Sin saber desde cuándo, noto el increíble paisaje que se extiende abajo: tierra agreste y nada más, Nada de árboles, plantas, animales, ni mucho menos objetos artificiales… y, en fin, solo tierra…. Es una escena nunca antes vista, y pareciera que estuviéramos volando sobre otro planeta, otro mundo. Bueno, poco después empieza a divisarse un charco de color verdeazul, cuyo color es tan vivo que pareciera ser alguna piedra precisa o acuarela. Impresionante.
Así llegamos a El Calafate. El cielo está despejado y hace sol, en contraste con la lluvia en Ushuaia hace dos o tres horas. Y soplan tremendos vientos, para hacer honor a la fama de ser la Patagonia la “Tierra de Vientos”.
De aquí nos acompaña otra guía argentina, no la que nos acompañó en Ushuaia pero del mismo nombre curiosamente, con quien subimos al bus que nos lleva hasta el centro de El Calafate. Es una localidad bien pequeña, al parecer construida sola para ser la base para el turismo, sobre todo para la Parque Nacional Los Glaciares, que estaremos visitando mañana y pasado mañana.
Por ahora es tiempo libre. Salgo a pasear un poco a mirar las tiendas (no muchas), y antes de eso, a ver el Lago Argentino, que era ese charco verdeazul… Es solo caminar unos cinco minutos desde el hotel, por un paso bien arreglado o, más bien, aún en obras de pavimentación. En la orilla hay un grupo de turistas extranjeros, unos caballos pastando, y nada más. El agua del lago, vista de cerca no presenta ese impresionante color, bueno, un poquito de decepción pero quizá tenga que ver con la poca profundidad cerca de orilla….


2 comentarios
1 Junio, 2008 a las 9:22 am
El Lago Argentino… creo haber estudiado sobre este lago y la zona en la hora de Geografía de la Secundaria
Saludos.
2 Junio, 2008 a las 12:07 am
Hola Nora,
Para mí fue toda una novedad, sin mucho conocimiento de antemano, porque en Japón en la hora de geografía se enseña muuuuy poco de Argentina…
Saludos.