Lo que me pareció una curiosidad cuando por primera vez oí hablar del tema hace casi dos años, está dejando de serlo, para convertirse en una absoluta normalidad. Bueno, tuvo que pasar un tiempo para que yo lo viera por primera vez con mis propios ojos, y de ahí al principio no lo veía muy frecuentemente, pero con el transcurrir del tiempo se fue haciendo cada vez más frecuente y menos novedoso, aunque sin dejar de atraerme…
Hablando del famoso cochecito para perros, puedo comentar que la primera vez lo vi en la calle y me pareció bien curioso. Bueno, me parece que aún no son muchos los perros que pasean así por la calle y hay que tener suerte para encontrar uno durante el trayecto entre casa y oficina cada mañana, pero la cosa es diferente si vamos a algunos eventos o festivales al aire libre celebrados en grandes parques durante el fin de semana típicamente, o en ferias como ésta en que yo me convierto en vendedor de artesanías andinas, en esas ocasiones en que digamos que es muy difícil ahora pasar un día sin ver los canes que andan sobre las ruedas.
En una de esas ocasiones, al ver por casualidad un cochecito “para humanos” con dos bebes a bordo (que no debe ser nada raro, algo así) se me ocurre pensar: “Si ahí estuvieran sentados dos canes en lugar de dos humanos…”. Se lo comento a mi amigo y nos reímos, sin imaginar que la broma fuese superada tan fácilmente por la realidad: Pronto encontramos un cochecito con dos perros, y luego otro con tres perros.
Yo soy partidario del uso de cochecitos caninos en cierta ocasiones, ya que en los eventos muy concurridos, por ejemplo, debe ser conveniente evitar que el animal, andando libremente, de repente moleste a los demás o haga cosas no debidas. Y ese paseo, aunque no sirva para ejercicio físico, al menos sirve para que el perro se entretenga saliendo de casa y mirando cosas; quizá sea lo mismo que un paseo en carro para humanos.
Como sea, a mí en las ferias me gusta ver y juguetear con los perros que nos visitan, pero también hay eventos en que no se permite la entrada de mascotas, tal como fue el fin de semana pasado en un parque en Tokio. Bueno, entonces me olvido de los perros y atiendo a los humanos…. y ocurre algo inesperado. A ver, en nuestro puesto no solo vendemos mates burilados y ocarinas, sino otras cosas también, como tejidos (ponchos, chompas, chalinas, chullos, guantes, tapices…). De ropa tenemos más variedad para niños, y de ahí a veces nos preguntan si tenemos ropa para hombres, para adultos, etc. Pero ese domingo sin perros, por primera vez nos preguntaron por ropa para perros. Lamentablemente no tenemos, pero la idea me fascina. A ver si los artesanos andinos se animan a hacer un “poncho de lana de alpaca con lindos bordados manuales”…. para perros.




