24 Octubre, 2008...10:16 pm

A ti que eres tan linda…

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En la habitación del hotel, medio oscura, espero a S.

Fuera oigo la voz de U, cómplice nuestra que se encarga de traer aquí a S. Siento que las dos se acercan, al otro lado de la puerta y deben estar ya al frente, casi. Y la voz de U: “¿Eh, no sientes una energía por aquí?” Es aromaterapista, muy interesada en hierbas medicinales, curanderismo, energías, o cosas por el estilo, por lo que es así su forma de hablar, ya lo sé pero me cuesta contener la risa. Bueno.

Se abre la puerta y entra S.

Y yo le entrego un gigantesco ramo de flores, diciendo “S, esta noche te veo más linda que nunca. A ti que eres tan bella, quisiera regalarte algo que no puede ser, sino para ti.”

Se enciende la luz, y de mis espaldas aparecen tres chicos, que esperaban escondidos y que ahora empiezan a cantar algo… en lo que pareciera ser una escena bien emotiva de una película, pero no. Los chicos pronto se vuelven locos, y la escena se arruina, para terminar convirtiéndose en un pésimo y barato espectáculo cómico.

S, entre confundida y ¿emocionada?, no sabe si es para reír o para llorar, pero bueno…. “¡Lo que se les ocurre a ustedes…!”

Bueno, ya termina todo y no necesitamos darle mucha explicación. Simplemente fue una “sorpresa” que armamos unos chicos para darle las gracias a S por habernos acompañado y ayudado.  S estuvo con nosotros -grupo de japoneses- como coordinadora y traductora durante todo este viaje, pero ésta es la última noche. Mañana nos marchamos y S, chica japonesa residente en este país, se queda. Y de ahí viene esto que se nos ocurrió a nosotros (o bueno, a algunos chicos) para la despedida.

Tras el acto, un chico pregunta a S, “¿Y, qué te dijo 759?” Y su respuesta, “Algo muy lindo, que me da vergüenza pronunciar en japonés…”

Y la verdad es que a mí también me dio vergüenza pronunciarlo…

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