2 Junio, 2008...11:51 pm

Calafate (3)

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Fue el incendio del boliche República Cromagnon de Buenos Aires, que dejó casi 200 muertos y 700 heridos. Todos los canales de televisión están dando imágenes de esta tragedia causada por humanos, que junto con el tsunami del Océano Índico ocurrido apenas hace una semana, ocupará la primera plana de los periódicos y noticieros televisivos durante varios días.

A la mañana siguiente, se lo comento a otros participantes de este tour, pero nadie sabe nada todavía  (ni tampoco nuestra guía argentina..) Bueno, en este grupo de japoneses el tema de conversación más importante parece ser sobre la gastronomía japonesa: lo difícil de encontrar ingredientes para comida japonesa, lo hambrientos que están los residentes japoneses en Latinoamérica por comer platos de su país, o que en cuál restaurante de Ushuaia hubo platos de sashimi o qué otro local disponía de salsa de soja para comensales japoneses, etc. De vez en cuando algunos buscan noticias de Japón por internet o por canales en inglés de cable…. pero, en fin, parece que yo soy bien raro, al tratar de estar al tanto de lo que está sucediendo en el país donde me encuentro. En todo caso, aquí los periódicos del día no llegan sino a las tres de la tarde, así que por ahora dejo de lado el asunto.

Luego del desayuno, salimos a las 10 y vamos al Glaciar Perito Moreno. A diferencia del paseo de ayer, hoy llegamos en bus hasta la orilla bien cerca del glaciar. De aquí igual subimos al barco, que esta vez es solo para acercarnos más y ahí  estar dando vueltas durante un tiempo para mirar desde diferentes ángulos el gigantesco glaciar. Todos queremos captar fotos del preciso momento de la famosa caída de hielos, pero no es muy fácil. Siempre sucede que, después de mucho tiempo de espera, cae el hielo justo en el momento en que dejamos de sostener la cámara, etc.

 

Al subir al barco aquí, yo no dejo de tomar fotos de la bandera argentina. No es nada particular ya que en otras ciudades también había tomado fotos parecidas, pero si no dejé de hacerlo aquí, por algo puede ser. Y es que el Lago Argentino, precisamente fue bautizado así, “Argentino”, por el particular color de su agua (celeste, según cómo se mire…) que hace recordar la bandera albiceleste. Bueno, no sé si el color del agua… pero creo que los glaciares y témpanos sí tienen el mismo color de la bandera argentina.

 

Luego de pasar una hora en barco, bajamos a almorzar (locro de maíz…), y ahora salimos a caminar, por una ruta entre arbustos para mirar el otro lado y desde arriba el Perito Moreno. Está lloviendo y un poco dudamos, pero los que quieren, van. Desde varios miradores que hay, más de una vez veo las caídas de hielos, pero no logro sacar buenas fotos… Todo queda en mi memoria, mas no en la tarjeta SD de mi cámara.

Poco antes de las 17.00 volvemos al hotel y pasamos un tiempo libre, hasta las 22.00.

El nombre de este lugar, “Calafate”, viene de una especie de árbol de esta zona, cuya madera fue usada para reparación de barcos, etc. Para tal fin, en realidad, había otro árbol pero aquí fue sustituido por el de calafate por su disponibilidad en esta región. Y cuenta una leyendo que si comes la fruta de calafate, algún día podrás volver a El Calafate, así que buscamos algún producto de calafate para comer…. Yo compro mermeladas y saquitos de té frutales… Entro también a una tienda de productos naturales patagónicos, donde venden variadades de frijoles, sojas, arroz…. y encuentro hasta salsa de soja. La dueña (o dependiente, no sé pero es una chica joven) me afirma que todos los días come arroz, y usa salsa de soja para cualquier plato. Yo por curiosidad quería comprar el shôyu argentino, pero solo para muestra, y no una botella de un litro, que es lo único que encuentro, pero eso no. Si es que hay shôyu, me parece curioso que no hay miso ni tôfu… Bueno, son cosas que se podrían encontrar en el barrio chino de Buenos Aires, según la chica. Aquí le comento también lo de la leyenda de la fruta de calafate,  que resulta ser verdad, porque ella misma, de Buenos Aires, está de vuelta aquí por haber comido la fruta de calafate. Así que ya veremos si yo también vuelvo algún día…

Sigo paseando por este pequeño centro poblado, donde aparte de los comercios para turistas también hay casas y otras oficinas públicas… En el patio de una casa hay dos nenas, que llaman
- Vení, vení
pero su amigo, caprichoso felino, no les hace caso y se va… y las nenas ahora se despiden
- Chau, gatito. Chau…
Una escena cualquiera, pero que no dejo de recordar. Y otra cosa que me llama la atención aquí cerca, es la pared del Juzgado Municipal de Faltas…

Bueno, esta noche cenamos todos juntos en el restaurante del hotel. Este “todos” quiere decir “todos los huéspedes del hotel” y no solo de nuestro grupo. Más o menos a las 22.00 empezamos a sentarnos a la mesa por cada grupo, y hacia la medianoche viene la presentación de cada grupo, de qué país son, etc, para luego empezar la cuenta regresiva y todo. Fuera está sonando el ruido de fuegos artificiales, y a la llegar la medianoche, el restaurante se convierte en discoteca…

Es la noche del 31 de diciembre… bueno, ya es el primero de enero.

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