Después de andar tanto tiempo hablando de la “gran limpieza” y otras tareas de casa, por fin llega el día de hoy, Ômisoka, que es el último día del año en Japón. Hoy por la noche ya estaré dejando de trabajar y pasando un tiempo tranquilo, viendo por televisión ciertas escenas típicas de Ômisoka y comiendo los infaltables tallarines para desear una larga vida, para al final escuchar las 108 campanadas, que la verdad no sé si voy a escucharlas todas, ya que de repente me quedo dormido antes pero, bueno, no importa…
En la sala de entrada de mi casa ya está el kagamimochi, que no se debe de colocar a última hora sino en la noche del 30 de diciembre a más tardar… Y, bueno, confieso que yo no soy muy buen heredero de las tradiciones pero aún así, el cambio de año me trae una sensación muy especial, de paz, de renovación total y de deseos por el año que recién comienza, donde entre otras cosas quiero mantener una buena amistad con las personas que conocí en el 2007, algunas de ellas en esta misma blogsfera, sin descuidar las viejas amistades obviamente.
A partir de hoy, mi pieza está llena de luz. Y deseo que sea así el nuevo año 2008 también: Lleno de luz, y esperanza para todos.
2 comentarios
31 Diciembre, 2007 a las 12:07 pm
Me alegro que tu pieza esté llena de luz

Yo tampoco soy heredera de todas las tradiciones japonesas, hago las que puedo, y las que están de acuerdo a mi carácter, pero me gustan…
Sobre todo escuchar las 108 campanadas del templo que está cerca de mi casa, me trae paz y fuerzas para comenzar un año nuevo. En ese sentido creo que soy japonesa
Una de las cosas que agradezco al destino, fue conocerte, aunque sea en forma virtual, porque me gustan tus puntos de vista, tus experiencias, y porque pienso que puedo aprender mucho de vos… como japonés.
Te deseo una tranquila Nochevieja , comiendo los tallarines japoneses (yo también), y un feliz comienzo de año.
¡Feliz Año 2008! y nos seguimos leyendo.
31 Diciembre, 2007 a las 11:58 pm
Ahora sí, estoy escuchando las campanadas a lo lejos, y faltan menos de cinco minutos ya….
De verdad me emociona tu comentario de hoy, porque igualmente estoy agradecido de haberte conocido y de poder aprender mucho de vos.
En este momento espero que estés pasando un momento de tranquilidad, y ¡Feliz Año! para vos también.