18 Noviembre, 2009

Perros

Lo que me pareció una curiosidad cuando por primera vez oí hablar del tema hace casi dos años, está dejando de serlo, para convertirse en una absoluta normalidad. Bueno, tuvo que pasar un tiempo para que yo lo viera por primera vez con mis propios ojos, y de ahí al principio no lo veía muy frecuentemente, pero con el transcurrir del tiempo se fue haciendo cada vez más frecuente y menos novedoso, aunque sin dejar de atraerme…

Hablando del famoso cochecito para perros, puedo comentar que la primera vez lo vi en la calle y me pareció bien curioso. Bueno, me parece que aún no son muchos los perros que pasean así por la calle y hay que tener suerte para encontrar uno durante el trayecto entre casa y oficina cada mañana, pero la cosa es diferente si vamos a algunos eventos o festivales al aire libre celebrados en grandes parques durante el fin de semana típicamente, o en ferias como ésta en que yo me convierto en vendedor de artesanías andinas, en esas ocasiones en que digamos que es muy difícil ahora pasar un día sin ver los canes que andan sobre las ruedas.

En una de esas ocasiones, al ver por casualidad un cochecito “para humanos” con dos bebes a bordo (que no debe ser nada raro, algo así) se me ocurre pensar: “Si ahí estuvieran sentados dos canes en lugar de dos humanos…”. Se lo comento a mi amigo y nos reímos, sin imaginar que la broma fuese superada tan fácilmente por la realidad: Pronto encontramos un cochecito con dos perros, y luego otro con tres perros.

Yo soy partidario del uso de cochecitos caninos en cierta ocasiones, ya que en los eventos muy concurridos, por ejemplo, debe ser conveniente evitar que el animal, andando libremente, de repente moleste a los demás o haga cosas no debidas. Y ese paseo, aunque no sirva para ejercicio físico, al menos sirve para que el perro se entretenga saliendo de casa y mirando cosas; quizá sea lo mismo que un paseo en carro para humanos.

Como sea, a mí en las ferias me gusta ver y juguetear con los perros que nos visitan, pero también hay eventos en que no se permite la entrada de mascotas, tal como fue el fin de semana pasado en un parque en Tokio. Bueno, entonces me olvido de los perros y atiendo a los humanos…. y ocurre algo inesperado. A ver, en nuestro puesto no solo vendemos mates burilados y ocarinas, sino otras cosas también, como tejidos (ponchos, chompas, chalinas, chullos, guantes, tapices…). De ropa tenemos más variedad para niños, y de ahí a veces nos preguntan si tenemos ropa para hombres, para adultos, etc. Pero ese domingo sin perros, por primera vez nos preguntaron por ropa para perros. Lamentablemente no tenemos, pero la idea me fascina. A ver si los artesanos andinos se animan a hacer un “poncho de lana de alpaca con lindos bordados manuales”…. para perros.

10 Noviembre, 2009

Examen de admisión a las universidades

Me pareció interesante la reciente noticia sobre la admisión de una princesa japonesa en la Universidad Cristiana Internacional de Tokio. Es, exagerando un poco, como que la bisnieta de Cristo estudiara en una universidad shintoísta…. pero, bueno, esta vez no me voy a centrar en el tema de religión sino del sistema de exámenes de admisión.

Según los medios de prensa japoneses, la princesa Mako fue admitida a través de un proceso denominado “AO nyûshi” (“AO” vendría a ser “Oficina de Admisión”, y “nyûshi” es una forma abreviada en japonés de “examen de ingreso”. Sea, “AO nyûshi” significaría algo como “Examen de admisión realizado por la Oficina de Admisión”… La verdad, no creo que estas palabras den pistas para saber de qué se trata), donde superó la primera fase (selección por papeles presentados) y la segunda fase (debate en grupo). Bueno, el denominado “AO nyûshi” es una forma de examen de admisión donde se pretende seleccionar a estudiantes diversificados. Los estudiantes postulan con una auto-recomendación demostrando algo especial que tienen, las actividades/habilidades destacadas dentro o fuera del currículo escolar (pueden ser actividades sociales, deportivas, artísticas., culturales, etc. y dicen que hasta hay un estudiante que logró ingresar a una universidad por haber sido campeón nacional de kendama.), y las universidades seleccionan, a través de examen de composición/ensayo y entrevistas, etc. a los postulantes que reúnan las cualidades deseadas. Se supone que ahora son más de 40% de los estudiantes quienes ingresan a la universidad por “AO” o por “recomendación” (otra forma de selección especial, donde el estudiante postula con la carta de recomendación por el bachillerato en que estudió. Típicamente, las universidades reservan cierto número de vacantes para estudiantes “recomendados”, que pueden ser de cualquier bachillerato o de determinados bachilleratos designados previamente, según cada universidad.).

Aparte de la selección por “AO” y por “recomendación”, por supuesto existe la selección por exámenes convencionales, que es más o menos así:

  • Básicamente, cada facultad de cada universidad realiza su examen de admisión por separado. El estudiante puede postular a más de una facultad (de una sola universidad, o de diferentes universidades).
  • Muchas universidades (casi todas las universidades nacionales/públicas, y un número creciente de universidades privadas) exigen a sus postulantes rendir dos clases de exámenes: el llamado “Examen del Centro” y el examen que organiza por cuenta de cada facultad/universidad.
    El “Examen del Centro” es un examen organizado por el Centro Nacional de Exámenes de Admisión a las Universidades, que consiste en exámenes en seis materias (“Idioma Nacional”, “Geografía e Historia”, “Cívica”, “Matemáticas”, “Ciencias Naturales”, “Idiomas Extranjeros”), algunas de ellas divididas en varias submaterias, donde el estudiante no necesita asistir a todos los exámenes, sino de las materias/submaterias exigidas por la(s) facultad(es)/universidad(es) a la(s) que postula.
    Típicamente, las facultades/universidades combinan los puntajes de los dos tipos de exámenes para decidir a quién admitir o no. En algunos casos, los dos exámenes pesan iguales, y en otros casos, uno de los dos exámenes pesa más que el otro.
  • Luego del “Examen del Centro” (a mediados de enero), las facultades/universidades nacionales/públicas realizan sus propios exámenes en dos ocasiones, para la “Primera Temporada” (a mediados de febrero) y para la “Segunda Temporada” (a mediados de marzo). Son dos procesos de selección separados, con número de cupos previamente repartidos para cada temporada, y el estudiante puede postular a un total de dos facultades/universidades nacionales/públicas (a una en la “Primera Temporada y a la otra [o, también puede ser a la misma que en la primera temporada] en la “Segunda Temporada”. No se permite postular a dos facultades/universidades nacionales/públicas en una sola “temporada” aunque no necesariamente coincidan sus fechas de exámenes.
  • Muchas universidades privadas también realizan sus exámenes más de una vez (en fechas fijadas por su cuenta), y el estudiante puede postular libremente a varias facultades/ universidades, siempre y cuando no coincidan las fechas de exámenes u otros trámites, etc.
  • En algunas universidades, el estudiante no ingresa a la facultad de su especialización sino después de un determinado ciclo.
    En caso de la Universidad de Tokio, por ejemplo, los estudiantes en sus primeros dos años no ingresan a las facultades de Derecho, Letras, Medicina, etc, sino que asisten al curso de conocimientos generales en uno de seis áreas (“Humanidades 1”, “Humanidades 2”, “Humanidades 3”, “Ciencias Naturales 1”, “Ciencias Naturales 2”, “Ciencias Naturales 3”), y recién deciden su facultad al momento de pasar del segundo al tercer año. Entonces,
    los estudiantes de “Humanidades 1” tienen la posibilidad de pasar a las facultades de Derecho o de Artes y Ciencias;
    los de “Humanidades 2” a las facultades de Economía o de Artes y Ciencias;
    los de “Humanidades 3” a las facultades de Letras, de Pedagogía, o de Artes y Ciencias;
    los de “Ciencias Naturales 1” a las facultades de Ingeniería, de Ciencias Naturales, de Farmacia, de Agronomía, de Medicina (ciencia de salud/enfermería) o de Artes y Ciencias;
    los de “Ciencias Naturales 2” a las facultades de Ingeniería, de Ciencias Naturales, de Farmacia, de Agronomía, de Medicina (ciencia de salud/enfermería, o medicina);
    y los de “Ciencias Naturales 3” a la facultad de Medicina (medicina).
    (Al momento de postular y dar examen de admisión a la Universidad de Tokio, el estudiante no puede elegir la facultad, sino el “área”).

Y para agregar algo más…. hay universidades privadas que solo toman el puntaje del “Examen del Centro” y no realizan sus exámenes propios, lo cual hace posible que un estudiante postule, en casos extremos, a varias decenas de universidades a la vez, posibilidad más útil para propaganda de algunas academias preparatorias (de carácter no oficial) y colegios bachilleratos, que en sus publicidades destacan el “número de admisiones obtenidas por sus alumnos” (sin aclarar que en realidad, la cifra se puede elevar fácilmente, tan solo contando con unos cuantos alumnos aplicados). Y, bueno, de parte de las universidades es que últimamente hay más competencia entre las universidades para atraer a más estudiantes, porque, dada la disminución de la población joven en Japón, está llegando una época de sobreoferta de universidades, donde los centros académicos no muy populares difícilmente podrán sobrevivir, por no lograr captar suficiente número de estudiantes.

Bueno, no sé si ha resultado algo útil o no, este intento mío de escribir sobre el los exámenes de admisión a las universidades. Es bien complicado y.. no sé si de repente debí haber empezado por decir que el año académico aquí es de abril a marzo.

3 Noviembre, 2009

Mi can y caqui

- ¿Quieres llevar mi can?

Me pregunta el amigo cuando, luego de una visita a su casa, llega la hora de que me vaya. A lo que a veces no contengo la tentación de contestarle:

- A ver, ¿dónde está tu can?

a sabiendas de que no tenemos ningún perro, sino las naranjas mandarinas conocidas aquí como mikan (que no debería pronunciarse “mi can”, ya que mikan es una palabra grave en japonés). Bueno, al comprobar en este momento que mikan no figura en el DRAE, considero que sería oportuno que, al menos, se incluyera “mandarina” en el vocabulario más básico y obligatorio para los estudiantes japoneses del idioma, dada la gran popularidad y consumo de la citada fruta en Japón y, por consiguiente, la enorme necesidad de los japoneses de hablar de mikan o mandarina incluso en español. Para hablar del placer durante el invierno de meterse en la mesa camilla para pasar ahí interminables horas comiendo cantidades de mandarinas compradas en cajas de a 20 kg o, sin volverse tan perezoso, para comentar que ya están o todavía no maduras las mandarinas del jardín de nuestros vecinos, por ejemplo… A ver, ¿qué tal?

mikan

Al lado de mikan que no es mi can, una fruta que parece no tener el problema de confusión por homofonía ni de la no aceptación en el diccionario es el kaki o caqui que así figura en el DRAE. Hay tantas casas que en su jardín tienen árboles de kaki, que al igual que mikan está en su temporada de cosecha en estos días. Bueno, en otras partes de Japón no sé, pero es así lo que observo en mi camino de casa al trabajo.

kaki

Si de kaki se habla, no dejo de recordar el popular cuento japonés “La batalla entre monos y cangrejos” (hacer clic en la imagen de cada página, y se puede leer la historia), o que en las series tipo Doraemon no faltan escenas en que pandillas de niños intentan robar kaki de los árboles de algún vecino… y esto también demostraría la popularidad de kaki entre muchos japoneses. Digo muchos japoneses (y no “todos…”) para evitar generalizaciones innecesarias, y en este caso es más concreto, porque yo mismo nunca como kaki. Desde que tengo memoria, jamás me ha apetecido probar ni un pedacito de kaki, y sigo rechazando toda invitación u oferta para comer kaki. Por qué será, ¿no?

29 Octubre, 2009

Semana de lectura

Más de la mitad de los japoneses (49% de los hombres y 54% de las mujeres) no ha leído ni un libro durante el último mes, según una encuesta que realizó un periódico japonés por motivo de la semana de lectura. Yo no fui encuestado pero el resultado me parece cierto, porque yo mismo no he vuelto a leer ningún libro desde la penúltima semana de septiembre, cuando, habiendo empezando a leer una novela de Mario Vargas Llosa, pronto desistí, por cansancio y falta de tiempo. A veces me falta el ánimo y a veces, al disponer de un poquito de tiempo libre, prefiero cerrar los ojos y dejar de pensar.

Bueno, si no estoy para mucha literatura últimamente, no estaría mal cambiar de categoría para variar, y justo en eso es que me entero de una oferta de libros usados en una academia de español. Voy un sábado, y termino comprando cuatro libros:

  • Correspondencia y documentación comercial en español
    (Libro de referencia, con numerosos modelos de cartas y otros papeles para comercio… Resultaría muy útil si por algún milagro consiguiera un puesto de trabajo relacionado a la materia, pero, lamentablemente, no creo que suceda tal milagro, nunca, y el libro solo servirá para matar tiempo o, bueno, para cosas de voluntarios, quizá)
  • Todo sobre demandas, instancias y reclamaciones
    (“Guía jurídica al alcance de todos” con explicaciones y modelos de escritos también. El tema me interesa, y puede servir de algo para cosas de voluntarios también, aunque no para trabajo…)
  • Literatura ecuatoriana
    (Para el sexto curso de secundaria en conformidad con los programas oficiales. Uno de los muchos textos escolares que encontré en la oferta. Si bien no soy para literatura, el tema de educación me interesa, y también hay que ver que hago traducción para una ONG que trabaja para la educación de los niños de un país latinoamericano)
  • Multiplicación de árboles frutales
    (Sobre suelo, clima, sistemas de cultivo, métodos de multiplicación, plagas, variedades de árboles frutales… No me hará nada mal el saber algo de agricultura, cuando estoy tan cansado de siempre trabajar en el sector electrónica-informática. Además, mi ONG también realiza proyectos que tienen que ver con la agricultura, para educación y desarrollo de las comunidades campesinas)

Una rara lectura, de cuatro libros escogidos al azar, casi. ¿Servirá para algo…?

25 Octubre, 2009

“Borges y yo”

Recuerdo que mi primer intento de traducir (fragmento de) una obra de Jorge Luis Borges fue hace once años. Enfrenté un párrafo que decía:

Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja.

que tenía que traducir sin recurrir a ningún material de ayuda (diccionarios, internet ni nada) ni tener ningún conocimiento previo. Bueno, habría que decir que no fue nada fácil inventar una versión mínimamente presentable en otro idioma, de un texto así complicado en su forma y su contenido no muy claro… (sin saber quiénes salieron, de dónde y para dónde, de qué pelea se está hablando, y quién es Dahlmann…) pero parece que no lo hice tan mal, porque en esa ocasión sí que aprobé el examen, un tal Examen Oficial del Conocimiento de la Lengua Española (Nivel 2), aunque ya no repetiría el mismo éxito en la siguiente etapa (habría que ver lo que sucedió un año después, con el Nivel 1)…

El día del examen no estaba permitido llevarse el papel de preguntas, pero yo salí de ahí con todas las preguntas (incluido el texto de Borges) memorizadas en mi mente a ver si luego serviría para algo, y por eso fue que ocho o nueve años más tarde, cuando por alguna casualidad leí Ficciones y El Aleph, reconocí al instante el texto que aparecía al final de El Sur, cuento incluido en Ficciones. Bueno, pareciera que no tengo tan mala memoria, pero lo malo es que, concretamente, no entiendo de literatura. Aún habiendo leído el cuento desde el principio, la verdad es que sigo sin entender nada y he de confesar, tristemente, que Borges sigue siendo, junto con Cortázar, uno de los autores que menos entiendo. Menos mal es que Borges escribe cuentos más cortos, por lo que los lectores tan mediocres (como yo) solo necesitan un poquito de paciencia, sin cometer la locura de perder tanto tiempo como para leer las más de 500 páginas de Rayuela sin entender nada…

Bueno, luego de El Aleph y Ficciones, no he vuelto a leer más obras de Borges, pero más tarde encuentro una versión de El Libro de la Almohada, selección y traducción de Jorge Luis Borges y María Kodama, que termino leyendo y esta vez sí que entiendo algo, por tratarse de una obra clásica japonesa que, aunque parcialmente, había leído ya. Si decidí leer este libro, es que además de volver a repasar una de las obras representativas de aquí, me atrajo el hecho de que lo tradujeran alguien Borges y Kodama.

Bueno, el haber intentado traducir un fragmento de la obra de Borges y leído dos libros suyos, y leído además un libro traducido por Borges y Kodama, fue un motivo para asistir a un simposio-conferencia sobre Jorge Luis Borges realizado ayer en Tokio con la participación especial de María Kodama. No entiendo de literatura, pero algo espero haber aprendido…

18 Octubre, 2009

Rhubarb

rhubarb

Ruibarbo” (“rubarbo” o “rheum” según Wikipedia) es una planta originaria de Siberia cultivada en amplias zonas de Europa y Américas y consumida como ingrediente de ensalada, mermelada, torta, etc… O no sé qué dirán los europeos y americanos, pero lo que aquí podemos decir con toda seguridad es que en Japón poca gente conoce esta planta. Si escuchamos su nombre o si encontramos algún producto relacionado, la primera reacción sería de curiosidad, y lo más probable es que antes de consumirlo nos pongamos a investigar un poquito sobre su origen, propiedades, su historia, etc… y, bueno, digamos que muestra de ello es esta entrada, de este servidor que por primera vez en su vida acaba de encontrar la palabra “rhubarb”, cuya existencia en este mundo nunca antes se había imaginado..

Bueno, seguimos con esta pequeña investigación (si “investigación” se pudiera llamar), y nos informamos de que el ruibarbo fue introducido a Japón después del fin de la era Edo, pero su cultivo no se ha difundido mucho hasta el momento. Está presente más o menos en la prefectura de Nagano y Hokkaidô, pero no en otras partes, seguramente por el clima. Antes de consumir, convendría saber que la planta contiene un poquito de senósido de efecto laxativo, quizá no indicado para quienes tienen el sistema digestivo muy sensible, mientras que sus hojas no son para comer, definitivamente, porque contienen ácido oxálico (que, en lugar de alimento, puede ser útil para limpiar artículos de latón y cobre).

En la foto vemos frascos de mermeladas de naranja (izquierda) y ruibarbo (centro), y de ciruelas en vinagre (derecha), todos productos sin aditivos químicos (colorantes, conservantes, aromatizantes, antioxidantes ni blanqueadores) y que me regalaron un día de festival internacional. Bueno, aunque el ruibarbo es algo desconocido para muchos japoneses todavía, sí hay personas que lo han descubierto y de ahí algunas páginas dedicadas a sus recetas (como ésta y ésta, solo para citar dos), así que.. a ver si alguien más se anima a probarlo…

13 Octubre, 2009

Apellidos familiares

Lo que en muchos otros países se llamaría Registro Civil, en Japón se conoce como koseki, algo parecido pero que no recoge datos por personas sino por familias. Ahí, cada “familia” se inscribe más o menos con los siguientes datos:

  • “Dirección” de la familia (Esta “dirección” no tiene que ver con la dirección de domicilio. La familia puede poner aquí cualquier dirección existente, o mudar su koseki a otra dirección en cualquier momento, sin importar su lugar de residencia, aunque, obviamente, lo más conveniente sería que coincidiera con la dirección de domicilio, para no complicar las cosas innecesariamente).
  • Apellido y Nombre de la cabeza [primer miembro] de familia
  • Datos del primer miembro
  • Datos del segundo miembro
  • Datos del tercer miembro
  • Datos del último miembro

Aquí, en la parte de datos de cada miembro, aparecen informaciones como:

  • Nombre (solo “nombre de pila” y sin apellido)
  • Fecha de nacimiento, apellido y nombre de sus padres, y la relación con ellos (“primer hijo varón”, “tercera hija mujer”, etc).
  • Registro de sus hechos civiles (nacimiento, matrimonios, divorcios, adopciones, deceso, etc)

El hecho de que todos los datos sobre cada persona estén aquí juntas hace que una copia de koseki sirva para todo, por lo que, a la hora de hacer algún que otro trámite de asuntos civiles, los japoneses no tienen necesidad de conseguir muchos papeles (partida de nacimiento, certificado de soltería, partida de matrimonio, partida de no sé qué….) sino una sola hoja de koseki nada más, aunque esta facilidad también puede ser aprovechada por personas de mala fe para hacer fechorías.. De todas maneras, típicamente, una persona se registra en el koseki de sus padres al nacer, y se “independiza” de ahí cuando se casa, porque al contraer matrimonio, con su cónyuge crea una nueva familia, que viene a ser una nueva inscripción suya (ya no de sus padres) en el koseki. Si nacen hijos, se agregan nuevos “miembros de familia” al koseki de la pareja…

Y ocurre aquí que al contraer matrimonio, los contrayentes tienen que decidir cuál de los dos será el “primer miembro” de la nueva familia, y entonces el apellido de este “primer miembro” se convierte en el único apellido de toda la familia, lo que trae cierta desventaja a quienes se ven obligados a cambiar de apellido. Hay parejas que para evitar este inconveniente optan por no formalizar su matrimonio (esto no es una solución perfecta porque el “matrimonio de hecho” no goza de todos los derechos del matrimonio formal, y también es que la legislación japonesa discrimina a hijos de padres no casados), y de ahí hay grupos que luchan por modificar el Código Civil para permitir que esposo y esposa puedan conservar sus respectivos apellidos aún después de casarse. (En tal caso, no se sabe cómo va a ser el apellido de los hijos: Algunos proponen que se decida al momento de contraer matrimonio para que todos los hijos de la pareja lleven el mismo apellido, mientras que otros proponen que se decida cada vez que nazca un hijo, con la posibilidad de que los hijos lleven diferentes apellidos.)

Con el Partido Demócrata en el poder, es muy probable que pronto (el año que viene, por ejemplo) se haga realidad dicho cambio en el Código Civil, algo que se viene proponiendo desde 1997 con proyectos de ley presentados en el Congreso prácticamente cada año (sin éxito hasta el momento, debido principalmente a la oposición por parte del ahora opositor Partido Liberal Demócrata). Bueno, los que se oponen al “matrimonio con apellidos no unificados” argumentan, entre otras cosas, que la no unificación de apellidos dentro del matrimonio conduce a la destrucción de las familias. (Sería interesante escuchar la opinión de los amigos en cuyos países de origen se permite que el esposo y la esposa lleven diferentes apellidos. ¿En esos países se habrán destruido las familias o siguen funcionando?)

De todas maneras, si actualmente existen casos de matrimonio de apellidos no unificados aquí, son casos de parejas internacionales. Y es que cuando se casa un japonés con una extranjera, o una japonesa con un extranjero, se inscribe en el koseki una nueva “familia” con un solo miembro (el o la contrayente japonés), porque los extranjeros no se registran en el koseki (porque es un registro de ciudadanos japoneses), por lo que el contrayente japonés es automáticamente la “cabeza de familia” con su apellido conservado, mientras que su pareja extranjera, al no entrar al koseki, tampoco se ve obligada a perder su apellido. El cónyuge japonés tiene la opción de cambiar, por su libre voluntad, su apellido por el de su pareja si así se notifica dentro del plazo de seis meses luego de contraer matrimonio, y el cónyuge extranjero… no sé, creo que dependerá del Código Civil de su país de origen.

Bueno, lo más cierto es que entre muchas otras medidas bien costosas del Partido Demócrata que no se sabe cómo se van a financiar, la modificación del Código Civil debe ser la más fácil de realizar ya que no va a costar casi nada. Sería solo cuestión de que los señores se pusieran de acuerdo, pero, bueno, por el momento vamos a ver qué tal anda el nuevo gobierno.

7 Octubre, 2009

Nombres religiosos

Cuando voy al trabajo cada mañana, paso delante de una iglesia católica, donde a veces aparece un letrero descartable que avisa el horario de funerales. Nada de otro mundo, pero la curiosidad para los transeúntes no católicos sería el nombre del difunto, que aparece así: “Francisco Asô Tarô”, por ejemplo, que vendría a ser su nombre bautismal (“Francisco”) seguido de su apellido y nombre “normal” (“Asô Tarô”, perdonen el ejemplo). Y es que los japoneses cristianos suelen tener, además de su apellido y nombre inscrito en el registro civil, un nombre bautismal, que supongo que nunca se usa sino en los actos religiosos. Sea, un nombre “civil” y otro, cristiano… y por ahí mi curiosidad sería saber cómo es el caso de los cristianos occidentales, porque nunca he preguntado a mis amigos latinos si tienen dos nombres, de caracteres distintos. Bueno, pensando en eso me doy cuenta de que precisamente se trata de lo que se llama “nombre de pila”, que a ver, según el DRAE, es el nombre “que se da a la criatura cuando se bautiza” y “2. por extensión, el nombre que se inscribe en el registro civil”…. Sea que en los países cristianos no se distinguen los dos nombres… No sé, habrá que preguntarlo a algún amigo suficientemente enterado.

Si del bautizo se habla, también me parece interesante algo que a veces encuentro en la literatura: Escenas donde muere un bebé, y sus padres se preocupan de bautizarlo antes que muera, porque si no, no irá al cielo. ¿Sea que un “bautizo póstumo” no podría ser…? Bueno, me parece que ocurre todo lo contrario en Japón, donde todos esos “trámites” se realizan ya después de la muerte. Aquí existe algo comparable con el nombre bautismal cristiano, que se llama “kaimyô” que sería el nombre que se da a una persona que decidió seguir el camino de Buda y guardar la disciplina budista, o algo así.. Teóricamente debe haber sido para budistas practicantes o grandes contribuyentes al budismo, pero en Japón lo más común es que las personas mueran sin practicar nada de budismo y que, luego de su muerte, sus familiares compran un nombre budista para el difunto, pagando una cuantiosa suma de dinero. Existen rangos entre los nombres (como si fueran apellidos largos…), y los nombres de alto rango cuestan una fortuna, obviamente. Y lo particular es que aquí la gran mayoría de los japoneses creen que el kaimyô es el nombre para los muertos, sin saber su verdadero significado, que originalmente debe haber sido para los aún vivos, más bien. Y es que aquí el budismo es…. Bueno, al pensar en esto siempre recuerdo un pasaje de Cien Años de Soledad, que dice: “… Fernanda se escandalizaba de que no entendiera las relaciones del catolicismo con la vida, sino únicamente sus relaciones con la muerte, como si no fuera una religión, sino un prospecto de convencionalismos funerarios.” Porque, cambiando el catolicismo aquí por el budismo, nunca en otra parte he encontrado una descripción tan adecuada para definir la realidad del “budismo japonés”.

1 Octubre, 2009

La nueva influenza

A todos los empleados les pedimos colaboración para prevenir la nueva influenza. Al llegar a la oficina cada mañana, desinféctense las manos con el alcohol colocado en la entrada de la oficina, y hagan gárgaras. En el sanitario, lávense bien las manos siguiendo las instrucciones del afiche junto al lavabo…”

Así anuncia una voz femenina cada mañana antecediendo la música de Rajio Taisô que se pone en mi oficina cada mañana a las 8:15. Y sí, hace un mes (desde el 2 de septiembre) que noto en la entrada de mi oficina la presencia de una botella que contiene un líquido que huele a la sala de consulta del hospital, mientras que al lado del lavabo del sanitario está pegado un afiche que explica cómo lavarse correctamente las manos, desde la palma, dorso, punta de los dedos y uñas, entre dedos, dedo pulgar y hasta la muñeca. En el tablón de anuncios, hay un aviso que define las medidas que tomar en caso de la “nueva influenza” (sea, la AH1N1): El empleado contagiado deberá permanecer en casa durante tres días después de haberse curado, y podrá volver a trabajar recién al cuarto día, aún utilizando la mascarilla durante siete días más. Su superior notificará a la sección de asuntos generales sobre la evolución del caso, desde el contagio hasta la recuperación. En agosto y septiembre se han reportado seis casos, en una oficina donde trabajan…. más de 1000 empleados si no me equivoco.

Estamos ya en octubre, mes en que se viene pronosticando el pico de la propagación de la llamada gripe A en Japón, mientras que los medios de prensa no cesan de informar sobre el número de pacientes (23000 nuevos pacientes en una semana, etc), número de escuelas que están suspendiendo las clases temporalmente (2840 centros, entre secundarias, primarias, jardines y guarderías), plan de vacunación por parte del Gobierno japonés, etc.

Bueno… a pesar de lo que sale en las noticias, yo no he tenido la gripe A, ni ningún amigo/conocido mio ha sido afectado. La verdad, resulta difícil para mí imaginar la situación real, aunque sí supongo que el caso debe ser más serio para las familias con ancianos o con niños en edad escolar, y de todas maneras es bueno que se difunda el conocimiento y hábito de higiene. Bueno, por ahora solo espero que se logre detener la expansión de la enfermedad, y que no vayan a aparecer los temidos virus mutados más violentos…

25 Septiembre, 2009

Haiku en inglés y la escritura japonesa

You might think but this morning’s some fish.

Acaba de escribirlo en la pizarra el maestro de caligrafía japonesa, que antes de comenzar su clase suele contar chistes durante unos 15 minutos, tiempo necesario para que los alumnos preparen su tinta china. Y el chiste de hoy es un supuesto “haiku en inglés”. Un “haiku” aparentemente incomprensible, pero los chicos tratan de adivinar su significado. Yo might thinkYo might think

Yo sigo sin entender nada, pero algunos, no se sabe cómo, poco a poco empiezan a lograr descifrarlo. El maestro aplaude el acierto,

Iumai to
omoedo kesa no
samusa kana

(“Pensaba no mencionarlo, pero qué frío hace esta mañana”)

y procede a dar la explicación:

  • You might” se pronuncia así nomás, aunque con la fonética japonizada: “Iu maito”, que pasaría a significar algo como “no mencionarlo” en japonés.
  • Think but” se traduce al japonés: “omoedo”.
  • This morning’s” se traduce también: “kesa no”.

Por si fuera poca la ocurrencia hasta aquí, a ver lo que viene después:

  • Some” se pronuncia por fonética japonizada: “samu”.
  • Fish” se traduce: “sakana”.

Con la transformación de “some fish” en “samu sakana” (sin significado alguno) que se convierte luego en “samusa kana” (“Qué frío”), toda el aula estalla en risas. Y, bueno, el chiste termina, y a comenzar la caligrafía….

Años más tarde descubro que este “haiku en inglés” no fue un invento de aquel maestro de secundaria, sino un chiste anónimo más o menos conocido, que está bueno para reírse, pero… de aquí, más allá de las risas, hay algo que muchos japoneses no se dan cuenta. Empecemos por repasar las técnicas utilizadas para inventar este haiku,

  1. Pronunciación de las palabras en inglés por fonética japonesa (a veces dejando de lado su significado en inglés).
  2. Traducción por partes de las palabras en inglés (olvídense de su pronunciación original y la gramática inglesa).
  3. Uso de las palabras de tipo (2), para solo representar la pronunciación de la palabra japonesa correspondiente (como ocurre con la palabra “fish” pronunciada “sakana”)
  4. Combinación indiscriminada de (1), (2) y (3) para formar otras palabras.

Y ahora imaginemos qué ocurre si, en la explicación arriba, reemplazamos “inglés” y “palabras en inglés” por “chino” e “ideogramas chinos”. Mi conclusión es de que esto no es cosa de broma, en absoluto; Es la perfecta descripción del uso de kanji en el idioma japonés, en serio.

La escritura japonesa, con su particular forma de leer/escribir kanji, puede ser considerada un gran invento, admirable y sin igual para algunos, eso sí, pero a la vez no deja de ser un tremendo juego de adivinanza, especialmente cuando se trata de nombres de personas, lugares, empresas, etc. De ahí que, si me preguntan cómo se lee, se escribe, o significa tal o cual nombre en japonés, suelo no dar una respuesta….

- (Enseñándome una tarjeta, por ejemplo) ¿Cómo se llama este señor?
- Pues, no sé.
- Pero, aquí está escrito su nombre, o ¿no?
- Sí, está escrito.
- Entonces ¿cómo que no sabes?
- Está escrito, pero no se sabe cómo se lee…

Y es que para descifrar el nombre o dirección en kanji de un japonés desconocido, se necesita la misma capacidad adivinatoria para leer el haiku de “You might think…“, que además, al tratarse de una “traducción” (o “imaginación”, diría yo) muy libre, una misma frase, palabra, o ideograma puede tener diferente interpretación o lectura según cada autor….