hay una cruz bien grande, que más tarde me entero de que fue construida para conmemorar la visita del Papa a Montevideo. Es una sola cruz, al contrario de lo que me imaginaba por el nombre de “Tres Cruces”.

En todo caso, voy a la boletería de la empresa Copsa-Cot, donde muestro mi pasaporte y compro mi boleto para Colonia del Sacramento. El ómnibus sale a las 7:45.

Tras salir de Tres Cruces, pronto termina el paisaje urbano, y luego no veo nada más que pasto, pasto, pasto… con ligeros altibajos, y de cuando en cuando pequeños pueblos. Nada de arrozales, bosques ni montañas como podría ser en Japón. El ómnibus para unas veces en paraderos en camino, pero yo sigo hasta el final, creo. No estoy del todo seguro, pero debe ser así. Y llego a Colonia después de tres horas.

La terminal de Colonia está junto a la orilla del… Río de la Plata. Voy por el camino costera y paso por instalaciones ferroviarias abandonadas: andenes, letreros, y vía férrea, etc.

Hubiera sido interesante viajar en tren, pero no sé cuánto tiempo hace que dejó de funcionar. Avanzo un poco más y empiezo a atisbar fortines, portón y un faro.

Cruzando el portón encuentro una linda callecita hacia el río, ese río que siempre parece el mar. Cerca hay una tienda, donde entro y ya compro un recuerdo del portón. Entre otras cosas hay un de “Calle de los suspiros”, pero no lo compro aún, porque antes de comprar el “recuerdo” habría que verlo de verdad. Bueno, es que aún no sabia que se llamaba “Calle de los Suspiros” esa misma “linda callecita hacia el río” que acababa de ver. Converso un rato con la dueña y salgo.


Subo al faro… El faro mismo no es para tanto, pero está sobre ruinas de algo, además de que está buena la vista desde arriba. Al pagar la entrada, el señor que me atiende me dice que no vaya a golpearme la cabeza, porque hay una parte donde el techo está muy bajo. Bueno, sería una advertencia de más, ya que no ando tan distraído…..o así creo, pero resulta que en efecto me golpeo al salir al mirador. Hay que escuchar bien el consejo…

En la zona histórica de Colonia del Sacramento, hay muchas casas portuguesas convertidas ahora en pequeños museos. Entro primero al Museo Portugués y pregunto por la entrada general que permite visitar todos los museos de la zona. La señora me dice que se vende en otro museo pero aquí no. Entonces visitaré primero ese otro museo, para luego volver aquí a entrar.. pero ocurre que la señora me deja entrar aún sin pagar, para que después, recién cuando pase por el siguiente museo, compre la entrada general. Me parece que aquí es bastante flexible la atención al visitante. Dentro veo cerámicas chinas traídas por los portugueses, mapas antiguas, muebles y otras cosas de la realeza portuguesa, etc. Al salir, le comento a la señora mi impresión, de lo parecidas que son las cerámicas chinas a las de Japón, que seguramente por el contacto que hubo entre China y Japón, y lo interesante que es pensar que a Japón también llegaron esos portugueses trayendo cosas exóticas en el siglo XV o algo por ahí. Y la señora me comenta que aparte de las cerámicas, también se puede encontrar similitudes en la arquitectura, cierta forma de techos inclinados. En el siguiente museo, el municipal, veo exhibiciones sobre historia, fósiles de dinosaurios, e insectos…

Para almuerzo entro a un café cerca. Sale una señora, que tímidamente me pregunta: Do you speak English? La respuesta es negativa, pero la señora está más tranquila al ver que yo hablo castellano. Le aclaro que éste es mi primer viaje por Uruguay, tras pasear por Argentina… y pido una pasta para chicos. La señora me advierte que es para chicos, de pequeña porción, pero elijo eso pensando en la diferencia de apetito entre japoneses y latinos.

Descanso un rato y ahora voy por la fortaleza en ruinas, casi a la orilla, con un poco de gente que está pasando una agradable tarde en familia, pescando. Y yo prosigo mi paseo sin apuro, ahora pasando por una linda casa portuguesa, que fue el Museo de Azulejos. Pequeño museo, pero al salir de ahí compro un mapa histórico de Colonia del Sacramento…

3 comentarios

  • Qué bonito…

    Y sí, es curioso encontrarse con cosas familiares en lugares lejanos. A tí supongo que te resultaría curioso visitar un museo de Valladolid (en pleno centro de España, y lo más castellano-castellano que hay en el país), con sus cerámicas chinas y sus pinturas japonesas. Supongo que te resultaría curioso, porque a mí me lo pareció.

    Pero aún recuerdo como, de cría pues no podría tener más de 11 años, me quedé embobada durante diez minutos mirando un kimono y admirando los bordados y la belleza del tejido (soy un poco “otaku” para la historia del vestido, me temo ).

    Muchas gracias por el viaje ^___________^

  • ¿Y esa pasta para chicos… fue suficiente para vos?
    Muy bonito el viaje ;)
    Saludos.

  • Hola Leydhen,
    Seguramente me resultaría interesante visitar Valladolid, o ¿sea que ahí han llegado cosas de Japón, también? No lo sabía. En todo caso, creo que lo particular de lo que es Uruguay hoy, es que estuvo entre los dominios hispano e luso, y por ahí me fijo en que a Japón también llegaron los españoles y portugueses, casi a la vez. Bueno, en Colonia no sé si hubo kimono o no… tal vez sí pero no me acuerdo muy bien.
    Saludos y gracias por el comentario.

    Hola Nora,
    Bueno, la verdad es que después tuve un poco de hambre. Creo que la próxima vez pediré pasta para grandes.
    Saludos y gracias por el comentario.


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