13 Febrero, 2008...11:38 pm

En la sala de consultas

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No ha llegado a formarse el feto…. Es una especie de aborto natural, explica el ginecólogo del hospital universitario, que añade, Es algo que puede suceder con mamás primerizas.  Y prosigue hablando, ahora sobre el tratamiento que se requiere: Una operación para sacar el resto de lo que iba a ser el feto. La explicación sobre la operación misma, e instrucciones para la paciente antes de presentarse a la cita, y el costo (que equivaldría al sueldo de dos o tres meses). No estoy muy seguro y le pregunto a la pareja si está dispuesta a pagar el monto anunciado, a lo que obtengo la respuesta afirmativa y concretamos la reserva para la operación, que será mañana… Y salimos de la sala.

Un aire tenso, en que no sé qué decirles y temo que en cualquier momento pueda comenzar una pelea verbal entre esta pareja de sudamericanos, que me habían pedido que los acompañe como traductor, y ahora afectados por la pérdida del que iba a ser su primer bebé, sin que nadie tuviera la culpa de nada. Pero, bueno, antes deciden ir a otra clínica más.

Durante la espera voy al baño, y al volver resulta que justo en mi brevísima ausencia había llegado el turno. Y yo solo espero, sin tener el valor para irrumpir en la sala de consultas, de donde luego de un rato salen mis amigos, que afirman haber escuchado el mismo diagnóstico pero que la operación aquí es mucho más barata (casi 1/7) que en el hospital universitario…. Bueno, para mejor comprensión, pedimos que nos expliquen las cosas de nuevo para que yo pueda traducirlas, lo que, sin embargo, no le da gracia al doctor, quien me acusa por haberme ausentado justo en el momento de la consulta, y se niega a hablarme nada. Bueno, qué se puede hacer. Salimos nomás.

Ahora me queda una última tarea: Llamar al hospital universitario y anular la cita ahí para mañana que hicimos apenas hace dos horas. Es un tipo de llamada que le cuesta un trabajo a alguien como yo que padece una timidez casi enfermiza, pero me armo de valor y llamo…  Resuelto todo el asunto mis amigos parecen haber recuperado un poco de calma porque, tras escuchar dos veces el mismo diagnóstico, al menos decidieron dejar de dudar, y porque si es que Dios quiso que así fuera, para algo debe ser y hay que aceptar Su voluntad, como afirma la chica.

Fue un día de julio de años atrás…


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