Media hora más tarde viene un auto, que me lleva a la terminal de Buquebús en Puerto Madero. Con el tema de tarjeta de embarcación (que no tengo porque no me la dieron en la frontera Brasil-Argentina) no tengo mayor problema porque aquí no más puedo rellenar un formulario nuevo. Paso por el control migratorio, y se supone que ya estoy en Uruguay, jurídicamente.
De ahí un largo rato, una hora más o menos, en la sala de espera para luego, por fin subir al buquebús, que sale a las 16.30, con media hora de retraso. El interior del barco es bastante espacioso, y pareciera una gran sala de cine. Solo que no está oscuro, y que en vez de pantalla hay tiendas de comida.
El asiento es libre, y decido sentarme al lado de la ventana…. aunque, para mi decepción, fuera no veo nada interesante; luego de un tiempo de navegación ya no se ve más que el superficie del agua, y un pequeño arco iris en la espuma de la ola levantada por el paso de la nave.
Pero, de todas maneras sigo mirando fuera, hasta que al cabo de tres interminables horas, por fin empieza a divisarse la tierra a lo lejos. Y esa tierra, poco a poco se ve más claro, y a las 21.00 arribo a la Banda Oriental.
Siento una inseguridad, ya que estoy llegando con 90 minutos de retraso (bueno, yo creía que la travesía duraría 2 horas, en vez de 3 horas que duró en realidad, además de que salimos con media hora de retraso desde Buenos Aires), pero me tranquilizo al oír la voz de NL que me estaba esperando pacientemente.
NL es docente de liceo, que una vez estuvo mes y medio en Japón participando en un programa de JICA para jóvenes educadores. Yo no participé en nada, pero acompañando a algún amigo fui al centro de JICA y así fue que nos conocimos por casualidad, hace seis años. Nos encontramos solo en dos ocasiones, pero por cartas hemos mantenido comunicación, sin imaginar que algún día nos volviéramos a reencontrar de esta manera….
Del puerto tomamos un taxi vamos al apartamento de NL. En el taxi, hay un panel de plástico que separa los asientos delanteros de los traseros, para evitar que los pasajeros se conviertan en asaltantes. Al llegar al destino, el taxista dice que son 18 pesos, a lo que NL responde: Cobre 19, colocando 20 pesos en la pequeña apertura del panel plástico (que parece ser de la boletería de estaciones de tren).
Es una zona de casa, bien tranquila. Para entrar al apartamento, primero pasamos un cerco metálico que tendría tres metros de altura y cerrado con llave, cruzamos otra puerta que está igualmente con llave, y pasamos un estrecho pasillo y recién estamos frente a la vivienda.
NL tiene un gato de 20 años de edad, cuya área de actividades no es muy amplia: La cama de NL donde descansa, y su sitio de comida, y también le gusta beber agua de canilla fuera. Cuando quiere algo, maúlla insistentemente.
Tras conversar un rato ya descansamos. Antes de dormir, NL echa insecticida en la habitación porque hay zancudos. Para tranquilizarme dice: No te preocupes, no tienen dengue. Y antes de apagar la luz, enciende una vela para mí.
Son las 24.30.




5 comentarios
14 Julio, 2008 a las 9:49 am
Qué curioso los taxis uruguayos… Los taxis en Argentina también son así, es decir, con ese panel? Porque cuando yo estaba allí no tenían, había más… confianza
Un saludo y que tengas una buena semana, aunque con muuuucho calor
14 Julio, 2008 a las 11:52 pm
La curiosidad sobre los taxis uruguayos me hace recordar algunos taxis que vi en Lima, Perú. No todos, pero algunos lucen un panel que rodea al conductor. Según el taxista que lo
conducía me dijo que era para evitar ser asaltados y por otro lado para dar confianza a los pasajeros que subían.
¡Una buena semana para todos ! ¡Salud!
15 Julio, 2008 a las 12:54 am
Hola Nora,
Lo del taxi uruguayo solo lo vi en Uruguay. En Argentina y en Brasil no noté nada parecido. Bueno, solo son cosas que yo he visto o no he visto en este viaje que en realidad no fue muy largo, así que muy posiblemente haya más curiosidades aún por conocer en Argentina también, ¿no?
Saludos y una buena semana para vos también.
Hola Carlos,
Interesante, y espero algún día ver esas curiosidades (pero no los asaltos…) del Perú con mis propios ojos también..
Gracias por la información, y saludos.
15 Julio, 2008 a las 2:38 am
Ese tipo de mamparas protectoras en los taxis generan bastantes discusiones en España. Como hay bastantes atracos, sería conveniente que se instalasen, para evitar al menos que los taxistas sufriesen algún daño. El problema es que es muy cara y, como la mayor aprte de ellos utiliza el taxi también como el vehículo de la familia, necesitarían un sistema que permitiese quitar la mampara cuando no están trabajando. En fin… un lío.
Y todo esto lo sé porque tengo dos tíos taxistas dentro de mi extensa familia ^______^
15 Julio, 2008 a las 11:52 pm
Hola Leydhen,
Me parece bien complicado el tema en España… En cambio, en Japón casi no he oído hablar del tema. Aquí el mayor problema de los taxis es su sobreoferta y competencia poco sana entre ellos… Bueno me parece que la vida no es fácil, en ninguna parte
Gracias por el comentario. Saluos.