3 Febrero, 2010

Mi primer cambio de disco duro

Porque más vale prevenir.

Y especialmente es así con el disco duro, porque de producirse una “muerte súbita”, lo más probable es que juntos queden enterrados para siempre los datos y archivos que estaban guardados en el difunto disco. Y hay que reconocer también que el disco duro es, por su naturaleza, un producto poco duradero, cuya esperanza de vida podría ser de apenas 3-5 años en promedio…

De ahí que, luego de pensarlo bien, decido tomar este paso, porque ya era la hora: hace muchos meses que mi computadora está de mal humor, renegona e increíblemente lenta. Se demora varios minutos, por ejemplo, para tan solo abrir un explorer, sin hacer ningún otro trabajo al mismo tiempo. O abro un archivo, y no se abre sino después de una eterna espera, mientras que desde el interior del aparato no cesa el ruido de acceso del disco duro… Ya debe ser la hora.

Lo cierto es que precisamente para eso había elegido esta computadora de mesa, o de escritorio, por la opción de poder seguir usándola, cambiando, en caso necesario, solamente las piezas falladas (esta vez, el disco duro) y sin tener que volver a comprar una computadora entera. Es la primera vez que intento hacerlo y, bueno, a ver qué tal resulta.

Busco el catálogo de esta computadora y reviso la característica del disco duro (el formato de la conexión). Aunque sin comprender demasiado bien los datos averiguados, los imprimo en papel, y un día voy a mirar a unas tiendas de electrónica. Primero busco en la sección de dispositivos periféricos para Windows, de productos “normales” (sea, productos empaquetados en lindas cajas, con garantía, manual, y otros accesorios, como cualquier producto comercial). Ahí un poco me atraen, por ejemplo, herramientas (programas) que facilitan la mudanza de archivos entre discos duros, pero el problema es que salen caros los discos con esos accesorios, así que antes de decidir, paso por otra sección, esta vez de puras piezas (solo las piezas mismas, sin un lindo embalaje, útiles accesorios ni manuales). Bueno, no estoy tan seguro, pero por el precio (casi la mitad) me decido a hacer la compra. Aquí además del disco, compro una “cajita para disco duro” también. Y ahora viene la “operación”:

  1. De antemano hago una mínima “copia de seguridad” de importantes archivos en CD-R, donde también incluyo datos de configuración de Windows.
  2. Apago la computadora, y desconecto todos los cables.
  3. Destapo la computadora, y con cuidado le extirpo el viejo disco duro, para colocar en su lugar el nuevo disco.
  4. Tapo la computadora, y vuelvo a conectar los cables.
  5. Enciendo la computadora e instalo el Windows y todo en el nuevo disco duro, utilizando los CD-ROMs que vinieron con la computadora cuando la compré.
  6. Coloco en la “cajita” el viejo disco duro, que así funcionará como un disco duro USB portátil.
  7. Conecto el flamante disco duro portátil a la computadora, y copio la configuración y otros archivos.

No soy ningún experto en estas cosas, pero puedo decir que la “operación” no fue nada difícil. Solo tener cuidado para no perder los tornillos, y no olvidar de dónde se sacó cada una de las piezas, para poder volver a colocarlas correctamente en sus sitios. Y a la hora de la re-instalar el Windows, solo seguir las instrucciones del manual de la computadora…. Quizá se demore cierto tiempo, una hora o dos, y por eso resulta un poquito fastidio pero la operación en sí es bien fácil, solo unos cuantos clics, de ahí, esperar nada más, tomando té o leyendo algo…

Y el resultado fue satisfactorio. La computadora recuperó su buen humor, y ahora trabaja sin quejarse ni renegar. Y toda esta mejora por un costo de solo 10% del precio de la computadora. Bueno, en caso de laptops no sé, sería algo difícil, pero con las computadoras de mesa, creo que es una operación bastante recomendable para prolongar su vida.

27 Enero, 2010

Mi primera caja registradora

O, para ser más exacto, la mía no fue la caja misma sino la experiencia de lidiar con ella. Fue un día de ésos en que me convierto en un vendedor-ayudante de mis amigos de artesanías, donde la novedad esta vez era que no participábamos en un festival internacional en un parque al aire libre, sino que ocupábamos un puesto de venta dentro de un moderno y elegante centro comercia. Y como tal, teníamos que obedecer a tantas reglas y costumbres que regían en el establecimiento, y de ahí es que viene el uso de esta caja registradora que nos asignaban:


Antes de comenzar, me dieron unas instrucciones básicas sobre su uso, que, bueno, se podría decir que no debía resultar demasiado complicado. Veamos:

  1. (Atendiendo a cada cliente), ingresar el precio del artículo comprado (utilizando las teclas de números) seguido de su categoría (pulsando una de las cinco teclas especiales para eso, a las cuales teníamos asignadas las categorías de nuestros productos: Mates, Ocarinas, Tejidos, etc, etc.). Repetir esta operación hasta terminar de ingresar datos de todos los artículos comprados por el cliente.
  2. Habiendo ingresado los precios de todos los artículos comprados, pulsar la tecla de “SUMA”. En la pantalla aparece el monto total de la compra.
  3. Comunicar al cliente el monto total de su compra, y recibir el dinero correspondiente.
  4. Ingresar la cantidad del dinero recibido (utilizando las teclas de números), y luego pulsar la tecla grande de “Entrar”. En la pantalla aparece el monto para devolver, suena el timbre y sale el cajón.
  5. Guardar en el cajón el dinero recibido, y a la vez sacar el dinero para el vuelto, y cerrar el cajón. Entregar al cliente el vuelto junto con el recibo imprimido automáticamente durante las operaciones 1-4.

Digamos que es bastante fácil…. pero no tanto en realidad.

Y es que, primeramente, nuestros clientes no suelen comprar muchos ítems a la vez. Para una compra de solo un artículo o dos, la verdad es que no hace falta contar con una registradora ni calculadora para saber la suma de precios ni el vuelto. Basta tener una latita (una cajita de galleta…) donde depositar dinero, y hacer todos los cálculos mentalmente, tal como estamos acostumbrados a hacer en otras ocasiones. La caja registradora, que sería una necesidad en los supermercados (con clientes compran innumerables artículos a la vez…), no hace otra cosa que complicarnos la vida, y es ahí donde, al realizar para puro formalismo las operaciones cuyo resultado sabemos ya desde antes de tocar tecla alguna, nos olvidamos de pulsar el botón de “SUMA”, o de ingresar el monto de dinero recibido, etc. Y si tocamos una tecla equivocada, imagínense cómo se multiplica el fastidio, ya que de todas maneras tenemos que mantener siempre correctos los datos registrados en la registradora caja. Así que cada vez que fallamos en alguna operación, preguntamos cómo borrar los datos falsos, cómo volver a registrar los datos correctos y todo. O cuando algún cliente hace unas compras imprevisibles, recién preguntamos cómo atender… a ver qué se hace cuando se compra dos o tres unidades del mismo ítem, por ejemplo, ya que debería haber magia para no tener que ingresar los mismos números varias veces, ¿o no? ¿O cómo abrir el cajón solo para sacar más dinero, si equivocamente lo cierro antes de sacar suficiente dinero para el vuelto, etc.?

En fin, al manejar la bendita cajita registradora con tanto miedo e inseguridad, terminamos sintiéndonos como unos picapiedras repentinamente traídos a la modernidad…, (bueno, unos picapideras un poco descontentos de haberse quedado con esta “modernidad” a medias, pues, les hubiera gustado trasladarse a la última modernidad, donde seguro que se habrían sentido más cómodos y más a gusto, contando con el lector óptico de código de barras, por ejemplo, ya sin necesidad de lidiar con las numerosas teclas, y así definitivamente sin temor a fallar).

20 Enero, 2010

Mi primera lectura del año

Cada mañana antes de ir a trabajar, veo un programa de televisión, que junto con informaciones útiles como noticias e pronóstico meteorológico, tiene una secuencia llamada “Predicciones A-ka-sa-ta-na” que supuestamente adivina la suerte de las personas según la primera consonante de su nombre: “Las personas cuyo nombre empieza con una vocal, pasarán un día así”, “Las personas cuyo nombre empieza con k, pasarán un día asá”, “Las personas cuyo nombre empieza con s, …”, “Los más afortunados hoy son las personas cuyo nombre empieza con…, y los más desafortunados hoy son ….”, etc. Bueno, son predicciones bien raras, que realmente no sé de dónde salen ni qué fundamento (quizá ninguno…) tienen, pero esto sería una excepción cuando, me parece, la mayoría de los demás canales (menos la semiestatal NHK, que definitivamente se ocupa de dar informaciones serias y no de procedencia dudosa) trasmiten horóscopos más comunes basados en los signos de astrología, como también sucedería en canales de Sudamérica. Y es que a veces consigo DVD de programas de televisión de países sudamericanos y también escucho por internet ciertas emisoras de radio, donde, al igual que en Japón, no faltan las secciones esotéricas. La diferencia sería que en la tv japonesa, las predicciones se anuncian sin más, mientras que en algunos programas de Latinoamérica aparecen en la pantalla las “brujas” que adivinan tiran las cartas del Tarot, o en caso de la radio, atienden también consultas de los oyentes por teléfono, para responder las preguntas anunciando las cartas tiradas sin antes dejar de confirmar el signo de horóscopo del consultante o de su pareja, etc… (Para algunos, estaría demás esta descripción, pero para mí es algo diferente).

Sea o no para satisfacer la rara curiosidad mía, mi primera lectura de este año fue “El juego de la vida”, una novela sobre el Tarot y sus misterios, que narra la historia una protagonista en plena crisis que por casualidad encuentra a una misteriosa tarotista que con sorprendente eficacia y sencillez le va enseñando el significado de cada una de las cartas del Tarot y sus mensajes para la vida, y en poco tiempo, en la época de Navidad, logra que la protagonista restablezca totalmente su vida. Y, digamos que yo también ando en profunda crisis sin salida, y cómo quisiera transformar mi vida… Bueno, yo aún no encuentro a esa misteriosa tarotista capaz de cambiar mi vida, pero… ¿acaso será este mismo libro (de segunda, como siempre), que por algo quiso aparecer ante mí sin que yo lo buscara, justo en la misma época (días antes de la Navidad) en que su protagonista encontrara a su maestra?

Bueno, no estoy para tomar las cosas tan en serio, pero lo cierto es que fue una sencilla y entretenida lectura, para por un momento olvidarme de las demás cosas, y eso creo que no estuvo mal.

13 Enero, 2010

Nº 79

No es que sea muy necesario, en absoluto, pero en fin termino haciendo mi compra de cada año, aprovechando una soleada tarde libre para salir a pasear un rato, a visitar esta vez un tal “Gran Maestro” (uno de los típicos nombres de templos/santuarios de aquí, entre otros nombres igualmente comunes como “Palacio de Dios”, “Inmóvil”, “Carga de Arroz”, etc.).


No es para tomarlo nada en serio y tampoco sé su validez, si será para el día, para la semana, para el mes o para el año, etc., ya que el omikuji en realidad se puede comprar durante todo el año y no solo durante los primeros días de enero, aunque yo en estos últimos años no lo he comprado sino en estos días…

De todas maneras, veamos…


Mala Suerte Nº 79

Eres una persona realmente desafortunada,
en medio de neblinas

y sin encontrar camino para ningún lado.
Todos tus actos te acarrearán más problemas.

  • Mala suerte en cualquier asuntoy también sufrirás desgracias. Los demás te tratarán mal, y todo lo que emprendas te saldrá mal. Mas si actúas con prudencia y esperas el momento oportuno, podrás tener suerte. Te hará bien orar a dioses/budas.
  • Personas esperadas: no vendrán.
  • Casamientos. saldrán bien.
  • Partos: sin complicaciones.
  • Cosas perdidas: difícilmente aparecerán.
  • Litigios: perderás.
  • Ingreso a nuevo puesto de trabajo: bien.
  • Compraventa: no saldrá bien.
  • Oficios indicados: textiles, herramientas, carpintería, albañilería
  • Enfermedades: te mejorarás completamente.
  • Asuntos de vida o muerte: tendrás la posibilidad de 60-70% de sobrevivir.
  • En todos los aspectos, deberás seguir a los demás, para no ganar rencores de nadie.
  • Mucha fertilidad si se mantiene la armonía familiar.

Reiteramos que no es para tomarlo muy en serio…

6 Enero, 2010

De vuelta

Para el Año Nuevo, lo habitual aquí es dejar de trabajar por lo menos los primeros tres días del año, y luego…. Si el 4 cae jueves o viernes, quizá tengamos la suerte de que nos permitan seguir descansando unos días más, para que volvamos a ir a trabajar recién desde el lunes. O si al menos el 4 cae sábado… Bueno, este año el calendario no quiso favorecernos, y parece que todo ha vuelto a la normalidad ya. O no sé si es algo desafortunado o afortunado. Yo al menos vuelvo al trabajo, cuando los telediarios emiten imágenes de la llamada “Villa para recibir el Año Nuevo de los trabajadores enviados”, un refugio temporal (solo para unos cuantos días o una semana, etc durante la época de Año Nuevo) para las personas que, por la crisis económica, han perdido vivienda y trabajo al mismo tiempo, personas que típicamente trabajaban en fábricas de automóviles o electrónica por contrato indirecto por medio de agencias de envío de personal, modalidad laboral que funcionaba perfectamente cuando la economía andaba bien y las fábricas aumentaban la producción, una vez llega la época de crisis…. Solo esperar que la situación mejore.

Yo esta vez pasé los primeros días del año sin mucho ruido. Estuve dos días sin salir de casa, entre traducción (del boletín trimestral de mi ONG, que tengo que preparar en menos de una semana ya) y lectura (de libros comprados de segunda, como siempre), y un día estuve con unos amigos…. y ya. Un Año Nuevo bien atareado en que ni he tenido tiempo para ir a comprar mi omikuji de cada año pero, bueno, no importa y ya veré un día… Y de todas maneras, un ¡Feliz Año! (algo atrasado) a todos,

30 Diciembre, 2009

Escenas de fin de año

Luego de disfrutar de un paisaje rural-natural, ahora vamos a ver otro paisaje, más urbano y que quizá algunos habrán querido ver:



Estaría demás aclarar que son escenas ya atrasadas (sí, muy atrasadas ya) de la penúltima semana del año en Japón y, bueno, para seguir compartiendo más fotos, no quería dejar de publicar esta foto,


que para mí representaría mucho mejor la escena de vida de los japoneses en el mes de diciembre. Vemos ahí a un señor que está pegando papel nuevo al marco de una puerta corrediza shôji previamente sacada de su sitio y limpiada, en lo que debe ser parte de la famosa “gran limpieza” de fin de año. Y sí, aunque no sé cómo sería para amigos españoles y latinoamericanos, para mí el “fin de año” sigue siendo, más que nada, sinónimo de limpieza (y muchas otras tareas más…) hasta el 31 de diciembre, aunque en realidad yo, bastante perezoso y desordenado, nunca cumplo muy bien con estas obligaciones (y por eso me siento como un criminal).

Bueno, los que estén ya de “vacaciones” propiamente dichas, espero que la pasen muy bien, y los que no, bueno, esperemos poder terminar bien y pronto las cosas que aún quedan por hacer antes de descansar. Y ahora… , bueno, vamos a ver si yo voy a avanzar un poco con mis tareas…

23 Diciembre, 2009

Fotos de otoño

Un día de otoño, no contengo las ganas de salir a pasear, al ver lo lindo que está el día y justo en plena temporada para apreciar las hojas coloradas de los árboles. Esta vez no iré al popular Monte Takao como el año pasado, sino a un lugar menos conocido, que muchos no habrán oído mencionar pero que resulta bastante lindo, a ver…

No queda demasiado lejos del centro de Tokio (a menos de una hora en tren) y nada de montañas, pero donde se conserva un pedazo del paisaje rural de antaño de esta zona de Musashino (oeste de Tokio y sur de Saitama), más caracterizado por sus bosques mixtos. Bueno, el templo zen Heirinji, fundado hace seis siglos ocupa una área de 435,600 metros cuadrados, con sus bosques mixtos reconocidos como monumento natural de la nación y rutas de paseo, además de las instalaciones propias de un templo budista, como portones, oratorios, campanarios, cementerios, etc.

Para mí no es la primera vez que visito este templo. La primera vez fui en otoño, hace años y por casualidad (participando en un paseo organizado, sin saber nada del templo), y la segunda vez en invierno con unos amigos…. Sea que es la tercera vez (y segunda vez en otoño) que voy. Bueno, quizá tendría que ir en otras épocas del año también, pero como el paisaje es bien lindo, no me aburro caminando por ahí, sin importar la repetición.

Bueno, ésta es una entrada bastante atrasada, sobre un paseo que hice hace exactamente un mes. Con la actual ola de frió y con el solsticio invernal que fue ayer, y con las iluminaciones de la penúltima semana del año que brillan en las calles, ya no sería la hora de hablar del paisaje de otoño, pero es que tampoco quería dejar de publicar estas fotos coloradas…

16 Diciembre, 2009

Situaciones

… reales en que no me siento muy cómodo:

  • Llegar a la estación de tren sin mirar la hora, y presenciar que justo delante mío se cierran las puertas y sale el tren que quería tomar, lo cual significaría que sería el máximo mi tiempo de espera para el siguiente tren.
  • (Tras subir al tren y viajar un largo rato), llegar a la estación final y recién ahí darme cuenta de que había tomado el tren para la dirección contraria, con que termino haciendo un completo e inútil recorrido de ida y vuelta por la línea en cuestión.
  • No sé cómo se me ocurre tomar una taza de leche, después de infinidad de tiempo sin hacerlo,. Echo leche a la taza, y le hago chin durante un minuto y…. recién al tomar el primer sorbo siento su olor y sabor convertido en un horror que no debe pertenecer a este mundo. Reviso el envase de lo que se suponía ser leche y encuentro ahí una fecha de vencimiento de tres semanas atrás….
  • Días después de terminar la campaña de caminata (de “un millón de pasos en tres meses”), decido entregar mi ficha de resultado para ganar el premio, que sin embargo se me va de la mano porque ya había pasado la fecha límite para mandar la ficha.
  • A mi ratón se le ocurre rebelarse y entrar en paro indefinido, para obligarme a apagar y volver a encender la computadora y así perder tremendo tiempo cuando justo tengo mucha prisa.. Cosa que siempre sucede cuando, antes de salir para ir al trabajo, se me ocurre revisar rapidito alguna información y únicamente para eso enciendo la computadora….
  • Ir al baño en la oficina y encontrar ahí a la señora de limpieza. En tal caso, yo preferiría esperar hasta que termine la limpieza o ir a otro baño, pero la señora, muy amablemente me invita a que pase… No sé si algún varón se sentirá cómodo haciendo sus necesidades delante de una señora desconocida.

9 Diciembre, 2009

El hombre insectívoro del Japón

El día que lo llevé a la oficina, era previsible la reacción de mis compañeros de trabajo: De curiosidad y suspicacia por eso que no se sabe de dónde y para qué trae ese raro chico. Y esta vez, demás, hubo una curiosidad mayor: ¿Quién se atrevería a tomarlo? “Oye, ¿por qué no lo tomas de una vez?” “Pues, tómalo tú si quieres….” “¿Yo? ¡No, gracias!” Bueno, realmente fue interesante ese contraste, entre la reacción de mis compañeros japoneses y la de amigos “compatriotas” de eso. Y es que eso que para mí es un objeto de curiosidad, para guardar y no para consumir, resulta ser de lo más cotidiano del mundo y, si se lo enseño, con absoluta naturalidad me piden que se lo regalara, n para guardarlo, sino para consumirlo de una vez. Bueno, espero que los amigos mexicanos sigan disfrutando de su sabor, pero yo guardaré en mi colección de curiosidades esta botellita de Mezcal con su gusano:

La reacción, no de demasiada aceptación, por parte de mis amigos se deberá a la presencia del gusano, muy posiblemente, ya que no estamos muy acostumbramos a comer tal cosa, pero, bueno, la verdad es que también creo haber escuchado hablar del gusano de avispa, que es rico, dulce, etc.. en Japón. O sea que en Japón también existe la costumbre de comer gusanos en algunas regiones, aunque yo nunca había tenido la oportunidad de probar nada…. Hasta ese momento.

Mi “Gusano Rojo”, tuve que retirarlo de mi escritorio un día, porque un día se dio la orden de no colocar nada en la oficina, sino cosas relacionadas al trabajo. Y parecía que nos olvidaríamos del asunto, para siempre. Bueno, del gusano nos olvidamos, sí, pero algo ocurre años después…

Un día de otoño visitamos a ese chico, que había renunciado luego de trabajar durante unos años con nosotros y cuya familia administraba una finca de manzanas en la zona rural de Nagano (prefectura que fuera sede de los Juegos Olímpicos de invierno de 1998). Ese año le habíamos “comprado” un manzano, y decidimos visitarlo ese día para recoleccionar los frutos con nuestras propias manos y a la vez volver a encontrarnos con nuestro ex compañero, pero, digamos, no necesariamente para comer eso. Algo que muchos deben haber oído mencionar, quizá, pero sin haberlo probado de verdad, como ocurre en caso mío, y por eso fue una cena de curiosidad. Puedo decir que no fue tan feo, ni nada asqueroso, no, y más bien me pareció un plato bastante normal; solo que no lo habíamos probado y punto. Al darnos cuenta de lo que era, un poco de sorpresa llevamos, pero no demasiado rechazo, y lo probamos. A la primera vista, se parecía a cierta especie de crustáceos o pescaditos pequeños, y su sabor… bueno, no lo recuerdo muy bien, pero creo que era normal y más dependía de la manera de condimentarlo. Fue la famosa langosta de tierra, cuya foto se puede ver en Wikipedia en japonés..

Y así fue mi primera, única e interesante experiencia de entomofagia. A ver ¿quién más habrá comido insectos?

2 Diciembre, 2009

Two

Este año se están realizando muchas actividades conmemorativas, por los 110 años de la migración japonesa al Perú y a Bolivia, y por los 400 años de amistad entre Japón y México, etc., y, a escala un poco (o bastante) menor, también podríamos mencionar que estamos celebrando los 20 años de una ONG de cooperación internacional con que estoy colaborando desde hace tres años. Aniversarios que deben ser muy importantes para recordar la historia, vida y trabajo de tantas personas, y para seguir trabajando sobre las bases construidas hasta el momento…

Y al lado de los aniversarios así significativos, muy modesta y personalmente vuelvo a recordar el otro aniversario, muy chiquito, que es de este meu quaderno que acaba de cumplir dos años y cuatro días de vida, aunque pareciera un chiste celebrar el aniversario de un blog personal como éste, que a diferencia de una ONG, por ejemplo, no necesita lograr nada para su continuidad, sino tan solo escribir y/o responder cuando se pueda. Bueno, es un pequeño espacio que no pretende cambiar la sociedad ni nada pero que al menos me permite compartir algo con amigos de diferentes lados, y de eso estoy contento, así que trataré de seguir escribiendo y también mejorando ciertas cosas cuando pueda.

Muchas gracias a todos.